Isasi

Una recompensa que hace justicia a la calidad de las acuarelas del pintor vasco, nacido en Bilbao La noticia hoy, es el primer premio Alfredo Guati Rojo en la VI Trienal internacional del Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo en Santa Marta (Colombia), que ha recaído en Juan Isasi Urdangarín representando a la AGRUPACIÓN DE ACUARELISTAS VASCOS, en competencia con muy buenos pintores, por demostrar una excelente manejo de la técnica, creatividad y acertada composición en su obra. Otros fueron premiados con un reconocimiento meritorio, de Italia, Perú, Venezuela, Estados Unidos y Taiwan. La obra del vasco Juan Isasi es una marina-paisaje sobre el entorno industrial de la Ría del Nervión que muestro en el encabezamiento del presente artículo. Juan Isasi en España se está convirtiendo en un referente de la acuarela.

Me he reunido junto a él, rodeado de sus cuadros que se exponen en la Cafetería Aremuna de Las Arenas (Getxo) en Bizkaia –arte junto al ocio- y que estará abierta al público hasta el 25 de Enero del 2.019.

Nacido en el Barrio de Deusto en Bilbao en 1.959. Juan Isasi no ha hecho de la pintura su carrera principal, comenzó a pintar de forma tardía a los 30 años. Ingeniero industrial como su padre, desarrolla actualmente su labor profesional en la Dirección de Atención a la Ciudadanía e Innovación y Mejora de la Administración del Gobierno Vasco. Todo el tiempo libre que le permite la Administración y las tareas domésticas lo dedica con intensidad a pintar; su objetivo es poder dedicarse integramente a ello.

Para Juan, el premio en Colombia ha supuesto una gran satisfacción y también desde su modestia una sorpresa. Tan solo se ha presentado a dos concursos y ganar en un contexto donde participaban 17 países con gran prestigio en el mundo de la acuarela le llena de orgullo, es la bomba, un apoyo, impulso y empujón a animarle a seguir pintando, haciendo arte, a continuar aprendiendo, pues –nos dice- “siempre hay mucho más que aprender y luego ubicar cada día más mi nombre en el mundo de la acuarela. Tenía hasta hace poco unos 200 seguidores en Facebook, cuestión el de las redes a lo que no dedico mucho tiempo, pero comenzaron a llover solicitudes de amistad de todo el mundo, en estos momentos puedo hablar de unas 2.500 personas que me siguen con asiduidad”.

A Juan la acuarela le llamaba mucho la atención por su transparencia y capacidad de recrear la luz, de crear atmósferas. Apunta- “Es un medio con fama de difícil, poco dócil y no deja mucho espacio para las correcciones”. Le gusta su inmediatez y esa imposibilidad de controlar del todo el resultado final, de forma que aparezcan efectos no pretendidos, no deja de ser un reto apasionante y a menudo produce algo mágico.

Desde su visión, no puedes ni debes llegar a controlar del todo el resultado final. Sí, intentar provocarlo de alguna forma, con los movimientos en parte imprevisibles de las aguadas, pero sin la certeza del resultado final. Su proceso creativo empieza con su mirada. Pinta lo que ve, observa atentamente la modulación de la luz, sus matices y efectos diferentes sobre un tema o escena y se deja llevar.

A veces pinta al aire libre, al natural, pero las más de las veces capta momentos fugaces con su cámara y luego pinta en el estudio de casa. No se fija solamente en una foto sino en varias de ellas y explora constantemente. Le gustaría disponer de más tiempo y entonces quizás dar el paso a ejercer la pintura de forma profesional pero todo depende del éxito entre el público y los críticos. Por eso es importante su premio en Colombia y exponer a menudo, ahí se ve el reconocimiento. Está muy feliz por ello y muy motivado a seguir pintando.

Me dice que nadie en su familia pintaba. Probablemente el origen de todo está en el amor que profesa a la belleza que le inculcaron su aita y ama desde muy niño, de ahí su afición al arte en todas sus manifestaciones. De joven le gustaba dibujar, pero no comenzó a pintar en serio hasta principios de los 90. Se inició en el estudio de Juanjo San Pedro, en Vitoria, dibujando a lápiz y carboncillo al principio; pero enseguida entró en contacto con la acuarela y quedó atrapado por su magia.

