El Doomsday Clock, más conocido como Reloj del Fin del Mundo, es un reloj simbólico que desde 1947 establece las 00:00 horas como la representación del fin del mundo. Todos los años, la junta directiva del Bulletin of the Atomic Scientists (Boletín de Científicos Atómicos) de la Universidad de Chicago, actualiza la hora tras analizar una serie de variables (guerras, cambio climático, incertidumbres políticas, escalada nuclear…) con el propósito de que la humanidad sea consciente del peligro inminente en el que se encuentra.

La primera vez que se puso en marcha, el reloj se situó a las 23:53 horas. Desde entonces, ha estado situado a las 23:58, por primera vez en 1958. Un momento de gran tensión por la Guerra Fría, el equilibrio del terror y la escalada militar y balística de EE.UU y la URSS. Y a las 23:43, la vez más lejana a la destrucción en 1991, con el final de la Guerra Fría.

Mucho ha cambiado el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Pero ¿Tanto como creemos, en cuanto a ser conscientes como especie de que nuestros actos pueden llevarnos a la autodestrucción? Parece que no, si observamos que desde el año 2018 el reloj marca de nuevo las 23:58 horas. Lo que quiere decir, que estamos a dos minutos del final del mundo. El menor periodo de tiempo hasta la destrucción desde su puesta en funcionamiento. Lo que equipara el momento actual con el periodo de mayor tensión y peligro de desastre nuclear de la Guerra Fría.

¿Por qué hemos llegado a este punto? Algunas cuestiones pueden estar relacionadas con:

  • Armas nucleares, el día 2 de agosto de 2019, Estados Unidos abandonó oficialmente el tratado sobre armas nucleares de alcance intermedio (INF) tras acusar a Moscú de no cumplirlo. Rusia, a renglón seguido, también lo ha abandonado, lo que significa poner fin a la prohibición de usar misiles con un alcance de entre 500 y 5.500 km, que había permitido la eliminación de misiles SS20 rusos y Pershing estadounidenses desplegados en Europa.

Esta decisión de Trump, junto con la ruptura del acuerdo nuclear con Irán, supone el pistoletazo de salida a una nueva carrera armamentística frente a Rusia y China. Sin olvidar a India, a Pakistán, o que el 24 de julio de 2019, Corea del Norte lanzaba varios misiles de corto alcance, su segunda prueba con armas tácticas en menos de un mes. Y que China ya advertía, el pasado 6 de agosto, de una manera clara: “China no se quedará de brazos cruzados y se verá obligada a tomar medidas si Estados Unidos despliega misiles de medio alcance en esta región del mundo (Asia)”.

  • Catástrofe ambiental, las portadas de los periódicos se llenan de titulares con los incendios del Amazonas y la actitud deleznable de los Trump y Bolsonaro de turno; con los huracanes cada vez más devastadores; con las nuevas cinco islas del Ártico como consecuencia del deshielo que está provocando el calentamiento global; con el anuncio de Trump de la retirar a EE. UU del Acuerdo de París. Pero hay más, según la Organización Mundial de la Salud, en la última década del siglo XX, los desastres naturales relacionados con las condiciones meteorológicas produjeron aproximadamente 600.000 muertes en todo el mundo, el 95 por ciento de ellas en países pobres; y la subida del nivel del mar, como consecuencia del calentamiento global, aumenta el riesgo de inundación de las costas y de desplazamientos de la población. Una catástrofe sin paliativos, si se recuerda que más de la mitad de la población mundial vive cerca de las costas.
  • Guerra comercial, el proteccionismo arancelario que está llevando a cabo Estados Unidos está mermando el comercio mundial, ante los multimillonarios aranceles que se están poniendo tanto a la importación como a la exportación. Las respuestas a estas políticas, que no se han hecho esperar, están poniendo en peligro el crecimiento mundial, que ya están mostrando sus primeros sistemas de ralentización.
  • La nueva era digital, donde se esta produciendo una concentración del poder y la riqueza en pocas manos, al tiempo que la mayoría de la población no es consciente tanto de la velocidad de los cambios como del camino que debe seguirse darse desde el punto de vista sociedad, económico, político y moral, para garantizar el interés general.
  • Brexit Salvaje, la llegada de Boris Johnson al número 10 de Downing Street ha hecho saltar todas las alarmas. Su declaración de que el «Reino Unido abandonará la Unión Europea este 31 de octubre, con acuerdo o sin él», y su posterior intención de cerrar el Parlamento durante semanas para salirse con la suya, abocan a un escenario de ruptura de graves consecuencias, que una mayoría parlamentaria pretende evitar mediante una nueva prorroga para abandonar la Unión Europea. Están en juego muchas cosas, entre ellas la propia supervivencia territorial del Reino Unido.
  • Incertidumbre política, mientras esto pasa en el Reino Unido, la incertidumbre política que existe en numerosos países europeos, con gobierno en minoría o en funciones, está paralizando a la Unión Europea, que más que nunca necesita abordar reformas que sintonicen con un proyecto de igualdad y libertad que sea percibido claramente por los ciudadanos europeos.

Y en estas estamos, mientras España continúa paralizada, con un gobierno en funciones y con amenaza de repetición electoral, por la irresponsabilidad de unos partidos de la oposición, que ni aceptan el resultado electoral ni anteponer el interés general a sus intereses particulares.

Quedan dos minutos para la catástrofe y los ciudadanos tenemos que ser conscientes que, con nuestras actuaciones o con nuestra pasividad, estamos contribuyendo a que el reloj avance o retroceda hacia el final. El título de este artículo, le podría servir a Unidas Podemos para dar un paso adelante y permitir la investidura de un presidente del Gobierno del PSOE. Porque, es preciso ser conscientes de la situación en la que se encuentra la humanidad en estos momentos para no tomar las decisiones equivocadas que nos lleven a la catástrofe.

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