Santiago Abascal, líder de Vox, asegura que comprende el “malestar” tanto de los vecinos como de los agentes de la Guardia Civil encargados de custodiar la frontera entre Marruecos y España tras el intento de asalto de la valla de Melilla por parte de más de 300 inmigrantes. El diputado nacional y presidente del partido ultra ha señalado a Pedro Sánchez y a su Gobierno como principales responsables por su “inacción” frente a estos episodios: “Mientras los asaltantes que llegan por las playas de Levante se pasean por las calles libremente, Sánchez de vacaciones”. Además, se ha comprometido a aumentar los medios y la protección sobre los agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado encargados de salvaguardar nuestra frontera.

Sin embargo, pese a la contundencia de sus mensajes, llama la atención que el líder de la extrema derecha española ya no hable tan abiertamente de construir un muro de hormigón que separe Ceuta y Melilla de Marruecos, tal como prometió en campaña electoral siguiendo el modelo propuesto por Donald Trump en Estados Unidos. Debe ser que no es una buena idea recuperar el asunto ahora que Steve Bannon, exjefe de campaña electoral del presidente norteamericano, ha sido detenido por la policía por apropiarse de los fondos de los donantes que aportaron diversas cantidades para levantar el muro a lo largo de la frontera con México.

Hace apenas un año, Abascal planteaba sin pudor la construcción de un muro en las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos “que quizá debería pagar” el país vecino, ya que a su juicio envía “oleadas de inmigrantes clandestinos” hacia España para chantajear a la Unión Europea. Una idea calcada a la de Trump y su muro con México.

También creía Abascal que el Ejército tendrá que vigilar ambas fronteras hasta que se levante ese muro y recibir “las órdenes necesarias” para defenderlas. Al mismo tiempo, insiste en pedir medidas “contra las oenegés que colaboran con las mafias y se van al litoral africano a recoger mercancía humana”, y una legislación que levante un “muro psicológico” ante los inmigrantes. “Jamás podrán regularizar su situación, ni tendrán derecho de arraigo, ayuda social ni tarjeta sanitaria”.

Así se manifestaba entonces el dirigente político en un libro de Fernando Sánchez Dragó titulado Santiago Abascal. España vertebrada, editado por Planeta, una conversación en la que el fundador de Vox aborda distintos temas de actualidad y el nacimiento de su partido, según informa El Español.

En sus reflexiones sobre la inmigración, Abascal admitía que la llegada a España de forma irregular de personas concede más votos a Vox, “pero no celebremos ese mal”. Su apuesta es la expulsión de los inmigrantes en situación ilegal, una de las “tareas pendientes y conflictivas” que el país a su juicio debe abordar y ante la que asegura que a su partido no le “temblará el pulso”. El presidente de la formación ultra cree que las pateras “son la última cara de la esclavitud” y de la trata de personas y rechaza el discurso de que España necesita más trabajadores. Según su relato, son personas que van a recibir “salarios esclavistas” y no pagan impuestos, lo que no mejora el sistema. Todo ese discurso lo sigue manteniendo el político de Bilbao. Sin embargo, la cuestión del muro parece que se le ha olvidado de la noche a la mañana.

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