La noche del 24 de enero se cumplen 44 años del atentado cometido en el despacho de Atocha 55, en Madrid. Es la primera vez en muchos años, que desde la Fundación Abogados de Atocha no podemos reunirnos para recordar la vida y la muerte de nuestros compañeros. Luis Javier, Ángel, Serafín, Francisco Javier y Enrique; la vida y la muerte de quienes sobrevivieron allí, Miguel, Luis, Lola y yo mismo. Es un pedazo del corazón el que se quedó con ellos. Nos acordamos también, de todos aquellos que se han ido estos meses. Queremos acompañar a sus familiares en su dolor.

Un año muy difícil y muy raro. La pandemia ha forzado el aplazamiento de los actos que culminaban el domingo 24 de enero con la entrega de los premios Abogados de Atocha que siempre celebramos. Este año se lo hemos concedido a las trabajadoras y trabajadores de servicios esenciales que han cuidado nuestra vida en este tiempo, como son: Servicios sanitarios y socio sanitarios, Ayuda a domicilio, Transportistas, Limpieza viaria y residuos. Limpieza de servicios públicos y privados, Cuerpos de seguridad del Estado, Servicios públicos esenciales, Centros veterinarios, Sector agroalimentario, etc.

Todos ellos están en la memoria de Atocha que compartimos cada 24 de enero. Este año, en la precisa dimensión del silencio, pondremos un día flores en el Monumento El Abrazo; recordando al mismo Juan Genovés (autor de la obra), que también nos dejó en primavera del pasado año. Allí, como en diferentes lugares de nuestro país serán recordados. Para que no se olvide el eco de su voz, que no se debilite. Un homenaje desde el silencio, a la paz siempre necesaria.

Volveremos. Con la idea de poder encontrarnos en primavera si el virus nos lo permite para realizar el homenaje que en estos momentos aplazamos y proceder a la entrega del Premio a quienes arriesgaron sus vidas para que nosotros pudiéramos tener lo básico para sobrevivir.

Era Miguel Sarabia quien recordó por muchos años a los de Atocha, con aquellas palabras suyas: “Ángel Rodríguez Leal, Serafín Holgado de Antonio, Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco, Lola González Ruiz, Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz, Luis Ramos Pardo, Miguel Sarabia Gil, hay que decir sus nombres así, despaciosamente, porque diciéndolos cobra sentido la historia y ponen armonía en el universo”. Hasta pronto.

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