Estamos ante un momento histórico para el PSOE, y no solo por que el 21 de mayo saldrá elegido directamente por sus militantes el secretario general. El fondo de la cuestión es que el partido se juega renovarse o morir en el intento.

Es equiparable este momento al que tuvo lugar en el congreso de Suresnes de 1974 donde culminó un proceso de renovación del partido que se había iniciado varios años antes.

Desde el fatídico 1 de Octubre de 2016, las sensaciones que estoy percibiendo en el proceso de primarias son muy parecidas a las vividas en el proceso que culminó en Suresnes para dar paso a un PSOE renovado.

En agosto de 1972 se celebró en Toulouse un congreso en el que salió elegida una comisión ejecutiva colegiada integrada por socialista del interior y del exterior. A este congreso ni asistió ni lo reconoció una parte de socialistas del exilio encabezados por Rodolfo Llopis, hasta entonces secretario general. Este, por su parte convocó un congreso en diciembre de ese año, también en Toulouse. El partido quedó dividido en lo que externamente se conoció como PSOE Renovado y PSOE Histórico. Ambos se consideraron el auténtico PSOE y así se planteó por cada uno de ellos a la Internacional Socialista que se tomó un tiempo para decidir, hasta que en el año 1974 reconoció al PSOE del congreso de agosto.

Entre el congreso de Toulouse del 72 y el de Suresnes de 1974 se vivió un periodo de incertidumbre y de esperanza aderezada con la suficiente dosis de temor a las consecuencias derivadas de la renovación que se pretendía y la reacción de los compañeros del exilio.

El resultado del congreso de agosto del 72 del que salió una ejecutiva compartida por socialistas del interior y del exilio, fue un paso intermedio entre quienes querían llevar toda la responsabilidad al interior y los que desde el exilio se resistían a cederla. Por otra parte, era una ejecutiva colegiada en la que no había secretario general. Después de la experiencia de la que se venía, con Llopis ejerciendo cerca de 30 años como secretario general, el culto a la personalidad era una amenaza latente.

Durante la preparación del congreso de Suresnes, los socialistas asturianos del interior nos planteábamos claramente que había llegado el momento de trasladar la dirección del Partido a España y de recuperar dentro de la comisión ejecutiva la figura de la Secretaría General.

Y una cosa teníamos clara en Asturias: el secretario general tenía que ser Felipe González.

Por aquellos años, Felipe y Alfonso Guerra ya habían acudido varias veces invitados a las concentraciones socialistas que en plena clandestinidad se celebraban en el Puerto de Tarna.

Desde un principio hubo una atracción mutua y complementaria entre los asturianos que veían en aquellos jóvenes teóricos del marxismo la voz que necesitaba el socialismo tal como se entendía en Asturias, y los sevillanos encontraban en Asturias la tradición del socialismo histórico que a ellos les faltaba.

Uno de los inconvenientes que nos encontramos para proponer a Felipe González es que en el conjunto del partido concitaba escaso apoyo. La mayoría no le consideraban la persona adecuada para dirigir el Partido, porque aparte de ser un desconocido fuera del Partido, opinaban que era un radical que no encajaba en la ideología socialista. Incluso, los más desconfiados sospechaban que el grupo de Sevilla en el que se incluía Felipe, en realidad eran trotskistas infiltrados en el PSOE que pretendían llevar al Partido a planteamientos comunistas.

Cuando llegamos a Suresnes la propia Federación Socialista Asturiana estaba dividida en cuanto al candidato a secretario general, si bien los delegados que acudimos al congreso íbamos con el mandato innegociable de apoyar a Felipe González como secretario general y yo mismo tuve el encargo de nuestra delegación para pactar la composición de la candidatura de la comisión ejecutiva con otras federaciones.

El resultado ya lo conocemos. El detalle de como se desarrollo el congreso y como conseguimos sacar adelante nuestra iniciativa no es fundamental para lo que aquí quiero destacar y que son las sensaciones que percibo. La distancia que marcan los 40 años transcurridos entre el congreso de Suresnes de 1974 y el actual proceso para elección de secretario general no impide observar similitudes vistas por un socialista de a pie que participó en Suresnes y que sigue el proceso de primarias que culmina el próximo 21 de mayo.

