Este año tenemos un nuevo «personaje» en el mundo del fútbol: el VAR, es decir, la revisión de jugadas polémicas que el árbitro de campo no ha apreciado. Un avance tecnológico necesario porque el volumen de fallos en la toma de decisiones por parte de los árbitros aumentaba al mismo ritmo que se ha incrementado la velocidad en el juego. El fútbol, hasta ahora, siempre fue muy reacio a introducir ayudas externas a los trencillas, pero ha llegado un momento en que se hacía imprescindible para que el deporte más universal fuese, cuando menos, más justo.

La introducción del VAR ha generado también que muchos quieran escudar sus fracasos en los errores arbitrales no apreciados porque aún no se había implementado la tecnología. Un ejemplo de ello lo tenemos en las declaraciones que realizó el centrocampista chileno Arturo Vidal: «Con el VAR, el Madrid no hubiera ganado las dos últimas Champions». El mediocampista del Barça puede tener razón en esta apreciación, pero no se pueden justificar las derrotas del pasado en que no había VAR. Si lo hiciéramos, Alemania estaría llorando por el gol del Mundial de 1966, España por el partido contra Corea y el gol anulado a Morientes o Argentina por el penalti en la final del Mundial de Italia que dio el título a Alemania. Si nos fuéramos a la competición nacional, estaríamos desgranando todos los errores arbitrales que han favorecido al Real Madrid o al Barça como, por ejemplo, el penalti que Guruceta pitó a favor de los blancos cuando la falta se había producido varios metros fuera del área.

Volviendo al comentario de Arturo Vidal y el número de Champions que tendría el Real Madrid si la UEFA hubiera implementado el VAR, si utilizáramos el mismo argumento se podría decir que el Barça tendría sólo dos Champions League, la que ganó el Dream Team con el gol de Ronald Koeman en 1992 y la de 2015 contra la Juventus.

En 2006 el Barcelona tendría que haber quedado eliminado en el partido de semifinales contra el AC Milán ya que el árbitro alemán Merk anuló un gol legal a Shevchenko. En 2009 el estadio de Stanford Bridge fue testigo de cómo el noruego Ovrebo dejaba sin sancionar, al menos, tres penaltis claros en el área culé. Ese fue el partido en que Iniesta metió uno de sus mejores goles que clasificó a los azulgrana para la final. Por tanto, el Barça tendría que haber quedado eliminado en semifinales. En 2011 hubo polémica en octavos con la expulsión rigurosa del delantero del Arsenal Van Persie cuando tenían la eliminatoria encaminada, pero, sobre todo, en semifinales ante el Real Madrid con la expulsión de Pepe por una falta inexistente a Dani Alves. Todo esto no lleva a nada, ni al Barça le van a quitar los títulos ni se les va a dar una segunda oportunidad a los agraviados.

¿Ven cómo es absurdo hacer este tipo de retrospectivas o de revisionismo? Ha habido injusticias en el fútbol, es evidente, muchísimas. Los árbitros se han equivocado, eso es cierto. Sin embargo, ¿lo arreglan los llantos o las justificaciones que son injustificables? No. Por favor, dejen futbolistas, periodistas, aficionados y cualquiera que sea parte del mundo del fútbol de ser rigurosos.

Por otra parte, Arturo Vidal demuestra cierto desconocimiento respecto a quién ha implementado el VAR y quien no y, casualmente, la UEFA aún no lo va a utilizar en la Champions que empieza mañana.

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