¡Qué imaginación esa gente!, y al decir esa gente pienso en los tipos como el encantador y brillante Sebatián Fiorilli, que entre otras muchas cosas es un editor que enlata al vacío, en genuinas latas de conserva, relatos y poemas en ediciones limitadas de los más interesantes autores del momento y de autores del pasado que nadie debe olvidar.

Tuve que cambiar mi agenda, últimamente muy apretada, para asistir al acto.

Me crucé con Abraham, el cocinero, en la puerta del Corte Inglés de Callao, teléfono en mano. Él era el protagonista, el autor de EL FABRICANTE DE ARCO IRIS (el bello libro enlatado), y llevaba un bonito sombrero, no tan oscuro como los que suele llevar Javier Puebla, don Puebla (mi jefe). Intenté sonreírle pero en ese momento desvió la mirada. No me importó, porque luego en la planta siete, sede principal del Territorio- Cultura de mi cadena de grandes almacenes favorita, iba a estar todo el tiempo en el escenario. Y acompañado de la gran Luz Casal.

Ambos leyeron para el público los relatos recién extraídos de la caja de conserva, y hasta llamaron al poeta Gonzalo Escarpa para que también leyera uno. El público lo pasó fenomenal, especialmente con Abraham quien con frecuencia detenía la lectura de la florida prosa de sus relatos -el hombre tiene alma de gran poeta- para completarlos, explicar cómo se le habían ocurrido, añadir detalles que cuando los redactó no le parecieron necesarios. Aplausos y aplausos y aplausos.

Eran más de las nueve cuando se nos dijo a periodistas e invitados que subiéramos al Territorio Gourmet del Corte Inglés, pues Abraham García no contento con haber llenado de felicidad y magia con sus palabras el corazón de sus lectores también quiso demostrar que es capaz -gran fama tiene- de hacer dichosos sus estómagos.

Nunca he estado en Viridiana, su restaurante, pero ahora entiendo las maravillas que hablan sobre el lugar; algún día tendré que visitarlo.

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