Y las sensaciones son muy parecidas ahora a las que sentía hace 40 años.

Quienes apoyábamos en 1974 la candidatura de Felipe González intuíamos que en el congreso se jugaba el ser o no ser del PSOE. Que el Partido necesitaba una renovación en sus planteamientos y en la dirección que los llevara adelante. Era más que elegir un secretario general, porque la elección de ese secretario marcaría el paso a seguir por el socialismo en los próximos años. Otras alternativas con compañeros más conocidos representaban una vía más continuista. Una renovación tan prudente que no daba el salto que el Partido necesitaba para llegar a lo que los socialistas y la sociedad en general demandaba en aquel momento.

Visto desde hoy extrañará saber que en aquel momento chocamos con el criterio de quienes consideraban a Felipe un oportunista radical, trotskista que llevaría al PSOE a la división para finalmente entregarlo a los comunistas y que los planteamientos políticos que se llevaban a la aprobación del congreso también se tachaban de radicales, de estar fuera de la realidad, y por cierto, de fomentar el independentismo.

El tiempo vino a confirmar el acierto de los acuerdos emanados de Suresnes. El Partido que llegó dividido de Toulouse, comenzó poco después a crecer y asentarse como el referente de la izquierda, en el que se incorporaron la mayoría de socialistas que militaban en otros partidos que se habían creado años antes y se acabaron integrando en el PSOE. El Partido Comunista, con el que se llego a acuerdos puntuales que sirvieron en su momento para llegar a mayorías de izquierda, en ningún momento absorbió al PSOE como la historia ha demostrado.

Conociendo de primera mano el proceso que llevó a Felipe González a la secretaría general, tengo la suerte de estar siguiendo de cerca el proceso que estoy convencido llevará a Pedro Sánchez a la secretaría general. Y el convencimiento, las sensaciones, están respaldadas por la impresionante marea de socialistas que están sintiendo lo mismo.

En este momento, la militancia no es un instrumento de Pedro Sánchez para llegar a la secretaria general. Pedro es el instrumento que la militancia necesita para encauzar todas sus demandas hasta ahora no atendidas por los dirigentes que le hicieron la vida imposible desde el momento que fue elegido secretario general y que no cesaron hasta conseguir apartarlo de la secretaría general.

Pedro, tiene la cualidad de interpretar a la perfección lo que pide la mayoría de militancia socialista que desea un PSOE que sea la referencia de la izquierda.

De momento ha conseguido el importante logro de recuperar la ilusión que se había perdido; el hacernos ver con su ejemplo que existe un futuro para el PSOE y para la renovación del socialismo adaptándolo a los retos que exige el siglo XXI. Tiene a su lado un equipo y un programa para renovar el socialismo y marcar el camino en España y en Europa y es consciente que el peso para llevarlo adelante lo tiene la militancia.

Siendo esto importante hay algo que se está valorando por encima de todo ello y es la credibilidad que le da ser consecuente poniendo sus principios y compromisos por delante de su situación personal.

Es impresionante ver la ilusión con la que se vive cada uno de los actos que protagonizan Pedro y las plataformas que le apoyan. Veteranos socialistas que ya habían perdido la ilusión y se habían alejado del Partido, jóvenes que se acercan por primera vez al PSOE que defiende Pedro Sánchez, mujeres que protagonizan con entusiasmo de igual a igual su participación en la política, simpatizantes y votantes socialistas que ya habían desistido de apoyar al PSOE.

Estoy siguiendo todos los actos que puedo por el puro placer de recuperar algo que desde hace muchos años creía perdido y es ver un partido de nuevo militante, altruista, comprometido.

He participado desde el público en actos multitudinarios en espacios abiertos, en plazas públicas, en parques, con buen tiempo, con lluvia, porque no hay dinero para pagar locales. He visto actos en locales donde se recauda dinero entre los asistentes para pagar el alquiler del propio local y de la megafonía.

