Vox y Santiago Abascal están preparando su moción de censura y, a diferencia de las presentadas por Felipe González, Antonio Hernández Mancha, Pablo Iglesias o Pedro Sánchez, tienen una ventaja que puede ser peligrosa: conocen a la perfección lo que los españoles y las españolas quieren oír. Sin duda, lo aplicarán arrimando el ascua a su sardina, es decir, asimilando los datos recogidos a través del big data a su programa de odio, por lo que, evidentemente, en esos días en los que la atención mediática estará centrada en los ultras, Abascal saldrá con una derrota en la votación pero con una gran victoria puesto que se colocará en la lanzadera hacia la Moncloa.

El populismo tiene la ventaja de ser fiel al marxismo de Groucho, «si no le gustan mis principios, tengo otros», es decir, que si lo que recogen en sus análisis de la situación de los españoles, de lo que piensan y lo que anhelan en un escenario de crisis absoluta en todos los términos posibles y que se ajusta a la perfección al «cuanto peor, mejor» que tantos beneficios da a los movimientos populistas de extrema derecha.

¿Cómo es posible que puedan lograr preparar una moción de censura con el conocimiento absoluto de lo que la ciudadanía quiere oír? Muy sencillo, a través del big data, una tecnología que les permite estar dentro de los dispositivos móviles de todos y cada una de las personas del país.

No hace muchos años vimos cómo desde la extrema derecha mundial se manipularon elecciones para que populistas ultraconservadores alcanzaran el poder. Estados Unidos o el Brexit son el mejor ejemplo. Sin embargo, esos métodos no los están utilizando sólo para ganar comicios, sino que disponen del nuevo sistema para manipular la voluntad de los hombres y mujeres de las democracias. Se trata del control absoluto del Big Data, del manejo de metadatos que se van dejando en redes sociales o en el historial de navegación de internet.

Los expertos en Big Data conocen los gustos culinarios, el consumo cultural, el tipo de mujer o de hombre que gusta a cada una de las personas, la hora a la que se van a dormir o se levantan. Lo saben todo con un solo clic. Para controlar esto hace falta, no sólo expertos, sino dinero porque acceder a esos metadatos cuesta muchos millones de euros.

Esto es lo que está utilizando la extrema derecha mundial y, por extensión, el partido de Santiago Abascal para manipular la voluntad de la ciudadanía y, en consecuencia, para conocer todos los puntos que preocupan a la ciudadanía para incluir esos puntos clave en su discurso de odio y, de este modo, crear un discurso que alegra los oídos de una población temerosa por la incertidumbre respecto al futuro más cercano. A diferencia de la utilización acertada de las redes sociales que hicieron las nuevas organizaciones de izquierda durante la crisis de 2008, el control del Big Data necesita de mucha inversión que un partido fiscalizado no podría acometer. De ahí las dudas por los canales de financiación de estas formaciones ultras, entre las que se encuentra Vox. ¿De dónde sacan el dinero? Evidentemente, las élites financieras están más unidas a aquellos partidos que están dispuestos a destrozar el sistema de bienestar social democrático antes que a aquellos que, incluso desde el lado conservador, están dispuestos a recortarlo, pero no a eliminarlo.

En el año 1.988, Guy Debord alertaba del peligro de la desinformación en nuestras sociedades: «La desinformación se despliega ahora en un mundo en donde no queda sitio para verificación alguna». Ese fenómeno, hoy denominado posverdad, se une al conocimiento de las preferencias de casi toda la población. Ahí es donde está el triunfo de los neofascismos, su poderío y el fracaso de los demás partidos que siguen pensando en términos casi analógicos. El Big Data, que sirve para informar/desinformar, está controlado por unas pocas empresas, por unas pocas personas que tienen accenso a millones de datos y de conversaciones en internet. Así está creciendo Vox gracias al Big Data: desinformación, conocimiento de las preocupaciones reales de la población, adecuación de su programa a los datos recogidos con el toque ideológico adecuado y propagación de bulos.

Es sorprendente el crecimiento meteórico que ha tenido un partido minoritario. Hace menos de dos años, cuando Vox era algo extremadamente minoritario, Abascal entró en contacto con Steve Bannon y aquello se vendió como una alianza estratégica para acabar con la propaganda separatista. Les creyeron y no quisieron ver más.

Bannon es presidente de Breitbart News y uno de los controladores de ese Big Data mundial. Así logró colocar a Donald Trump en la Casa Blanca y parece que a Vox en España. Está también vinculado a la Lega Norte italiana, el Frente Nacional francés, Vladimir Putin, el Partido de la Libertad de Austria, o la internacional neofascista.

