“Corremos contra Adrian Newey” solía decir Fernando Alonso en la época de Ferrari, cuando sintiéndose muy superior a Sebastian Vettel iba viendo como se le escapaba carrera tras carrera, campeonato del mundo tras campeonato del mundo.

Y lo ha demostrado en infinitas ocasiones, Adrian Newey, que su “pilotaje” sobre los bólidos que dibuja y diseña, es más importante y definitivo que las mismísimas manos del conductor, del piloto.

En la temporada 2018 la mejora de RedBull fue impresionante… porque Adrian Newey había vuelto. El Aston Martin Valkiria, su última obra, le había servido de entretenimiento, pero no era lo mismo. No era lo mismo que diseñar un coche de Fórmula1, que compite contra los mejores bólidos del universo, que compite contra los mejores ingenieros y diseñadores que existen. Y eso es lo que le gusta a Newey, desde la época de March y luego Williams: competir y quedar el primero.

Dio un paso atrás el Mago Newey en la llamada era híbrida, la dominada de cabo a rabo hasta la fecha por Mercedes, porque la diferencia de motor era insalvable, ni siquiera con su magia.

Pero olió sangre. El Mago Newey olió sangre al acercarse a husmear, a meter el hocico, en los garajes del hermano pequeño de RedBull, el esforzado y humilde Toro Rosso con su nuevo corazón marca Honda.

-Esto no está tan mal.

Y entonces volvió. Volvió a los circuitos y a su bloc de dibujos (detesta, como es sabido, las tabletitas y los ordenadores) y los RedBull empezaron a ganar carreras, a conseguir pole positions, a mirar de tú a tú a la Ferrari y a la Mercedes.

Y ahora ha recuperado la fe por completo. De sus lápices y bolígrafos brotan luces feéricas y brillos que hacen cosquillas al perezoso motor Honda, y acabarán logrando que sonría y se ría, quizá a carcajadas.

-No necesito, motorcito Honda, que seas mejor que el motor Mercedes o el motor Ferrari. Lo que busco es es que me ayudes a potenciar al máximo los puntos fuertes de mi chasis… de nuestro chasis.

Y en eso estamos. Haciendo magia y dibujos y encantamientos alrededor del motor japonés. Huele a sangre y huele a podiums, incluso podría oler a campeonato mundial; aunque en la encuesta que hicimos desde Las Almas y la F1.

la mayoría de nuestros seguidores consideraban muy improbable que Verstappen se pudiese proclamar campeón mundial en 2019. Verstappen solo no, pero con la magia de Newey… ya veremos.

Va a estar interesante la nueva temporada. Lástima que de momento en la Mercedes no se hayan atrevido a echar al bueno y prudente de Valteri Bottas. Y más lástima aún que Fernando Alonso esté de año sabático.

Tigre tigre.

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2 Comentarios

  1. Se puede esperar cualquier cosa de ese tipo y es verdad que parece como que tuviera poderes o algo así porque hace cosas de lo más alucinante

  2. Después de leer este artículo empiezo a creer en las posilidads de Max Verstappen para ser campeón dle mundo en 2019.

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