El terrible y cruel crimen contra Ana Orantes marcó un antes y un después en el debate social sobre el terrorismo machista. La brutalidad del asesinato de Ana Orantes hace ayer veinte años, hizo temblar los muros sociales y judiciales de una de las lacras más terribles del siglo XXI.

Mujeres y hombres comprometidos hablan para Diario 16 en lo que pretende ser el homenaje de este medio a la gran Ana Orantes.

Esta mujer, tras explicar su caso en televisión con toda crudeza, fue quemada en su propia casa por su marido, el padre de sus hijos y quien solo le aportó sufrimiento, violencia, humillaciones y un trágico final.

Sin Ana Orantes no se comprenden la Ley contra la Violencia de Género.

María José Pintor, directora de Diario16.com

“Decía estos días la hija de Ana Orantes que ojalá su muerte hubiera servido para algo, yo creo que la tragedia de esta mujer valiente sirvió para mucho”. “La cruel y despiadada acción de muerte, asesinato y terrorismo contra esta excelente mujer, dio paso a un cambio de conciencia social, a la Ley contra la Violencia de Género y a acabar con la cultura machista del “algo habrá hecho”. Pocas muertes en el siglo XXI en España han levantado tantas conciencias.”

Nuria Varela, periodista 

“Lo que cambió fue la percepción de la violencia de género. Antes de su asesinato no estaba conceptualizada esta violencia. No era noticia, era un fenómeno que ocurría en la intimidad de los hogares y de las familias. La violencia hacia las mujeres estaba tan silenciado y escondido, que no existía, además la sociedad lo que hacía era normalizar esa violencia y culpabilizar a las mujeres. Es algo que no ha cambiado, todavía persiste. Pero en aquella época la culpabilización llegaba hasta el límite, de que ellas eran las que se avergonzaban, ellas eran las que guardaban el silencio, en definitiva, lo que ocurrió es que por primera vez se rompió el silencio de una forma rotunda.”

Lourdes Hernández, presidenta Foro de Madrid contra la violencia de las mujeres  

“El asesinato de Ana Orantes permitió que se visibilizara lo que estaba ocurriendo desde años atrás, la violencia que ejercían sus parejas o exparejas con la mujer, y si la mataban, decían que era simplemente por celos. Este crimen nos permitió a las asociaciones de mujeres que estábamos reclamando desde hace mucho tiempo que se reconociera que era una violencia de género, no solamente la violencia de la pareja, sino también las de las propias instituciones al permitir que la mujer debiera vivir en la misma casa que el marido denunciado.”

Amparo Rubiales, Abogada, doctora en Derecho y profesora de la Universidad de Sevilla 

“Fue un aldabonazo social decisivo para que se comprendiera que la violencia machista no es algo privado. Y fue muy importante para que se pudiera hacer más tarde una Ley integral contra la Violencia de Género”.

Marina Marroquí, presidenta de AIVIG Asociación Ilicitana contra la Violencia de Género y ex víctima de violencia de género

“Hace 20 años en el que la sociedad vio lo cruel y brutal que es vivir la violencia de género. Gracias a Ana Orantes, una heroína que se atrevió a romper por primera vez el infierno que vivía, a alzar la voz con una dignidad incuestionable, y nunca se resignó a su destino, se reveló y lo pagó con su vida. Su maltratador nunca pudo doblegarla. Ella con su valentía, abrió el camino hacia el fin de la violencia de género.”

Nuria Coronado, periodista

“A pesar de que contemos con la triste cifra de 917 mujeres asesinadas o que este años vayan 46 víctimas y 24 menores, hay mayor conciencia social. Además ha aumentado el número de mujeres valientes que, a pesar de saber lo difícil que es dar el paso, deciden denunciar. A esto sumo que cada vez son más las asociaciones y profesionales que echan más de una mano.”

Isabel Mastrodomenico, directora de la agencia Comunicación y Género

“Cambio que se empezó a sacar de lo privado una problemática que afecta lo público y se habló de la Violencia de Género con mayúsculas, respondiendo a una necesidad que muchas mujeres llevaban años pidiendo a gritos.”

