Víctor PalmeroVíctor Palmero es el actor valenciano revelación de la actual temporada de “La que se avecina”. Su papel de Alba, dulce y alocada, se ha ganado el cariño y la simpatía de todos los seguidores de la laureada serie española. Todo mérito de Víctor, un hombre que fuera de cámara es amable, sincero y siempre tiene una carcajada en la boca. Modesto,  el actor no se considera ningún abanderado del mundo transexual aunque reconoce que su personaje puede ayudar a la sociedad a normalizar al colectivo. Víctor Palmero vive un momento muy dulce en su carrera profesional, y no duda en hablar tanto de su pasado como camarero como de sus problemas con la depilación.

P: ¿Cómo ha sido su trayectoria?

R:  Quise ser actor desde muy pequeño. Siempre que aparecían teléfonos en la televisión para llamar a algo, llamaba. Mi madre me recuerda que yo volvía del colegio y preguntaba “¿me han llamado para algún casting?”.  Este mundo me fascinaba desde niño.

Empecé a hacer pruebas para papeles de niño, sobre todo en Canal Nou, en la Comunidad Valenciana, donde me crié. Hice cuatro años de teatro en una escuela municipal de mi pueblo y con 19 años me fui a Valencia a estudiar Arte Dramático dos años.  Ese segundo año me salió mi primera serie en Canal Nou, que duró dos temporadas. De ahí me fui a Madrid y como no me salía nada me puse a trabajar de camarero y me volví a Valencia a trabajar en otra serie en valenciano. Estando allí me llamaron para una prueba para “Física o Química”. Yo había hecho un curso con la directora de casting, y me preparé un monólogo de la película “American Beauty” y les gustó.

“Trabajar en LQSA es un chute de energía y vida”

Me llamaron finalmente para hacer de Toño en la serie, y eran solo tres capítulos pero muy importantes, eran los últimos de la serie y el personaje de Toño termina con la vida de uno de los protagonistas, Fer, muy querido por la audiencia. Aún a día de hoy la gente me sigue diciendo “Tú mataste a Fer, cabrón”.

P: ¿Cómo cambia su vida a partir de ese momento de incursión en la televisión nacional?

R: Empecé a trabajar para la serie “Con el culo al aire”, donde estuve tres temporadas interpretando a Dani. Fue un papel que me trajo muchas alegrías y me di a conocer de manera más seria. Fue un aprendizaje muy grande y me hizo conocer a actores como Raúl Arévalo, María León…

Pero la serie termina, me empiezo a quedar sin ahorros y me tengo que plantear regresar a Valencia o quedarme.

P: Tengo entendido que siguió usted trabajando de camarero

R: Sí. Mi madre me dijo “no es ninguna vergüenza, hijo, peor es robar. Tú di que estás preparando tu papel”. Eso es algo que me da rabia de la profesión del actor, pues o estudias otra cosa o si no tienes nada, estás destinado a trabajos que no requieran estudios.

P: ¿No era incómodo estar sirviendo refrescos mientras los clientes le reconocían?

R: En otro momento no, pero se acababa de emitir la temporada, se seguían repitiendo los capítulos en Neox y había gente que me reconocía. Yo era sincero: se acabó el trabajo y ahora sigo trabajando en otra cosa. También disfruté mucho siendo camarero; si les pones cariño a las cosas, las cosas terminan por salir bien. Tengo un recuerdo súper bonito de ese año en el Corte Inglés de la Castella, de los compañeros… yo era el “camarero actor”.

P: ¿Cuál es el medio más agradecido para un actor, teatro, televisión…?

R: A nivel personal, para mí el teatro por la cercanía con el público, que te puedan contar a la salida como ríen contigo, como se emocionan contigo. A nivel profesional la televisión te aporta una repercusión económica que el teatro no te da, además de una repercusión mediática.

P: ¿Cómo le llegó el papel en “La que se avecina”?

