Tren Digno YA para Extremadura Fotos Agustín Millán.

En muchas ocasiones hemos hablado de la teoría de los matices. De la no existencia de verdades absolutas. De la gama de grises ( o de que nada es totalmente blanco o negro). En política, o en la cosa pública, siempre se han tratado de buscar justificaciones ante cualquier situación: ya sea un resultado electoral, ya sea una medida ansiada o conseguida , o ya sean diferentes puntos de vista ante un mismo asunto.

Por esa razón llama mucho la atención el hecho de que la derecha de Extremadura, ante problemas de gran magnitud, se cierren en banda y entiendan que su propuesta es la dotada de mayor ( por no decir única) autenticidad.

Pongamos el último ejemplo: el clamor de la ciudadanía extremeña por unas infraestructuras ferroviarias a todas luces ( a todas) muy mejorables, la necesidad de parar y decir basta, la presión en las instituciones, en los despachos y en la calle, los agravios comparativos y así un largo etcétera, se chocan con la decisión unilateral del PP de volcar todas estas insatisfacciones en una vuelta a Madrid.

Es decir, se pretende ahormar o amoldar las pautas de conducta de la mayoría de la ciudadanía extremeña a las de una sola parte. De nada sirven los ingentes esfuerzos de mantenernos unidos. De intentar alejar el discurso individualista, el de “sálvese quien pueda”, el de no caminar en distintas direcciones o a diferentes velocidades.

El denominado Pacto del Ferrocarril viene representando el deseo de reivindicar una mejora de las condiciones para todos y sin que nadie tenga que apuntarse lo que coloquialmente conocemos como un tanto o una medalla.

Allí se ha podido discutir, matizar, exponer, cada uno sus criterios y finalmente acordar las acciones a llevar a cabo.

Pero siempre sale un PP queriendo sacar la cabeza y minusvalorando la capacidad movilizadora de nuestra tierra y en nuestra tierra. En esta ocasión se ha optado por Cáceres como punto de encuentro. El año pasado fue Madrid. Ambos escenarios son perfectamente válidos siempre que vayamos todos juntos.

¿No es mejor una multitudinaria manifestación sin ideologías y con personas venidas de todos los puntos de nuestra geografía en un lugar tan emblemático como la estación de Cáceres? ¿ o se prefiere un acto sectario, parcial, convocado por un determinado lugar del espectro político en solitario en Madrid justo el día antes que la de Cáceres?

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