Gregorio Gómez, vicepresidente de la Asociación Alma (Badajoz)

“Yo llevo poco tiempo en esta transformación personal y social, pero por lo que he podido leer, pienso que le debemos mucho a Ana Orantes. Ella dio el primer y primordial paso de enseñar a la sociedad qué era el maltrato, algo que hasta los cuerpos de seguridad veían como algo normal que ocurría de puertas para dentro y en lo que nadie se metía. Ella dio ese empujón que le hacía falta a la sociedad para avanzar, la que ha animado a cientos de mujeres a denunciar su situación.”

José Nieto Barroso, jefe del Centro de Inteligencia y Análisis de Riesgos de la UCRIF (Unidad contra Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales) de la Policía Nacional

“La gente empieza a ver la violencia de género como algo que existe y no es ajeno. Está en la sociedad y la sociedad tiene que evitarlo.”

Patricia Carmonal, Superviviente violencia de género

En realidad, lo primero que me viene a la cabeza es esa carta de la hija de Ana Orantes, dirigida a su madre en relación a la violencia de género, 20 años después. Después de tantos años, si bien por un lado cada día hay más personas sensibilizadas con la violencia de género, y trabajando por la igualdad, por desgracia queda mucho por hacer. Creo que no se ha llegado a dar con leyes y con una educación que permita cambiar de raíz el modelo patriarcal donde germina esta violencia hacia la mujer. Hace mucha falta replantearse de nuevo cómo poder cambiar esta estructura.

Ana Sánchez de la Coba secretaria de igualdad de UGT Madrid

Aunque parezca que nada, han cambiado mucho las cosas. Pero falta educar en igualdad y recursos. Hasta el asesinato de Ana Orantes, la violencia de género parecía no existir en este país. No aparecía ni en la agenda política ni en la social. Este crimen marcó un antes y un después. Puso de manifiesto la indefensión de las mujeres víctimas.

Octavio Salazar Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba, investigador especializado en igualdad de género

“Que la violencia de género se ha convertido en un asunto político, visible y público. Vinculado a la desigualdad. Y desde entonces los silencios han ido deslegitimizándose… y en ese proceso estamos.”

Lorena Morales, secretaria de Igualdad del PSOE de Madrid 

Ha cambiado la visión de la sociedad española. Pasamos de creer que era un problema íntimo e individual, a considerarlo violencia de género. A valorarlo como un problema estructural que tenía (y lamentablemente sigue teniendo porque no se ha erradicado aún) su origen en el machismo, en la desigualdad. Y que merecía y necesitaba de toda la implicación de autoridades y ciudadanía para conseguir acabar con él.”

Victoria Rosell, Magistrada de oficio. Ex diputada de Podemos por Las Palmas

Pues estaba pensando que en 1997 el maltrato machista requería denuncia de la víctima, ya podían verlo hijos, vecinas o policía, que sin ella no existía.

Que algun@s ya ponían medidas de alejamiento, pero no era común, y en la sentencia de separación, el juez de familia de Granada decidió que compartieran la vivienda, parte baja y alta, lo cual también era común. Y que la condena incluyó 24 meses de destierro…2 años. Seguro que hasta que murió, sus hijos e hijas no pudieron respirar tranquilos.

Y esa sensación de que la guardia civil y el juez de paz estuvieron con el asesino hasta poco antes, y que socialmente los trapos sucios se lavaban en casa. Lo cual sorprendentemente sigue vivo en nuestra ley de enjuiciamiento criminal al permitir el art 416 que no se declare en contra del marido o pareja, en caso de maltrato entre otros delitos. Sin distinguir entre “testigos” y víctimas.

Raquel Merchán, presidenta Adavas Salamanca

“Se han visibilizado más las agresiones, de cualquier tipo, que sufren las mujeres. Se habla de ellas, se les da nombre. Ha dejado de ser algo absolutamente privado, a ser algo más público. La gente habla, debate, pero aún no hay una concienciación e implicación total.”

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