Todo partiendo de un movimiento espontaneo sin estructura orgánica, unos recordando su antigua militancia socialista, otros descubriendo el socialismo a trompicones y todos viendo como Pedro cada día se consolida, más seguro, sin necesidad de dar arengas en los mítines, levantando al público simplemente exponiendo tranquilamente los proyectos de futuro que propone para el PSOE y para la sociedad.

Cuando participamos en Suresnes no éramos conscientes de que se estaba viviendo un momento histórico para el PSOE. El tiempo y los resultados del congreso son los que colocaron en la historia su importancia.

Quienes están viviendo el actual proceso pendientes de que Pedro Sánchez salga secretario general, algún día recordarán que vivieron un momento histórico sin ser conscientes de ello. Por ahora les sirve con haber recuperado la ilusión, el estar participando con su ayuda altruista en dar vida a un partido anquilosado, en estado crítico comido por la burocracia y el conservadurismo y los miedos de los que temen perder una forma de vida a costa del partido y los que temen la renovación y a abrirse a la sociedad acongojados con los que siembran miedos y catastrofismos y avisos de división.

Finalmente, por si Pedro tiene ocasión de leer estas reflexiones de un socialista de a pie o si alguien que las haya leído tiene ocasión de hacérselas llegar, decirle que no todos los socialistas que estuvieron en Suresnes han cambiado, que aquel Felipe que elegimos secretario general estaría hoy a su lado tratando de renovar el PSOE y que no es el que hoy nos avergüenza con su actuación.

Pedro, compañero, lo tienes difícil como lo tuvimos en Suresnes, con la salvedad de que aquellos compañeros que se oponían al cambio y la renovación lo hacían por miedo, por querer conservar un PSOE que temían se fuese al precipicio. Pero no tenían detrás un poderoso aparato anquilosado orgánica e institucionalmente, unos intereses económicos que chocan con un partido socialista de izquierda y no tenían ningún imperio mediático que les apoyase. Pero con todo en contra, sin más medios que los que aportan los militantes y simpatizantes socialistas estás consiguiendo una movilización y un rearme moral que hará imparable tu triunfo en las primarias. Te puedo decir que me están llegando continuos mensajes de compañeros y simpatizantes que o bien no votaron o votaron a otras opciones y que están recuperando la ilusión y las ganas de volver a apoyar al partido. Y lo mismo me comentan cada vez más compañeros y compañeras.

Estás abriendo el camino a un PSOE que seguirá haciendo historia.

Adelante Pedro.

 

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10 Comentarios

  1. Revelador artículo. Yo no viví esa época (tenia apenas 8 años) pero he asistido a varios actos de Pedro Sanchez y no había visto una ilusión igual en ningún otro acto al que haya asistido en mi vida. Y cuando al final se canta la internacional puño en alto había gente a mi alrededor llorando de emoción.

  2. Emociona leer su artículo porque es lo que sentimos y hemos sentido en estos más de 40 años y no podemos entender el comportamiento de Felipe González, Guerra, Bono, Rubalcaba, etc y yo tampoco el de Javier Fernández. Gracias por su artículo.

  3. No es verdad, ni una sola palabra de lo que cuenta. Ni estuvo en Suresnes, ni dice nada real de una gran persona y enorme Socialista que fue Llopis, personalidad opuesta a la soberbia de Pedro Sánchez.
    Es un falaz artículo de apoyo a Sánchez que no tiene nada que ver con la realidad.
    A Nicolás Redondo (padre) ni le nombra, cuando fue la parte marxista oponente a la socialdemocrata que proponía Felipe.
    Es fin, una burda mentira de alguien que pretende que un perdedor como Sánchez consiga que el PSOE sea fagotizado por Podemos.
    En resumen soy socialista no populista Quien quiera tomar esta vote a Pedro Sánchez.

