El informe anual de Amnistía Internacional en el que analiza la situación de los derechos humanos en 149 países, confirma la violación de los derechos humanos de los mayores en las residencias españolas durante el estado de alarma.

La pandemia, según la ONG, pone al descubierto enormes desigualdades sistémicas que sufren en todo el mundo, como en España, las minorías étnicas, el personal sanitario y las mujeres, entre otros grupos especialmente afectados.

El informe concluye que la COVID-19 ha sido instrumentalizada por dirigentes para intensificar su asalto a los derechos humanos.

La organización también denuncia el abandono que sufrió el personal sanitario en España durante los primeros meses de la pandemia y el «desproporcionado» número de muertes entre los mayores, además de denunciar actuaciones «arbitrarias» de las fuerzas de seguridad en el estado de alarma.

La pandemia centra el tradicional informe de la ONG, que es especialmente duro en el caso de España por las carencias sufridas por el personal sanitario e insiste en las «violaciones de derechos humanos» en las residencias de mayores.

Al final del año, destaca, al menos 93.000 trabajadores de la salud habían contraído la COVID-19 (el 5,1% de los casos) y 89 habían muerto por la enfermedad.

La emergencia sanitaria y décadas de falta de inversión han desbordado al deficiente sistema de atención primaria, expuesto al personal sanitario y abandonado a las personas mayores que viven en residencias y las que tienen mayores necesidades de salud.

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