Las investiduras anteriores fueron más fáciles, para que Pedro Sánchez hubiera podido superarlas. Al haber obtenido el PSOE en las elecciones del 26 de junio de 2016, 85 diputados y Podemos 71, previsiblemente ese tendría que haber sido el pacto de gobierno a acordar. Sin embargo, incomprensiblemente Pedro Sánchez optó por Ciudadanos que sólo contaba con 32 escaños.

 

Tuvo una mejor oportunidad con arreglo a las elecciones generales del pasado 28 de abril, en las que el PSOE obtuvo mejor resultado con 123 escaños y Podemos decayó a 42. Aún así, con las demás organizaciones políticas que apoyaron la moción de censura a Rajoy el 01 de junio de 2018, sumaban 180 votos, superando los 176 de la mayoría absoluta. En esa ocasión tanto el PNV como ERC no pedían nada a cambio, sólo el acuerdo del PSOE y Podemos para que formaran gobierno.

 

Aunque con retraso por el fallo de las negociaciones anteriores en la configuración del gobierno, pero parece que en ésta ocasión el acuerdo estará garantizado, habiéndose retomado en el punto que produjo la ruptura el pasado mes de julio, con la oferta del PSOE de una vicepresidencia y tres ministerios, rechazada por Unidas Podemos. Ahora se está en los aspectos programáticos esbozados en un preacuerdo de diez puntos, que en su momento habrán de especificarse y darles contenidos. Así mismo, incluir otros respondiendo a muchos y graves problemas que viene padeciendo, la clase trabajadora y los más humildes y desfavorecidos.

 

Falta que se sume ERC con su voto afirmativo en la primera vuelta o abstención en la segunda, para que el pacto y configuración del gobierno PSOE-UP presidido por Pedro Sánchez se haga realidad. Es de imaginar que ERC, adoptará una de esas dos decisiones y nunca el voto negativo, pues las consecuencias podrían llevarnos a un mayor reforzamiento de la derecha conservadora del PP y la ultraderecha de VOX, con el riesgo de poder formar gobierno y en consecuencia, les podría complicar a ellos en particular como catalanes, con las medidas sin duda represoras que aplicarían en Cataluña y en general, al resto de los españoles y españolas que apostamos por políticas de izquierda y progresistas.

 

El resultado sobre la consulta del pacto que el PSOE planteó a la militancia, no ha dejado ninguna duda: de un censo de 178.551 participamos 103.718 el 63,01 y los votos afirmativos fueron 95.421 el 92% En la otra consulta anterior, relacionada con el pacto suscrito entre Pedro Sánchez y Albert Rivera, el índice de participación de un censo algo mayor fue de 95.763 el 51,7 % y los votos afirmativos fueron 73.940 el 78,97 % y negativos 16.692, el 21,03,%. A quienes ejercimos este voto y con la deriva de Ciudadanos el tiempo nos ha dado la razón.

 

La consulta que por el mismo motivo realizó Unidas Podemos, tuvo 130.150 votos positivos el 96,8%, y la participación fue el 59% del censo. Estos resultados tan amplios refuerzan la posibilidad de que Pedro Sánchez supere la investidura y pueda favorablemente culminar el referido pacto. La lectura sobre el incremento de la participación y los votos afirmativos en las dos consultas efectuadas hasta ahora por el PSOE, habrá que darle el carácter de la motivación y es que no ha sido lo mismo, plantear un gobierno de coalición con Ciudadanos que el pretendido ahora con Unidas Podemos.

 

Esperemos que se haga realidad el gobierno de coalición PSOE-UP, pero por supuesto para realizar una gestión realmente de izquierda y progresista y que sea el argumento más positivo y contundente para oponernos a la derecha conservadora y la ultraderecha VOX, que con su discurso populista, racista y xenófobo, está creando confusión y expectativas en clases populares y humildes, que debido a la frustración y desesperanza les vota, cuando ese debería ser un voto natural para los partidos políticos de izquierda y progresistas. Es fundamental realizar gestiones encaminadas a lograr más cotas de libertad y de justicia social, ese es el mejor antídoto para combatir a la derecha conservadora y ultraderecha.