    • Debería informarse antes de descalificar. No tengo la suerte de conocer al autor del artículo, pero con una simple búsqueda he podido comprobar que perteneció a la ejecutiva del Ayuntamiento de Gijón en el 79 y que la fundación Pablo Iglesias lo reconoce como militante de la organización asturiana en la clandestinidad, por lo que veo lógico que realmente hubiera estado en el congreso de Suresnes.
      No me considero experto en política, de hecho, ni siquiera me interesaba hasta hace unos meses (como por desgracia ocurre con muchos otros jóvenes), pero tras asistir a un par de encuentros de Pedro Sánchez he podido ver a jóvenes y veteranos socialistas llenos de una ilusión que hace años decían haber perdido.
      Yo sí que no estuve en Suresnes (no había nacido) pero lo que veo en este artículo, sea verdad o mentira (aunque sinceramente creo que debe ser verdad) es un sentimiento real y compartido con muchos socialistas.
      En cambio en su comentario veo el miedo y la reacción esperada del “PSOE histórico” que menciona el artículo.

    • Debería informarse antes de descalificar. No tengo la suerte de conocer al autor del artículo, pero con una simple búsqueda he podido comprobar que perteneció a la ejecutiva del Ayuntamiento de Gijón en el 79 y que la fundación Pablo Iglesias lo reconoce como militante de la organización asturiana en la clandestinidad, por lo que veo lógico que realmente hubiera estado en el congreso de Suresnes.
      No me considero experto en política, de hecho, ni siquiera me interesaba hasta hace unos meses (como por desgracia ocurre con muchos otros jóvenes), pero tras asistir a un par de encuentros de Pedro Sánchez he podido ver a jóvenes y veteranos socialistas llenos de una ilusión que hace años decían haber perdido.
      Yo sí que no estuve en Suresnes (no había nacido) pero lo que veo en este artículo, sea verdad o mentira (aunque sinceramente creo que debe ser verdad) es un sentimiento real y compartido con muchos socialistas.
      En cambio en su comentario veo el miedo y la reacción esperada del “PSOE histórico” que menciona el artículo.

  4. Lo importante para hacer una sociedad más justa en democracia es convencer a los electores para que voten al PSOE.Tenemos el voto femenino y de los mayores de 40, pero nos falta atraer a la juventud y Pedro es joven, preparado, habla idiomas es de su generacion y se ha portado con honradez y firmeza, nuestro lema, oponiéndose al contrario, no es no, y a los inmovilistas de su partido, la política debe moverse con los tiempos y el siglo xxI, es de Pedro. El Espartaco del PSOE, solo contra todos.adelante.

    • Ese es el problema, que aun confiando en él está solo contra medio PSOE. ¿Creéis que porque gane Pedro el medio PSOE que le dio la puñalada va a desaparecer? Podrán comportarse más o menos lealmente después, pero para mi ya han perdido la careta, y mientras sigan rondando por ese partido, no quiero que mi voto les ayude a estar donde están.
      Fui militante del PSOE y he estado en su periferia desde Juventudes. Conozco las triquiñuelas que se gastan algunos para subir puestos, y las cobardías de otros a la hora de no oponerse. Ver cómo de moralmente podrida está la cúpula del PSOE en este momento solo confirma mis antiguas dudas de hasta donde podría estar tocado.
      Vamos, que a mi un lavado de cara no me va a hacer volver. Le queda mucho tiempo hasta que lo vuelva a considerar una opción real de voto. Para mi todo lo que digan van a ser palabras vacías hasta que no lo vea con mis ojos y hasta que no confirme que no podían hacer más.

  5. Para animar a votar al PSOE en las próximas elecciones deberán algunos dirigentes del PSOE haber hecho los deberes exigidos y no jugar con la anuencia sobre el separatismo de Cataluña como alguno ha dicho, o llámenle como quiera que sea a la aceptación de parte, de un Mini Estado en una supuesta Cataluña independiente. Eso no lo aceptamos una inmensa mayoría y no estamos dispuestos a transigir con intercambio de cromos o de escaños en unas probables futuras elecciones.

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