Experiencia personal.

A: “¡Hay que cambiar el Plan Estratégico!. No me gusta… ” Me lo dijo el presidente, accionista mayoritario, de un holding de tipo medio. Agrupaba negocios favorecidos por etapas de crecimiento, desarrollo, y con subvenciones europeas y nacionales. Los últimos años surgieron claros síntomas de deterioro: resultados negativos, malestar entre direcciones funcionales, pérdida de mercados y clientes, rotación de personal, ratios de balances progresivamente preocupantes en endeudamiento, solvencia, entre otros. Incumplimiento “previsto/realizado” creciente. El presidente pidió asistiera como “observador” a reuniones del consejo del holding. Ocultó mi función real: auditar el Plan Estratégico. Lo que aparecía no le gustaba. Me presentó como consultor para un posterior proyecto de optimización directiva y comercial una vez aprobado el Plan Estratégico. Concluiré el caso al final del artículo: “B”.

¿Fue la “transición” un ambicioso Plan Estratégico?

Puede equipararse. Hay diferentes definiciones de “Plan Estratégico”. Una posible: “Proyecto integrado que recoge la MISIÓN y VISIÓN del mismo, fija unos objetivos cualitativos y cuantitativos y las actuaciones imprescindibles para materializar esa MISIÓN Y VISIÓN prefijada”.

España salía de una larga dictadura. No hace falta describir aquí sus efectos y su situación. En lo político hubo algo importante. – O lo parecía! – . Se “adaptaron las leyes a la realidad y a un proyecto inicialmente integrador y de futuro” para situar a España entre democracias “normales”. Se legalizó el partido comunista, sindicatos, partidos políticos. Se invitó a que regresara a España el presidente de la Generalidad catalana en el exilio. Se elaboró una constitución que todos, o casi todos, consideraron “puerta de salida” hacia una España “normal” en Europa. Ésa era, – o parecía – , la “misión y visión” que la gran mayoría de españoles asumió y votó.

Ingreso en la OTAN, ingreso en Europa. Puesta en macha de todos los nuevos, o parecían, estamentos del estado. Nacionalidades y regiones. Estatutos. Sucesivas elecciones y gobiernos. No describo lo ya conocido.

¿Y en 2019? ¿Qué ofrece una “auditoría” rigurosa”? Como consultor utilizo dos grandes áreas de evaluación: CLIMA y RESULTADOS.

CLIMA ¿Cómo eran las relaciones interpersonales, en todos los ámbitos, al inicio de la transición? Los que la vivieron la calificaban de positiva. ¿Y hoy?. ¿Existe ilusión por un proyecto común, integrador, que anime a “sumar” esfuerzos cara a esa MISIÓN Y VISIÓN inicial? O, por el contrario, ¿existen posiciones excluyentes, enfrentadas, contradictorias, y eso llevan más a la confrontación que al esfuerzo común? ¿Cómo valorar las relaciones entre estamentos, partidos, políticos, militantes, votantes ¿Qué demuestra la realidad?

RESULTADOS. Objetivamente, ¿en qué grado hoy España es equiparable a países democráticos europeos normales? Auditando cada nivel del estado, utilizando como “referentes” democracias incuestionables, avanzadas, ¿cómo valorar la jefatura del estado, parlamento y senado, partidos políticos, sindicatos, agrupaciones empresariales, sistema judicial, etc? ¿Cómo diagnosticar “balance” y “cuenta de resultados” en lo económico financiero; competitividad, productividad, paro…? ¿Y la imagen internacional? ¿Y la integración en un proyecto común Ahora ¿se intenta “adaptar la realidad a las leyes… del pasado? ¿En qué grado está materializada la MISIÓN Y VISIÓN que se fijó en la transición del 78?

Cataluña como “indicador”

Tras las lecciones 10N/19, Cataluña sigue en el centro del debate. En un teórico holding español, Cataluña estaría entre los negocios más importantes por su PIB, exportaciones, aportaciones en muy diversos campos. Cataluña tenía y tiene una conciencia de “entidad” propia por su historia. Se integró en el proyecto común. Hoy, se puede también auditar el clima de las relaciones sociedad española/sociedad catalana y su posicionamiento ante la demanda de un referéndum. En paralelo, está publicada la asfixia económica, el incumplimiento de inversiones en infraestructuras, de financiación, anulación de leyes de tipo social, invasión de competencias, intervención, etc. El conflicto es evidente. Cataluña quiso participar en el proyecto común. Hoy, quiere votar para decidir si se marcha. A tenor de la trascendencia, incidencia, importancia, de Cataluña en y con España, ¿Qué arrojaría una auditoría sobre la “gestión” que han hecho los dirigentes del Holding ”España” de uno de sus principales “activos” generadores de riqueza productiva… y con la mitad de la plantilla que quiere separarse…?

¿Qué cambios propuse en el “caso real”?

  1. “¿Hay que cambiar el Plan Estratégico? ¡No me gusta!”, me dijo el presidente del holding. Tras asistir a los consejos informé. “No ha de cambiar el plan Estratégico. ¡Ha de cambiar a quienes lo elaboran! A la vista de clima interno y resultados, a la vista del Plan aprobado, ¡no tienen las competencias necesarias!. ¡No tienen plan de futuro! Sólo “parches” y defensa de posiciones propias y de pasado” Respondió que no podía. Representaban a grupos financieros, familias, etc. Aquel holding ya no existe.

¿Qué resultado saldría de una auditoria rigurosa de los “gestores” de España, de los gestores de las relaciones España/Cataluña? ¿Los auditamos…?

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