Foto: Michel Berda.

Hay literatura etiqueta negra mucho más allá de Carlos Fuentes, Octavio Paz o Del Paso, por poner sólo tres ejemplos de la excelente cosecha de la segunda mitad del pasado siglo en México. La siguiente generación, la llamada del Crack, y a la que pertenece Eloy Urroz junto a otros colegas insignes como Jorge Volpi o Ignacio Padilla, ha recogido con orgullo un testigo que no no sólo no decae sino que da muestras de una salud a prueba de altibajos. Demencia, de Urroz, en un surrealista y excelente ejemplo de ello. Urroz, autor de una prolífica obra literaria en la que abarca la narrativa, el relato corto y también el ensayo y la poesía, imparte clases de literatura latinoamericana en The Cita del College de Charleston (Carolina del Sur, EEUU).

 

Novela negra y surrealismo. ¡Vaya cóctel explosivo!
Sí, Buñuel y David Lynch.

 

El thriller desquiciante y absorbente que es Demencia tiene contados ingredientes que todos ellos juntos provocan un efecto inmediato: embelesar al lector y atraparlo como en una telaraña. ¿Orgulloso por ello?

Sí, por supuesto. Mucho trabajo.

 

Y como trasfondo de todo ello, Ciudad de México, la urbe total, donde todo es posible entre lo excelso y lo terrorífico.

Exacto. Una Ciudad de México transfigurada.

 

Algo que sobresale durante toda la lectura de Demencia es su medida ambigüedad. ¿Hasta qué extremo la ha calculado para que surta el efecto deseado en el lector?

Todo el tiempo. La ambigüedad es la parte medular que sostiene toda la novela.

“Intento no repetirme, no seguir una fórmula, sino arriesgar. Confío en mi instinto”

 

También está plagada de giros inesperados. Imagino que se habrá divertido mucho durante su proceso de escritura.

Sí, algunos giros fueron planeados, otros me sorprendieron a mí mismo. El relato los fue exigiendo.

 

El maestro y paisano Carlos Fuentes alabó su capacidad para llevar la realidad a esa zona oscura y peligrosa donde todo se angosta. ¿Dónde reside realmente el secreto de su escritura?

Intento no repetirme, no seguir una fórmula, sino arriesgar. Confío en mi instinto. Confío en que el relato me va a llevar y que la idea seminal, si fuerte, dará frutos, muchos inesperados.

 

Reside en Estados Unidos desde hace dos décadas. ¿Cómo ve desde allí a su país?

Mal, peor, desconchándose, rompiéndose a pedazos.

 

¿Cómo lo ven a usted como mexicano los estadounidenses?

Como a un bicho raro. No les parezco el prototípico mexicano. De allí el problema de tener o hacerse de prototipos.

 

Forma parte de una generación de escritores mexicanos excelente. ¡Cuando parecía que todo se acabaría con Paz, Fuentes, Del Paso…! ¿Siente el peso de la responsabilidad?

No sé si llamarlo responsabilidad, pero sí siento el deseo de la contribución. Contribuir con una idea de novela, una idea que pueda permear a las nuevas generaciones. Esa idea se “forma”.

 

Demencia
Eloy Urroz
Alfaguara
224 páginas
17,90 €

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