R: Fue curioso. Yo hice un casting para hacer de quiosquero en “Cuéntame” y la directora de casting es la misma que la de LQSA (La que se avecina). A las dos semanas me llamó mi representante para decirme que necesitaban un personaje episódico para hacer de hija transexual de los Recio. Los directores ya me habían visto también en el en Teatro Alfil con “Atrapados” y yo creo que fue una mezcla de todo.

Al principio solo me dieron medio guión del capítulo; creo que estaban esperando a ver el trabajo que yo hiciese con ese medio capítulo. Gracias a Dios el personaje encajó, gustó y al poco tiempo me entregaron el otro medio capítulo y ahí tuve claro que Alba se quedaba.

P: Usted iba mandando las distintas voces de Alba a la directora, Laura Caballero, por whatsapp..

R: Me mandaron el guión dos días antes de empezar a grabar, estando a casa. Conforme lo leía iba probando a afinar la voz. Probé a mandarle lo que yo consideraba que era mi voz femenina y ella dijo que estaba perfecto y no necesitaba más

P: ¿Cómo es la caracterización de Alba?

R: Normalmente son cuarenta minutos: media hora de maquillaje y diez minutos para ponerme la peluca. Es curioso como se coloca la peluca, lleva un pegamento facial en las patillas y hay que nivelarla.

P: ¿Cómo se elimina la barba y el exceso de vello?

R: Cuando comienza la temporada me mentalizo que no puedo tener barba, al menos que tenga unos días sin trabajar. Las piernas y los brazos tengo que depilármelos y es muy fatigoso. Al principio me depilaba con cera, pero para ablandar un poco el vello me acabé haciendo incluso alguna sesión de láser. No quiero que se me vaya el pelo, pero es que al principio me salían unos granos en las piernas… (risas).

También probé con cuchilla, e incluso rodar con medias, pero sobre todo los primeros capítulos, en pleno verano, hacía mucho calor para ellas. Y les encanta que Alba enseñe pierna.

P: ¿Y le pidieron cambios como que adelgazase o se cuidase más?

R: No. Dejé de ir al gimnasio porque no queríamos tener una Alba vigoréxica, pero nunca me han dicho nada más.

P: Después de ese episodio, ¿pensó que su personaje tendría continuidad?

R: Sí por como acabó la trama; acababa con la boda de los Recio y el padre anunciaba que iba a montar una tienda de cupcakes a la hija. Tenía la sensación, aunque en esta profesión hasta que no ves un contrato firmado no te crees nada, por lo menos yo, así que no me quise ilusionar mucho… de hecho, seguí trabajando en la cafetería durante un tiempo hasta que me aseguraron que querían contar conmigo en la nueva temporada.

P: Y Alba se está convirtiendo en el personaje revelación de la serie, ¿no?

R: Yo estoy muy feliz con el feedback que me da el público, tanto en la calle como en las redes sociales. Está gustando mucho. Me mandan mensajes muy bonitos, incluso gente del colectivo transexual.

P: ¿Qué le parece ayudar a dar visibilidad al mundo trans?

R: A mí me encanta mi trabajo, y si además estoy ayudando a dar visibilidad a un colectivo minoritario como es en este caso el transexual, que  hasta ahora no había tenido demasiado visibilidad me parece maravilloso.

P: También es cierto que es una serie humorística, y está llena de tópicos. ¿Cree que se ríen con o se ríen de?

R: Yo no me considero un abanderado de la bandera gay. No estoy haciendo este papel para ponerme el pin de “yo ayudo a este colectivo”. A mí me llega este papel, yo no lo elijo. Sí es cierto que LQSA juega mucho con los tópicos y los extremos, y es algo que siempre hemos tenido. Es cierto que se lleva al extremo al transexual Alba, pero también se lleva al extremo al facha de Antonio Recio.

