La sombra de José Ignacio Wert sigue siendo muy alargada para el sistema educativo español. Desde su oficina parisina como embajador de España ante la OCDE, ciudad donde ya lo esperaba su esposa tras ser anunciado su cese como ministro de Educación en junio de 2015, Wert se levantará este 26 de octubre sabiendo que en España la comunidad educativa vuelve a estar unida contra su legado. Los sindicatos hablan ya de un 90% de seguimiento del paro convocado para esta jornada, mientras la oposición parlamentaria prácticamente en pleno y la inmensa mayoría de organizaciones sociales y estudiantiles rechazan en todos sus extremos unos exámenes que pueden dejar sin titulación a estudiantes que hayan aprobado toda la secundaria y el bachillerato.

Prácticamente toda la comunidad educativa se movilizó masivamente durante su etapa como ministro en las históricas ‘mareas verdes’ contra su polémica ley Lomce, en las que puso de acuerdo a profesores, alumnos y padres de estudiantes, e incluso a dirigentes políticos del propio PP en algunas comunidades como Castilla y León. Este 26-O, se han convocado movilizaciones en más de 50 ciudades del país y en una decena del extranjero contra las pruebas finales, más conocidas como “reválidas”, que ha fijado la Lomce al finalizar cuarto de ESO y segundo de Bachillerato. La Ceapa, confederación mayoritaria de la enseñanza pública avala las protestas, entre otros sindicatos y organizaciones de alumnos y padres. También a nivel político, PSOE, Podemos e IU respaldan la huelga.

Mientras las redes sociales han logrado movilizar de nuevo a una amplia mayoría de los estudiantes, también han sido convocados a este paro del 26-O los profesores de cuatro comunidades autónomas: Madrid, Andalucía, Murcia y País Vasco. En esta última están previstos paros parciales de una hora.

Esta protesta abre el calendario de movilizaciones en la enseñanza durante el curso 2016-2017, aunque no es la primera huelga a la que se enfrenta el ministro que relevó a Wert, Íñigo Méndez de Vigo, sino la tercera. El actual titular de Educación en funciones se ha parapetado una y otra vez en su condición de titular de Educación en funciones para no acometer las reformas urgentes que todos los sectores del gremio de la educación le vienen demandando.

Por ello esta huelga de la enseñanza llega en un momento clave, con Mariano Rajoy a punto de ser investido presidente, y con un nuevo Gobierno que probablemente estará elegido este mismo domingo y deberá acometer una reforma urgente y a fondo de la nueva y polémica ley educativa del PP. Su gobierno en minoría parlamentaria servirá probablemente para ofrecer reformas a la Lomce que aplaquen a todos los sectores actualmente en pie de guerra contra el ejecutivo.

La secretaria general del Sindicato de Estudiantes, Ana García, resalta que diversas ciudades extranjeras mostrarán también su pleno respaldo a la huelga del 26-O pues en Atenas, Berlín, Londres, Glasgow o Nueva York están previstas concentraciones ante los consulados españoles. “Muchos países se han hecho eco de nuestra lucha porque algunos tienen leyes que reflejan el mismo espíritu que tiene la Lomce en cuanto a atacar a los jóvenes de familias humildes para que no puedan seguir estudios superiores”, argumenta la líder sindical.

Desde el Sindicato de Estudiantes se asegura que el sistema de reválidas impuesto por la Lomce impedirá a los alumnos que no las superen poder continuar sus estudios. Los lemas con los que acuden estudiantes, padres y profesores a este paro son: ‘Retirada de las reválidas’, ‘Derogación de la Lomce’ y ‘Reversión de los recortes’.

El sentir de desconcierto entre los estudiantes más directamente afectados es generalizado. Aunque las evaluaciones están prevista que se pongan en marcha este mismo curso, aún nadie sabe los detalles de sus contenidos y los plazos exactos de aplicación, porque el Gobierno en funciones de Méndez de Vigo ni siquiera ha aprobado la orden que debe regular la ejecución de estas pruebas de evaluación. En un principio, el Ministerio tiene previsto que la reválida se apliquen como prueba piloto, con lo que no será obligatorio aprobarla para lograr el título, aunque en el caso del Bachillerato sí sustituye ya directamente a la histórica Selectividad.

Ciudadanos recuerda que el pacto de investidura firmado con el PP establece en su apartado 78 la congelación del “calendario de implementación de la Lomce en todo aquello que no hubiera entrado en vigor”, es decir, las reválidas. Estas pruebas son el único punto destacado de la controvertida ley que aún no se ha comenzado a aplicar, aunque el departamento que dirige Méndez de Vigo sí ha aprobado ya el decreto que desarrolla su implantación inmediata. Los estudiantes desconfían de esta promesa de Ciudadanos y han temido desde un primer momento que haya sido una jugada para frenar la huelga de este 26-O.

Para la dirigente del Sindicato de Estudiantes, el Gobierno aprobó “a escondidas de la comunidad educativa” en julio el decreto que regula su aplicación. “Dejará a cientos de miles de jóvenes fuera del sistema educativo”, asegura Ana García, quien no duda en calificarla de “franquista” al equipararla con las que tenían que aprobar nuestros padres “para poder seguir estudiando”.

Todos los convocantes del paro, desde el Sindicato de Estudiantes a la Confederación de Asociaciones de Padres Ceapa, están plenamente convencidos del éxito de la protesta, una vez que han logrado el respaldo también de la mayoría de sindicatos de profesores ( UGT, CCOO y STES) y otros colectivos pertenecientes a la Plataforma Estatal por la Escuela Pública.

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