Tras deambular sin éxito por mi tortuosa mente durante semanas en la búsqueda de un nombre para esta sección, sin prácticamente concederse importancia, mi pareja acertaba en el centro de la diana en su primer intento. De su boca salieron dos simples palabras. Ruido Blanco.

– ¿Y qué es el Ruido Blanco?- dijo ella.

– El ruido blanco es un sonido cuya densidad espectral es constante que contiene una misma cantidad de energía en cada rango de frecuencias- dije yo con tono académico.

– ¿Y por qué no llamas a tu sección “Ruido Blanco”?

¡Tachán! Ya estaba ahí. Hacía tan sólo unos segundos tan lejano y de pronto lo tenía frente a mí. Un nombre a menudo no dice mucho. Pero en ocasiones puede llegar a ser todo. Un nombre puede significar un porqué, determinar una intención, una dirección para un preciso mensaje, el anhelo de dejar un cierto rastro tras de ti…. ¿Acaso no es ruido lo que pretendidamente hacemos los cronistas musicales? Palabras huecas escritas para aquellos que prefieren saber a conocer. Generadores de un ruido persistente. Ruido de etiquetas, de tintineo de bolsillos. Ruido que cataloga. Ruido que confunde, que transforma. Ruido que homologa, que institucionaliza. Ruido que engorda y no alimenta. Ruido, en definitiva, y no música, para sacudirse el “horror vacui”.

Decidido a ser otro generador de ruido, siempre es mejor que el ruido generado sea blanco. Blanco por contener todas las frecuencias, por llegar a todos lados. Blanco porque contiene todos los colores, porque proyecta la luz. En este caso proyectamos la luz de la gran Aurora García, la extraordinaria vocalista de la banda más genuina del momento; Aurora and the Betrayers. Ella es honestidad en estado puro. Conversamos sobre su último disco Vudú” – cuya gira está a punto de terminar-, sobre música, sobre actualidad, sobre el estado de la cultura, sobre sus miedos e inquietudes y sobre el sentido de la vida de un músico. Un auténtico privilegio poder compartir una conversación con esta fuerza de la naturaleza, que pese a su gran talento, cuenta en su haber con la virtud de la humildad, tan insólita en el universo vocal.

 

 

Quería comenzar esta entrevista de forma suave. Un pequeño recorrido por tus grandes influencias podría ser una manera óptima de romper el hielo.

Cada día son nuevas. Me ha influenciado mucho toda la música negra, desde Motown hasta el Jazz. Hace unos años tocaba mucho jazz con el Aurora García Sextet, En los últimos años estoy sufriendo un pico descubridor de música, y me sorprendo a mi misma buscando un sonido más producido que antes. Me gusta mucho el sonido de Jacco Gardner por poner algún ejemplo europeo de lo que estoy escuchando últimamente.

 

¿Cómo nacen y se visten los temas de los Betrayers?  

Bueno, el núcleo compositivo lo formamos Jose, Martín, Josué y Victor, que pese a ser nuestro manager aporta gran cantidad de ideas musicales. Procuramos respetar al máximo la idea original de quien trae el tema al local, pero el tema se viste entre todos. También procuramos dar una oportunidad a todas las canciones que se proponen, aunque algunas no las veamos claras al principio. Las letras son todas mías, aunque estoy siempre abierta a sugerencias. El más atento a las cuestiones poéticas siempre es Jose con el que hablo mucho sobre las letras. Martín aporta siempre su vis de productor. Con el tema desnudo él siempre es capaz de visualizar los arreglos, las texturas, la estructura, etc…

 

En comparación con vuestro primer disco, “Vudú” suena más europeo, menos pegado a la tradición de música negra americana. ¿A qué se debe este salto?

Cuando nos juntamos para escribir las canciones del primer disco “Shadows go away”, decidimos respetar el lugar del que yo venía, lo que ya venía haciendo con Freedonia. Pero para este segundo trabajo juntos, con más reposo y sosiego, lo lógico era que las influencias de toda la banda se proyectasen de manera honesta en las canciones. Vudú es el resultado de un proceso coral de búsqueda de personalidad colectiva, que se manifiesta ya no sólo en el disco en su conjunto sino en la idiosincrasia absolutamente singular de la que hemos pretendido dotar a cada canción.

 

Cuéntanos en qué espejos te has mirado para dibujar tu voz.

Cada día me miro en más espejos y más variados, pero desde luego mi primera y gran referencia desde mis tiernos 4 años siempre fue Tina Turner. Incluso lo que hacía en los 90 me gustaba.Su fuerza descomunal siempre me ha inspirado mucho.