Tras sus comienzos en Vitoria, estuvo estudiando y aprendiendo con Juan Arroyo Salom y Evencio Cortina. Se perfeccionó asistiendo a talleres de acuarelistas que admiraba. Ha realizado workshops con Keiko Tanabe, Idoia Lasagabaster , José Luis López “Kubi”, Frutos Casado de Lucas, también con Michal Jasiewicz un magnífico acuarelista polaco; también con Igor Sava uno de los grandes.

Juan aprende mucho por su cuenta, observando las obras de los pintores que admira. Aparte de los clásicos (Turner, John Singer Sargent, Whistler etc., una de sus mayores influencias ha sido y es el pintor británico John Yardley. En el panorama acuarelístico internacional, Juan además de los citados más arriba, menciona a Zbukvic, Castagnet, Pekel, Ibryaev, Boryshev, Gallizia y, sobre todo, Chien Chung Wei, con quien le encantaría hacer un taller. En el panorama nacional, hay muchos acuarelistas a los que sigue: Endika Zubimendi, Ricardo Azkargorta, Carlos Espiga, Jorge Lopez, Miguel Angel Lacal, Ana Grasset, JM Mendez, Társila Jiménez, Luis Cámara, Juan Ramón Alves, Adrián Marmolejo, Juan Coch, Cesc Farré… como el apunta “imposible mencionarlos a todos”.

Llegado a este punto muchos de los lectores sabrán que la acuarela básicamente se compone de pigmentos aglutinados con goma arábiga y además antiguamente con miel. La técnica de la acuarela emplea fundamentalmente pintura que se hace sobre papel o cartulina con colores diluidos en el agua. En China, Corea y Japón ha sido históricamente la técnica más utilizada, casi desde la invención del papel. El descubrimiento del papel en la China facilitó la aparición de esta técnica. Los árabes introdujeron el papel en España en el siglo XII, en Italia (papel Fabriano) y Francia (papel Arches).

Hay un antes de la acuarela en Europa, es la pintura sobre frescos, pinturas murales usando pigmento en un medio acuoso sobre yeso. Alberto Durero utilizó esta técnica en el siglo XV con resultados maravillosamente sorprendentes.

Un cuadro de Juan Isasi representando el entorno marítimo-industrial del Nervión fue premiado recientemente en Colombia, con la presencia de 17 países y más de 150 obras

Cuando hablo con Juan acerca de cuánto tiempo tarda en realizar una acuarela su respuesta es clara. Pregunta que le han planteado muchas veces. Su respuesta es que comenzó a pintar en 1.990 y hay que sacar las cuentas desde entonces. Según él, la pregunta correcta es, ¿Cuánto tiempo ha tenido uno que estar pintando para llegar a alcanzar el conocimiento y la técnica y acabar ganando el premio en Colombia?

Hay que tener en cuenta el tiempo invertido aprendiendo, desechando muchas obras, equivocándose, buscando asesoramiento con maestros, hasta llegar a pintar con frescura, con acierto. Si ha de poner horas concretas pintando una acuarela -me contesta- puede tardar entre dos y cinco horas en completarla, dependiendo de la complejidad de la escena y el tiempo que transcurre en plantear el dibujo previo. A mí personalmente me parece todo un record en destreza.

Juan es un enamorado de la mar, por eso en muchos de sus cuadros pinta marinas de forma magistral en el pueblo donde también ha residido que es Lekeitio (Bizkaia). Para él, es el pueblo más bonito del mundo. Habiendo vivido y disfrutado tantos veranos allí no es de extrañar que sea un motivo recurrente en su obra. El puerto con sus embarcaciones de todo tipo, pesqueros, motoras, embarcaciones deportivas y veleros, su magnífica iglesia gótica , sus playas y la isla de San Nicolás, son su fuente constante de inspiración. Lekeitio es, sin duda, lo que más ha pintado y seguirá pintando siempre.

