Mientras la agenda política internacional de España se hipoteca en resolver las proclamas caprichosas, y no resueltas, de algunas de las provincias y regiones más prósperas del país, Venezuela, nación hermana y necesitada de ayuda internacional, se desangra.

La situación extrema de inseguridad, malnutrición infantil, desfalco y abuso institucional, persecución política y, en definitiva, de una situación que alcanza el carácter humanitario, hace de Venezuela, un caso que clama una intervención internacional decidida para resolver este conflicto ya duradero.

La crisis económica y social de España de la última década, ha hecho mella en su capacidad de actuación internacional, especialmente en áreas geográficas de valor estratégico por su relevancia cultural e histórica, como son las naciones americanas. España, después de verse envuelta en una crisis económica sin parangón, mira a Europa como único salvavidas, certificando su dependencia y su irrelevancia a nivel internacional.

Con excepción de las embajadas diplomáticas del expresidente Rodríguez Zapatero, cargadas de su buenismo característico, y que acaban resolviendo temas como la liberación puntual de algún preso político; o las contadas intervenciones a título personal por parte de representantes del PP y de Ciudadanos; España como país, está dando la espalda al pueblo de Venezuela. La defensa ideológica a ultranza del régimen de Venezuela por parte de Podemos, así como los guiños de apoyo de la cadena La Sexta, recordemos la entrevista de Jordi Evole a Maduro, entran ya dentro del esperpento de la realidad política y del descrédito de España.

Las conversaciones de paz en Republica Dominicana, donde representantes del gobierno venezolano, y miembros de la oposición, bajo el auspicio del presidente dominicano Medina, cancilleres latinoamericanos y el expresidente Zapatero, trataron de lograr un acuerdo para la liberación de presos políticos, la habilitación de dirigentes opositores, respeto al parlamento, y la celebración de elecciones Presidenciales quedaron en papel mojado. Dado el nivel de descomposición del aparato político venezolano, quedo claro que dichas conversaciones respondían a un tacticismo medido por parte del régimen de Maduro con afán de ganar tiempo.

En un reciente artículo en la revista Project Syndicate, el profesor Ricardo Hausmann, de la Universidad de Harvard, propone ya que la única solución viable pasa por la intervención de una coalición internacional con el objetivo de restaurar las libertades en el país. Siendo este, el escenario de última instancia, y siempre bajo una petición de los legítimos representantes electos venezolanos, nos recuerda el Profesor Hausmann que los países europeos disfrutan hoy de su libertad gracias a la intervención de los soldados estadounidenses, canadienses, australianos e ingleses en Europa en la Segunda Guerra Mundial. Otro ejemplo citado es la intervención militar de Estados Unidos en el entonces narco-estado de Panamá con la destitución del General Noriega, y que ha hecho de dicho país recupere su pulso convirtiéndose en uno de los más prósperos de la región.

Venezuela está envuelta en una maraña sin fin, donde el todavía “supuesto” sistema democrático es retorcido y ultrajado constantemente para dar respuesta a los deseos paranoicos del régimen militar que controla el país. Es un país, donde la propia ineficacia de su gestión, mezclada con pretensiones políticas intervencionistas y desmedidas, han llevado al país a la catástrofe. Siendo uno de los mayores productores de petróleo, las ventas continúan bajando por la inoperatividad de la propia industria petrolera. Los hospitales no dan abasto a tratar casos de malnutrición infantil, y todo apunta a una tragedia humanitaria sin precedentes.

España que empieza a ver la luz de la recuperación económica, debe restablecer su posición en el tablero internacional. España tiene el deber moral, de liderar tanto en Europa como en América una iniciativa de paz y de restauración de las libertades en Venezuela de carácter definitivo. Como miembro de la Unión Europea y de la OTAN, debe erigirse en portavoz de la acción de las naciones europeas para alcanzar una solución en el corto plazo.

De la misma manera, debe coordinar la acción de las naciones americanas, incluyendo Estados Unidos, en busca de una solución urgente y definitiva para el pueblo de Venezuela. Dicha intervención debe definir unos plazos para conseguir las libertades, sin renunciar al escenario último de la intervención de una coalición internacional.

El tiempo para millones de vidas en Venezuela se acaba y no debemos mirar para otro lado. Como españoles, tenemos que recordar lo que supuso para nuestro país, la no intervención de las potencias internacionales en los preámbulos de la guerra civil española, que acabo en la tragedia que llevo a España al episodio más triste de nuestra historia. Como país de bien, tenemos que ayudar a solventar la catástrofe de Venezuela.

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3 Comentarios

  1. Otro facha “antiPODEMOS” que solo habla de Venezuela. Porque no hablas de la Argentina de Macri, del Brasil de Temer, del Ecuador del traidor Lenin Moreno, o de Colombia, etc. Facha y como todos ellos hipócrita al máximo.

  2. Por qué todo tiene que tildarse o facha o podemita?, Felixramon lo siento pero que inmadurez política hay en este país y en su comentario y mientras tanto mirando hacia otro lado ante lo que es una gran crisis humanitaria.

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