 

Se sienten los Betrayers parte de algo? Es posible en estos tiempos tener algún tipo de sentimiento de comunidad?

Lo cierto es que nos cuesta enormemente sentirnos parte de algo. En este mundo, si no te cobijas bajo alguna etiqueta, es difícil abrirse hueco. Eso lleva a las bandas a menudo a participar de un determinado postureoNosotros hemos decidido alejarnos de esa tentación y tratar sencillamente de ser nosotros mismos. Asumimos las consecuencias que nuestra apuesta pueda conllevar, teniendo en consideración el país que tenemos y las siempre cambiantes modas. Está claro que en este país a menudo es más difícil hacer prosperar un proyecto sin tener en consideración todas estas cuestiones, pero de cuando en cuando triunfan proyectos absolutamente genuinos que acaban creando tendencia. Por ejemplo, y salvando las distancias, Vetusta Morla es una banda con la que hay que quitarse el sombrero. Ahora todos quieren parecerse a ellos.

 

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¿Te consideras líder de los Betrayers?

Yo no lidero nada. Somos 5 a todos los niveles, aunque tengamos roles diferentes. Somos respetuosos y agradecidos con el trabajo del otro y actuamos en pie de igualdad. Todas las decisiones se toman entre todos.

 

¿Entiendo que sois autogestionados entonces?

Sí, totalmente autogestionados. Nosotros producimos a través de Siete Pulgadas que es nuestro sello. Tenemos contrato editorial con Warner Chapel por un disco más y luego ya veremos. Cada día que pasa tenemos más claro que lo que las discográficas necesitan un mainstream que nosotros no les podemos dar, y lo cierto que a medida que pasa el tiempo nos vamos dando cuenta de que en realidad nosotros cada vez las necesitamos menos. El tipo de propuesta musical que planteamos  no suele funcionar a nivel discográfico en España. Es probable, no obstante, que en Europa la demanda de mainstream sea menor. Por ejemplo en el Reino Unido la variedad musical incluso de las grandes es infinitamente más amplia. Quizás el principal problema radique en el tratamiento que que persistentemente viene dándose en España a la Cultura.

Copyright o Copyleft?

Pues hombre, por cuestiones obvias, preferimos el copyright. El músico tiene que poder ganarse la vida con el fruto de su trabajo. Nos parecen bien los Creative Commons para quien quiera poner su trabajo a disposición de la gente sin recibir remuneración alguna por ello. Es muy loable si tienes otro modo de ganarte la vida. Pero los músicos que vivimos de esto ya lo tenemos bastante difícil sólo facturando bolos.

 

¿Qué responsabilidad le atribuyes a la incidencia de las sociedades de gestión en el modelo de negocio de la industria musical?

Pues hombre, desde luego no ayuda. La SGAE es algo así como un sindicato vertical. Una institución en la que editores y autores se juntan cuando sus intereses son opuestos en la mayoría de las ocasiones. Esto influye además en que el modelo de reparto sea bastante injusto. El método por el cual se pagan derechos por las emisiones en televisión o radio es bastante poco eficaz por no decir inexistente. Para que se computen los derechos generados lo más normal es que seas tú quien tenga que reclamarlos por ti mismo a SGAE. Dicho de otro modo, que cuando pongan tu canción por la tele, tengas que ser tú quien, de ser tan afortunado de enterarte, pongas en conocimiento de la SGAE que tu canción ha generado derechos tal día a tal hora. Vamos, que no sólo el reparto es malo y siempre acaba en las mismas manos, sino que además no existe voluntad ninguna de mejorarlo

 

 

Pero aún así defendéis el Copyright.

Es que el problema no está en el Copyright sino en el monopolio. Cada vez hay menos compañías de discos y en España sólo hay en la práctica una sociedad de gestión de derechos. La oferta de sociedades de gestión debería ser sin duda más amplía para que obligase a gestionar mejor y de manera más justa. Esa sería una opción.

 

¿Y nacionalizar la SGAE?

Pues sería otra opción posible. No son opciones necesariamente excluyentes entre sí. Podría existir un servicio público de gestión de derechos de propiedad intelectual y al tiempo que fuese posible gestionarlo de manera privada través de la sociedad  que más convenga a tus necesidades. Desde luego el actual modelo tiene que cambiar.

¿Crees que la política española perjudica a la Cultura?