Pero como quiera que su motivación es dar respuesta a esa necesidad de plasmar en sus acuarelas la belleza que le rodea y muy principalmente la luz, también ha pintado la Ría del Nervión, la Bahia del Abra, Getxo y sus alrededores, etc. Quizás sus cuadros no están exentos de una cierta melancolía y reflejan la nostalgia del marinero en la diáspora.

El estilo de pintura de Juan es figurativo. Confiesa que le gustaría ser menos realista y detallista de lo que es, más impresionista, sin dejar de ser figurativo. Digamos que aspira a convertirse en un pintor más impresionista, ser menos explícito y sugerir más, de forma que el espectador también tenga que trabajar y poner algo de su parte para acabar de pintar con su mirada lo que él sugiere en el papel. Se ve haciendo una pintura menos encorsetada, menos definida.

Para Juan su proceso de pintar tal o cual cuadro se despierta cuando toma una fotografía de una escena que le llama la atención. Tiene que atraparle lo que está viendo. Saca decenas de fotografías de ese momento con encuadres y aproximaciones distintas. A menudo utiliza varias tomas para hacer una composición atractiva.

También hablo con Juan del tamaño de sus acuarelas, se arregla mejor con los formatos medianos e incluso pequeños. Lo más grande que pinta es 55×76 cm., es el tamaño imperial. Utiliza “papel Arches” habitualmente, de grano grueso, con una rugosidad que le permite crear un efecto de luz vibrante al pasar el pincel poco cargado con rapidez sobre el papel. A veces ha pintado acuarelas que requerirían de un formato mayor para realzar tal o cual motivo. En muchos concursos de pintura rápida al aire libre se llevan los formatos grandes, de 100×80 o más, pero no acaba de animarse y presentarse. Por otro lado, trabajar con formatos menores, más asequibles, le facilita las cosas a la hora de exponer en determinadas salas no muy amplias.

Cuando Juan contempla una acuarela en un museo, de entrada la mira y piensa si le gusta o no, sin entrar demasiado en ella. Si le gusta, analiza la composición, el estilo, la técnica y cómo ha sido manejada. Un análisis que quizás un espectador normal no hace. Le gusta ver cómo se han resuelto técnicamente los problemas que planteaba la escena, dónde y cómo se han utilizado las distintas técnicas acuarelísticas de húmedo sobre húmedo, seco sobre húmedo, pincel seco. Se mueve mucho por sentimientos, de hecho es bastante sentimental –como se reconoce-. Piensa en la abstracción fuera de la escena central. Las armonías y colores qué le trasmite el cuadro.

Hablamos de sus exposiciones recientes, pues Juan no se prodiga demasiado. Ha hecho exposiciones individuales en Lekeitio en la Sala Barandiarán “Lekeitio una eta kolorea-Lekeitio agua y color” (2015), “Gran Viatik Arranegira” (2016) y “Lekittotik Lekittora-De Lekeitio a Lekeitio” (2018), en el bar La Estación de Neguri (2017), en el Real Club Marítimo del Abra con obras de veleros participantes en la regata legendaria de veleros de época y clásicos, llamada Copa Gitana.

Desde que entré a formar parte de la Agrupación de Acuarelistas Vascos he participado en exposiciones colectivas como en Barrena Kultur Etxea de Ordizia(2016), Sala Torrene en Algorta (2017), y en febrero próximo estaré en la sala de exposiciones “Taberna Mayor” Basauri y, por supuesto, en las citas anuales de la exposición de Navidad en la Galería Lumbreras de Bilbao. Y en la VI Trienal Internacional de Acuarela en el Museo Santa Marta (Colombia), en la que gané el primer premio.

Juan Isasi Urdangarín, un acuarelista con cotización al alza.

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Donostiarra, afincado en Bizkaia Licenciado en Ciencias Económicas Ex dirigente de Xerox España S.A.U Ex profesor de la UPV y de la Escuela Superior de Marketing de la Cámara de Comercio de Bilbao Ex Vicepresidente de la Fundación Aulamar Ex Presidente de la Asociación de Vecinos de San Bartolomé de Leioa (Bizkaia) Ex concejal por el Ayuntamiento de Leioa (Bizkaia) Escritor y analista Social https://felix.lareki.Wordpress.com felix lareki - Pasión por el arte y las personas

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