Gracias a Rafael Bardají, miembro de Vox, Bannon podría haber ayudado a colocar sus mensajes a la formación ultra fascista española. Por esta razón, desde que entablaron contacto, Vox se comenzó a colar en encuestas, a aumentar sus afiliaciones y a llenar mítines.

El discurso y las propuestas de Vox tienen cabida por la grave crisis sanitaria, económica, política y social que se está viviendo. Hay un posible caldo de cultivo, pero no todos los mensajes llegan a calar en todas las personas. Sin embargo, con una utilización adecuada del Big Data se realizan estrategias de propaganda prácticamente personalizadas: xenofobia para los xenófobos; antiestablishment para los más anarcoliberales; machismo para los que siguen creyendo en la supremacía del hombre sobre la mujer; tradición para los más conservadores; España mucha España para los nacionalistas españoles. Todo ello medido a la perfección y adaptado al contexto en el que se mueven. Pongamos un ejemplo: la utilización del desempleo como arma para atacar a los inmigrantes. Trabajo para los españoles y de ahí que hayan llegado a crear una especie de sindicato con el nombre del ultracatólico que lideró Lech Walesa en los años 70 y 80 en Polonia.

Esto es muy peligroso para la democracia española porque saben a qué grupos mandar o colocar sus mensajes, porque ellos han sacado todos los datos de esos mismos grupos. España no está llena de ultras, por muchos que haya, sino que en un periodo de crisis como el que se vive están colocando bien sus mensajes gracias al Big Data. Saben lo que tienen que decir y, algo que es más importante, cómo decirlo. Y esto lo aplicará Abascal en su discurso y sus contrarréplicas de la moción de censura.

Los tiempos de crisis suelen ser los mejores escenarios para el surgimiento de los liderazgos transformadores. En España se han juntado en esta época a Abascal y Casado lo que es un mal síntoma. Eso también está medido en el Big Data y los neofascistas lo utilizan y saben si hay que dar más presencia o no a sus principales dirigentes. Parece que a Vox que no le hace falta sufrir el desgaste de estar constantemente en los medios de comunicación y seguir subiendo. Salen cuando hace falta sin tener que ejercer un liderazgo con autoridad. La internacional neofascista está digitalizada gracias a tipos como Bannon que ya se lo cobrará de alguna forma en el futuro.

A diferencia de los fascismos del pasado, Abascal no necesita tomar el Estado en su totalidad, le basta con gobernar mediante la propia democracia y bajo los parámetros del capitalismo que les alimenta. Sin embargo, Vox ya nos controla, está en nuestros teléfonos móviles sin que lo sepamos, y ahora quieren derribar al Gobierno para hacerse con el Big Data del Estado y dominarnos completamente.

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7 Comentarios

  1. Extrema izquierda fascista 100 %
    ETA: 400 casos sin resolver y 650 sentencias sin culpables

    La seña de identidad de la izquierda comunista son 100.000.000 de asesinatos de todas las edades y sexos a nivel mundial

  2. En BILDU hay secuestradores, y en VOX secuestrados.

    En PODEMOS hay asesinos, y en VOX familiares de asesinados.

    En ERC hay golpistas encarcelados, y en VOX la acusación popular contra ellos.

  3. Ultrafascistas de izquierda: PODEMOS + IU + MÁS MADRID (MÁS PAÍS) + ERC + CUP + BNG + EN MAREA + COMPROMÍS + BILDU + SORTU + AMAIUR + etcétera ..

  4. Recordemos las afirmaciones de Pedro Sánchez (PSOE)

    -. Pablo Iglesias (Unidas Podemos) es un populista con el que jamás pactaré.
    -. Joaquín Torra (JuntsxCat) es un racista con el que nunca negociaré.
    -. El partido ERC nunca será llave de Gobierno.
    -. Con BILDU nunca vamos a pactar, si quieres lo digo cinco o veinte veces.

    Ahora Sánchez nombra a Iglesias Vicepresidente, cuestiona el cese de Torra, ofrece un referéndum a ERC, y pacta con BILDU

  5. Pues si es cierto q vox quiere manipular como hizo hitler lo. Esta consiguiendo vaya hijo de su cabeza. A los tiempos que corren como gobierne vox adiós al rey ala democracia . la mejor época fue 1990 hasta él año 2001. Sigan creyendo q vox OS dará algo . ningún partido dará nada. Votar lo que en si necesita él país no gobiernos que Parlan tanto y liego se tocan los cojoncitos bien tocados.

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