 

En ese sentido, de conformarse el esperado gobierno PSOE-Unidas Podemos, de lo primero que deberían acometer son las derogaciones de la llamada popularmente Ley Mordaza, que limita y penaliza la libertad de expresión y manifestación y la Ley Wert del sistema educativo, que en ésta materia ha significado un grave retroceso en la calidad educativa, con el agravante de la potenciación de la enseñanza privada-concertada en detrimento de la pública. En relación a la justicia social, son muchos los aspectos que se deben abordar y que vienen incidiendo muy negativamente en la calidad de vida de la clase trabajadora, hasta el extremo de que en la actualidad contar con un trabajo, no es garantía de abandonar el riesgo de pobreza y exclusión social que viene afectando al 26,1% de la población,. como consecuencia de la precariedad de los empleos y bajos salarios.

 

Desde posiciones de izquierda, se deben abordar y solucionar otros muchos problemas de gran incidencia económica y social. Debido a la extorsión a la que estamos sometidos/as por la banca privada, se hace más necesario dotarnos de una banca publica, que siendo del Estado sería nuestra referente. Lo mismo viene ocurriendo con el sector energético, que debería ser renacionalizado y el agua de abasto remunicipalizada. Denuncia y derogación del concordato con el Vaticano. Hacer pública la lista de defraudadores. Blindar las pensiones y que contemplen su incremento con el IPC real. Acabar con la especulación regularizando el alquiler de las viviendas y la suspensión de los desahucios sino existe alternativa habitacional.

 

Regeneración de la democracia, haciéndola más plural, transparente y participativa. El segundo problema y que mas afecta después del paro es la falta de credibilidad y desconfianza hacia los políticos y para evitarlo se debe contemplar en las leyes electorales correspondientes y de los partidos políticos, que ninguna persona (haciéndolo bien), pueda vivir como profesional de la política mas de dos mandatos (cargo orgánico o legislatura institucional). Separación de los poderes ejecutivos y judicial y para que éste tenga su propia independencia, que sea elegido el Consejo del Poder Judicial en sufragio universal. y así, otras muchas políticas que motiven e incentiven al electorado que conformamos la mayoría social. Eso es lo que se espera si pasan a gobernar conjuntamente el PSOE y UP, de lo contrario, se lo pondrían muy fácil a la derecha conservadora y ultraderecha, para que con el riesgo que eso comporta, gobiernen en futuras legislaturas.

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Militante de los sindicatos ingleses (Trade Unions) desde 1971 y hasta mi regreso de Londres en 1976. Afiliado a la UGT y al PSOE en Londres desde junio de 1972. Cofundador y coordinador sindical de la F.A.E.E.R.U. (Federación de Asociaciones de Emigrantes Españoles en el Reino Unido). Fundador de la cooperativa de servicios PAILARCA (Pablo Iglesias-Largo Caballero). Miembro de los dos primeros comités regionales del Partido Socialista Canario -PSOE- 1977-1985 y por esas mismas fechas, miembro de las primeras ejecutivas insulares de Gran Canaria del PSOE y de la UGT. Cofundador en 1980 de Izquierda Socialista y su coordinador en Gran Canaria hasta 1989. Miembro del primer Consejo Federal de la Emigración del PSOE. Presidente del 1er. Comité de Empresa por la UGT del Hospital Materno Infantil de Gran Canaria. Concejal de deporte y de los distritos: Isleta, Santa Catalina y Guanarteme del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, legislatura 1983.1987. Miembro de la Comisión Permanente de Deporte de la FEMP (Federación Española de Municipios y provincias) y del pleno del CSD (Consejo Superior de Deporte). Cofundador en 1991 de la Fundación Juan Negrín y su secretario durante 23 años (hasta 2014).

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