La cuestión es que yo creo que en nuestra sociedad necesitamos reírnos para normalizar las cosas. Hay de todo en el mundo; conozco situaciones que a lo mejor lo que menos necesita es una carcajada, pero de pronto te libera. Todos lo hemos pasado mal por algo, y la risa es un mecanismo de defensa ¿no?

No creo que Alba sea un personaje que esté hecho para normalizar al colectivo transexual, pero sí creo que va a servir para que darle mayor visibilidad, para que la gente conozca los problemas que también se tratan, como el cambio de sexo… yo personalmente, no tenía ni idea del tema del cambio de DNI…hay muchos datos que la gente no conoce que a base de risas va a ir conociendo e integrando en su vida normal.

P: ¿Cuál es el papel que le ha supuesto un reto mayor?

R: Alba. Toño de Física o Química también fue muy grande porque mataba a alguien muy querido, pero Alba es un reto inmenso porque queríamos que fuese una chica. La gente transexual no dice “yo soy transexual”, dice “yo soy una mujer” o “yo soy un hombre”. Hemos intentado que fuese una chica. Y ese fue el reto, porque nunca me había encontrado en una vicisitud como ésta, de tener que cambiar totalmente el género, a la hora de hablar….Alba ha sido lo más grande hasta ahora.

P: Exactamente, Alba es totalmente una mujer. ¿Cuáles fueron sus referentes a la hora de preparar el papel?

R: Lo he preparado jugando. He cogido gestos de la gente que me rodea. Tengo una amiga, Ángela, que usa mucho esto del “holi”. Alba usa también mucho ese sonido gutural de “¡uuuuuh!” cuando está contenta y le hace mucha ilusión algo, y eso lo hace mucho una amiga mía cuando se ruboriza por amor y se pone tonta (risas).

Me he fijado en las mujeres de mi vida, en cosas que tiene mi madre, que tienen mis amigas… lo que más me ha ayudado es el guión.

P: Llama la atención lo bien que se maneja con los tacones

R: Porque es un ratito. Me los mandaron unas semanas antes para preparar en casa el andar y sí es verdad que estuve practicando, pero la verdad es que me quito el sombrero ante todas las mujeres del mundo que les gusta llevar tacones porque no lo entiendo. Es muy bonito, pero en cuanto dicen ¡corten! yo me descalzo.

P: Usted ha empatizado bien con las mujeres, entiende ahora todo el esfuerzo físico que supone depilarse, maquillarse…

R: Es cierto que desde unas semanas antes de grabar me empecé a mentalizar de que esa iba a ser mi vida durante este año: estar pendiente de la depilación, etc. Era curioso, por ejemplo, acabar de grabar, ir al gimnasio y al quitarme los calcetines en el vestuario darme cuenta que tenía las uñas pintadas de rosa. He aprendido a convivir con eso, pero ha sido muy llevadero porque trabajar en un sitio como LQSA está siendo una experiencia alucinante, estoy aprendiendo mucho. A nivel personal también, es que nos estamos riendo constantemente, se entra en un rollo entre todos los actores en el que estás haciendo comedia y te apetece pasártelo bien… es un chute de energía y vida estar trabajando en una serie como LQSA.

P: Cuénteme alguna anécdota del rodaje

R: Los primeros meses de grabación fue muy curioso que cuando llegaba a plató sin maquillar ni nada, el equipo técnico no me devolvía el saludo. Ellos me veían solo cuando estaba grabando ante la cámara, vestido de Alba, así que hasta que se acostumbraron a verme vestido de chico no sabían ni quien era. Me costó que conocieran a Víctor en lugar de a Alba.

P: ¿Cuál es su sueño para el futuro?

R: Lo que me hace más feliz en el mundo es mi trabajo, así que mi sueño es que no acabe nunca.

P: ¿Pero tiene alguna meta?

R: ¿Ir a Disneylandia? (risas) No, es broma. Trabajar en el cine.

 

 

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