Para cumplir con las medidas sanitarias Laura celebró su boda con la mitad de los invitados previstos. Foto: Flickr.

Una novia enamorada y llena de sueños; un novio capaz de todo por amor; una boda inminente; una pandemia mortal que llega de repente interponiéndose entre los dos y colapsando los hospitales del primer mundo; y como final: un amor que todo lo puede y triunfa, reuniendo a los enamorados en una boda en la que se celebra el compromiso y la vuelta a la vida de la novia después de estar 21 días en la Unidad de Cuidados Intensivos afectada por un extraño Coronavirus.

Parece el guión de una película romántica, pero es una historia real que ha sucedido en Orense y que tiene como protagonista principal a Laura Martínez una joven de 34 años que le quita al asunto parte de la aureola romántica para atribuirle el mérito a los profesionales de la medicina: “Nosotros dos solos contra el mundo no hubiese sido posible”, explica Laura a Diario 16.

Reanudar los planes de boda

Esta joven Leonesa, afincada en el pueblo de O Barco, ha pasado 48 días hospitalizada y 21 de ellos en la UCI con diagnóstico de neumonía bilateral aguda provocada por la Covid-19. La joven entró al Complejo Hospitalario de Orense con planes de boda y al recibir el alta hospitalaria no ha dudado en cumplir su sueño de casarse con la llegada del otoño. “Solo me faltaba escoger el vestido de novia. Teníamos todo organizado y hemos mantenido la fecha. Nos negamos a que el virus moviese algo”, cuenta.

Como una muñeca de trapo

A Laura le sorprende la reacción de aquellos que no se toman demasiado en serio esta pandemia desde el punto de vista sanitario. “Hay mucha gente que no se lo cree, ahí viene el problema. Pero las UCI estaban llenas y si no nos concienciamos, más pronto que tarde, volverán a estarlo”, opina. Y es que Laura sabe de lo que es capaz esta enfermedad. “Salí de la UCI el 14 de abril como una muñeca de trapo; no podía ni comer sola”, afirma.

Final feliz

Pero el final feliz da esperanzas para todos aquellos que luchan en los hospitales por sobrevivir al virus. “Del hospital salimos todos; peleando, pero se sale”, explica Laura que ahora tiene más motivos que antes para celebrar su compromiso. “Vamos a celebrar la vida; que estoy viva y que el virus no ha podido conmigo”, cuenta emocionada. Eso sí, la luna de miel tendrá que esperar. “De luna de miel nada porque los médicos no me dejan viajar. Daremos paseos por el barrio y por el pueblo y con mucha precaución. Cuando todo esto pase y mis pulmones vayan bien ya se viajará”, relata Laura. Que descansa en casa después de haber celebrado la boda con la mitad de los invitados previstos y siguiendo las medidas de seguridad. Porque ella sabe lo que nos jugamos.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre