Las principales ciudades de Venezuela están viendo cómo sus calles han sido invadidas pacíficamente por millones de ciudadanos que reclaman un cambio democrático de régimen. Hay quienes ven en este movimiento el enfrentamiento del pueblo hacia Nicolás Maduro y la legitimación de Juan Guaidó como el presidente del país latinoamericano. Sin embargo, provocar un cambio de régimen a través de la violencia de la presión internacional no es más que un modo de subvertir los principios mínimos de cualquier democracia.

Por el bien del pueblo venezolano, Nicolás Maduro debe dar paso a la celebración de unas elecciones libres y con todas las garantías, sin ningún tipo de injerencia interior sobre los resultados que es lo que realmente ha provocado la actual lucha de legitimidades entre Maduro y Guaidó. Los países y entidades supranacionales defensoras de éste están buscando de cualquier manera la transmisión propagandística de que el actual presidente electo está perdiendo la batalla frente al pueblo, el efecto del entretenimiento, lo que en sociología se ha denominado entetanimiento.

Guaidó cuenta con una parte del apoyo del pueblo venezolano, con la oposición a Maduro y con el reconocimiento de Donald Trump o Jair Bolsonaro, entre otros. Sin embargo, para alcanzar la presidencia necesita inevitablemente de la lealtad de las Fuerzas Armadas, y ese es el punto débil del movimiento que las dictaduras imperialistas para que su estrategia de un cambio de régimen tenga éxito. De ahí que, en medio de las movilizaciones pacíficas de los ciudadanos y ciudadanas venezolanas, saltara la noticia de que un general ya había hecho público su reconocimiento a Juan Guaidó.

Este hecho es un golpe de efecto fuera de Venezuela que provoca el entretenimiento y desplaza el foco de la verdadera realidad: que, a día de hoy, las Fuerzas Armadas siguen siendo fieles a Nicolás Maduro. Dentro de un Ejército hay que distinguir entre los generales que tienen poder efectivo sobre las tropas o que son mandos instrumentales sin capacidad de movilización. Yáñez pertenece a este segundo grupo.

Esta noticia del apoyo del general a Guaidó, insistentemente distribuida por quienes pretenden imponer un cambio de régimen fuera de los canales democráticos y del sufragio libre, no es más que el entetanimiento propio de las dictaduras.

La solución para Venezuela sigue siendo la misma: convocatoria de elecciones por parte de Maduro, con una campaña electoral en la que los candidatos se comprometan, entre otras cosas, a que los bolichicos devuelvan el dinero robado y a exponer programas democráticos que garanticen una vida digna para el pueblo venezolano.

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