Lecciones de vida dan los mayores de Vitalia Ferraz de Madrid en los encuentros intergeneracionales que organiza este centro de día en colaboración con el Colegio Rosales. Los adolescentes acuden como voluntarios para pasar una llamada en las que los más jóvenes participan activamente con los mayores en las terapias del Método Hoffmann. Actividades de lenguaje y convivencia, entre otras, marcaron la tarde.


Si algo duda de lo que pueden tener en común un adolescente y una persona de 75, 80 o más años es que no ha visto de cerca el encuentro intergeneracional que ayer tuvo lugar en Vitalia Ferraz con adolescentes del Colegio Rosales. No es la primera experiencia de estas características que se llevan a cabo en el centro de día. De hecho, la próxima semana serán los más pequeños, de infantil, los que irán a visitar a los mayores.

Los adolescentes voluntarios participaron con los mayores en una actividad de lenguaje, les acompañaron en la merienda y participaron, entre otras iniciativas, en una ronda de preguntas para conocer lo que es un centro de día para mayores como el de Vitalia Ferraz.

Los jóvenes se mostraron encantados de la convivencia, mencionaron a sus abuelas y abuelos y no necesitaron de intermediarios –a pesar de contar con el equipo multidisciplinar de profesionales del centro– para entenderse con los mayores.

Son ya varios los estudios que demuestran las ventajas psicológicas y sociales, pero también cognitiva, de estos encuentros intergeneracionales entre mayores y adolescentes o niños.

En este sentido, las personas mayores que participan en programas intergeneracionales se sienten más felices que otros mayores de su misma edad y condiciones de salud. Algunas investigaciones han mostrado que el incremento en la actividad física, cognitiva y social que se obtiene a partir de los programas intergeneracionales puede ayudar a mejorar la salud para la población que envejece y mejorar el aprendizaje en los más jóvenes.

Otras investigaciones indican que la participación en interacciones de estas características posibilita experiencias placenteras para las personas mayores y mejora su autoimagen, su identidad, al incrementar su sentimiento de ser útiles para los demás. Incluso personas mayores que se encuentran en centros residenciales, personas dependientes, pueden participar en programas intergeneracionales y beneficiarse de este tipo de interacciones, aumentando su movilidad, la interacción social y reduciendo sus tiempos de sueño o somnolencia.

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