Si Google admitía hace apenas dos semanas que expertos del lenguaje contratados por la firma escuchan aproximadamente el 0,2% de las conversaciones que los usuarios mantienen con su asistente virtual, ahora es Apple quien ha quedado en evidencia ante las confesiones de trabajadores que aseguran dedicarse a las mismas funciones: escuchar conversaciones privadas.

En el caso de la compañía fundada por Steve Jobs, la noticia además supone un choque frontal contra su tan aireada política de privacidad, siempre defensora de los derechos de sus clientes. Estas escuchas, que al parecer son transcritas y estudiadas por los analistas de la casa, no parecen ir precisamente en esa dirección.

Según han explicado fuentes de la compañía, Apple lleva a cabo estas escuchas para mejorar el rendimiento del software de su asistente: Siri. Sin embargo, según han detallado al diario El País antiguos transcriptores de una de las empresas tecnológicas que trabajan para Apple, no solo se analizan peticiones directas de información a Siri, sino también diálogos de carácter privado y realmente íntimos.

Porque esa labor de “seguimiento” no la llevan a cabo empleados directos de Apple, sino profesionales de una empresa subcontratada por el gigante de Cupertino, siguiendo el mismo sistema que el ya aireado de Google. Son algunos de estos empleados los que han decidido compartir sus truculentas experiencias, dado que las conversaciones escuchadas, al parecer, van desde meras peticiones al uso al asistente hasta sórdidos encuentros sexuales.

“Las revelaciones ahora sobre Apple vienen a confirmar que la privacidad y la intimidad son valores cada vez más extintos en la era tecnológica”

Por el momento, Apple se limita a remitir a prensa y usuarios a su política de privacidad, que especifica que “todos los productos y servicios de Apple están diseñados para mantener la información personal a salvo: solo el usuario decide qué comparte y con quién”. Por otro lado, en aras de proteger el anonimato y la privacidad de sus usuarios, los protocolos de privacidad también especifican que cuando un dispositivo recoge algún dato, “Apple es transparente al respecto informando al usuario y los disocia del perfil del usuario”. Sin embargo, el hecho de que empleados de otra compañía tengan acceso a información íntima pone bastante en duda esa privacidad.

Ya cuando saltó el escándalo de las escuchas de Google, los especialistas tecnológicos advirtieron de que era simplemente la confirmación de una sospecha más o menos asumida por todos. Y además, se ponía sobre la mesa que si lo hacía Google, casi seguro que incurrirían en ello el resto de los gigantes con asesores virtuales. Las revelaciones ahora sobre Apple vienen a confirmar que la privacidad y la intimidad son valores cada vez más extintos en la era tecnológica.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre