Hasta la fecha, 14 mujeres han sido asesinadas por crímenes machistas en lo que llevamos de 2020. A este ritmo podríamos alcanzar a finales de año las 84 mujeres asesinadas por el machismo. Del total de víctimas, la media sale a más de una mujer asesinada por su pareja o ex pareja cada semana. Una situación verdaderamente alarmante si contemplamos que, además, el repunte de la extrema derecha y su negacionismo, hace flaco favor al movimiento feminista, las políticas de igualdad y contra la violencia machista.

Partiendo de la base de que el feminismo lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, cualquier definición que difiera a la citada es rotundamente falsa. Al igual que también es falsa la idea de violencia intrafamiliar, que defienden ciertos sectores ultraconservadores. La realidad es que las mujeres están siendo asesinadas y maltratadas por la violencia machista que, conforme al Convenio de Estambul, contempla como delito todo tipo de violencia contra la mujer: la violencia física, psicológica y sexual, incluida la violación, la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado, el acoso, el aborto forzado o la esterilización forzada, entre otras.

La violencia machista viene determinada por un sistema capitalista y patriarcal desarrollado en torno al hombre blanco, occidental y heterosexual. Motivo por el que la mirada interseccional es tan importante en la consecución de nuevos derechos y libertades. A pesar de que el machismo atente contra todas las mujeres, existen particularidades por razón de raza, cultura, país, religión, etc… vinculadas a las distintas formas de opresión. Asimismo, el movimiento queer y transfeminista resultan relevantes en este movimiento diverso, que suma luchas por una igualdad real e integradora.

Porque en pleno s. XXI, las mujeres todavía tenemos que gritar que “solas y borrachas queremos llegar a nuestras casas” o que “sí es solo sí”. Porque todavía hay quien piensa que las mujeres somos ciudadanas de segunda clase mientras dan la espalda a un problema estructural, como es la violencia machista, que solo el año pasado mató a 55 mujeres y que, en estos dos meses de 2020, ya son 14 las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas hombres. Echando la vista atrás, el 2008 fue un año especialmente sangriento desde que se contabilizan las mujeres asesinadas por el machismo. 76 mujeres asesinadas por ser mujeres. Sin olvidarnos de las otras víctimas de esta cruda realidad, los hijos y las hijas huérfanas de madres asesinadas.

En este sentido, el discurso negacionista de la ultraderecha que sostiene que “la violencia no tiene género”, cae por el peso de la mentira y la hipocresía, dando la espalda a todas las víctimas de violencia machista y a sus familiares. Y continúan faltando al respeto con la convocatoria, por ejemplo, de su Asamblea General el mismo día que la mujer celebra su fecha mundial, tirando por tierra años de luchas y conquistas de derechos por el que muchas perdieron la vida o dedicaron su vida a ello. Por otro lado, la falta de efectividad en las políticas de prevención y seguridad es una tarea pendiente del Estado para conseguir la confianza de las mujeres en las denuncias a sus agresores y que estas, inmediatamente, se sientan seguras y vigiladas.

Por todas las que ya no están y por muchas otras que siguen sufriendo la violencia machista es obligación de todos y todas educar en igualdad real, revisar comportamientos que culturalmente nos vienen determinados como machistas, respetar la diversidad y señalar cualquier tipo de fobia al colectivo LGTBIQ+, integrado por mujeres y grupos históricamente oprimidos. Porque todas las luchas hacia la igualdad real suman y los pines parentales restan, intentando obnubilar hacia un tierraplanismo mental que no favorece a nadie. No hay que olvidar que el machismo sigue matando a mujeres, sigue dejando a hijas e hijos sin madre. El machismo viola a tu hija, el machismo acosa a tu compañera, el machismo abusa de tu sobrina. El machismo ha dejado a tu madre relegada a una cocina y a los cuidados de un hogar sin recibir nada a cambio. Por el contrario, el feminismo es pedagogía y busca respeto, libertad e igualdad entre hombres y mujeres. Por eso, contra el machismo, feminismo el 8M, el 25N y todos los días del año.

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