A ver, no es una cuestión sólo del partido que gobierna. Es un tema de consideración social del hecho cultural. Todavía a día de hoy me siguen preguntando que a qué más me dedico cuando digo que soy cantante. Poca gente entiende lo que supone grabar un disco, lo esclavo que es, la cantidad de cosas aparte de cantar que hay que aprender a hacer por uno mismo para poner a funcionar un proyecto hoy en día. Y lo cierto es que es muy complicado que se respete, por ejemplo, a un músico cuando en las escuelas no se estudia música. Es obvio que existe una clara tendencia por la que paulatinamente se margina de manera cada vez más agresiva a aquellas asignaturas que tengan contenido humanista o creativo. Por otro lado nosotros los ciudadanos lo estamos permitiendo. Es una pescadilla que se muerde la cola. Pese a todo lo dicho, resulta bastante obvio que atrocidades como el 21% de IVA lo único que hacen es hundir todavía más a quién trata de llegar a la orilla corto de oxígeno.

 

¿Eres escéptica con la dirección hacia la que camina la sociedad?

A ver, no vayas a pensar que soy una persona negativa. Al contrario. Suelo estar de buen humor y trato de ver el lado bueno de la vida, pero lo cierto es que con respecto a nuestro destino como sociedad o especie, como prefieras llamarlo, soy bastante escéptica. Veo a la gente demasiado preocupada por montarse una imagen de su vida que es falsa. Todo es demasiado inmediato y efímero. Me da repelús pensar en el modo en el que los chavales vuelcan toda su atención sobre las redes sociales, por poner un ejemplo concreto. Creo que estamos perdiendo a marchas forzadas la capacidad crítica porque el consumismo nos está alienando.

 

Pero sin embargo aparecen nuevas opciones políticas….

Ahora, la máxima preocupación que tenemos es molar

Aún así. Está claro que eso tiene un gran valor, y olé por ellos que le han echado un par y se han plantado allí, pero la verdad es que incluso en el terreno político el pasillo por el que puedes pasar es cada día más estrecho. Todo el debate político parece estar guionizado. Hay alguien que decide por ti de qué vas a debatir, qué es lo que ha de indignarte. Es lo mismo que ocurre en la música con las famosas etiquetas. Parece como si el objetivo final fuese masticarnos todo tanto que acabemos por perder la capacidad de pensar por nosotros mismos y desarrollar un criterio propio. Y luego está la cuestión generacional. Los que hemos crecido en la llamada sociedad de bienestar hemos dado por hechas demasiadas cosas y ahora que poco a poco van desapareciendo no tenemos realmente capacidad de respuesta. Tenemos el anhelo de cambio y de lucha pero al final preferimos delegar. Es parte del extraño tiempo que no ha tocado vivir. Ahora, la máxima preocupación que tenemos es molar.

 

¿Crees que tiene esto que dices algo que ver con la extraña dirección que está tomando la política mundial? Por supuesto estoy pensando en el ascenso de opciones como la que representan Trump en EEUU o Le Pen en Francia…

Nos estamos volviendo tan individualistas y tan jodidamente egoístas que la consecuencia lógica es desarrollar un creciente miedo al otro

Nos estamos volviendo tan individualistas y tan jodidamente egoístas que la consecuencia lógica es desarrollar un creciente miedo al otro, al diferente a ti, al extranjero. Es pura ignorancia. Nunca me han gustado demasiado las banderas y las fronteras, y sin embargo su popularidad crece por momentos. Definitivamente estamos bastante enfermos. Cada día resulta más difícil explicarse a una misma lo que ocurre. Creo que igual es mejor dejar de intentarlo.

 


Ráfagas 

 

¿A quién le harías Vudú?

A Donald Trump.

¿Te sientes más Betrayer o Betrayed?

Definitivamente más Betrayer (sonrisa cómplice)

Un disco de cabecera

Cualquiera de Bob Marley. Exodus quizás.

Un disco que harías desaparecer.

Pues cualquiera de la Oreja de Van Gogh (risas)

¿El camino más rápido hacia las estrellas?

Los caminos rápidos no suelen funcionar.

¿Quién crees que eres?

Cada día lo tengo menos claro.

Dame motivos para perder el control y pasarse al lado malo.

¡Uf! Eso es lo que más miedo me produce. Pierdes el control cuando te haces las preguntas adecuadas. Supongo que la vida tiene todo el sentido del mundo cuando no se lo buscas.

Dime una pregunta a la que odies contestar en las entrevistas.

Una muy recurrente es esa de… ¿de dónde sacas ese chorro de voz? (Risas). Me ponen muy nerviosa esas que te preguntan sobre tu plato favorito y cosas así.

 

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1 Comentario

  1. La verdad es que es así, la gente anda demaisado preocupada en mirarse al espejo y ver que ropa se pone cada mañana, o donde se va a comprar el ultimo modelito que ha visto que le gusta.

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