La existencia de un calendario de vacunación infantil ha propiciado que enfermedades infecciosas frecuentes en la infancia hoy se consideren un asunto del pasado. Antes de la introducción de los calendarios de vacunación en España, las enfermedades infecciosas eran la causa principal de mortalidad infantil y las epidemias eran frecuentes.

La viruela hoy día ya está olvidada tanto la enfermedad como la vacunación pero no hace tanto, en concreto en 1978, produjeron por esta causa 5 millones de muertes en todo el mundo. En España se erradicó en el 1978 y se suspendió su vacunación en 1980.

La OMS declaró en el año 2002 a la Región Europea área libre de poliomielitis.

América fue declarada libre de sarampión en 2002, doce años después de haber tenido un brote de 250.000 casos con más de 10.000 muertos.

A continuación describo lo que considero los 8 pilares básicos de la vacunación a conocer por toda persona (principalmente si no vacuna a su prole):

  1. La vacunación salva vidas.

Los avances científicos actuales permiten proteger la salud de nuestros niños y niñas frente a ciertas enfermedades. Cuando se alcanzan altas coberturas de vacunación frente a una enfermedad se produce una importante disminución en el número de personas infectadas.

  1. Las vacunas son seguras y efectivas. Autismo, parálisis y muerte súbita. El mercurio y las vacunas.

Las vacunas se utilizan en la población solamente tras una evaluación muy exhaustiva por profesionales expertos, siguiendo protocolos internacionalmente aprobados. Las vacunas contienen mercurio en forma de tiomersal como conservador pero no hay pruebas científicas que sugieran que la concentración presente en los preparados suponga un riesgo para la salud.

Es por ello que podemos afirmar que las vacunas no generan autismo ni parálisis (el estudio de 1998 que sugirió un posible vínculo entre la vacuna frente al sarampión, parotiditis y la rubeola y el autismo fue retirada de la divulgación científica por falta de rigor y evidencia).

Siento de corazón las tragedias vividas por las madres y padres de las niñas y niños que padecen autismo, parálisis o alguna otra enfermedad que pudiera atribuirse a las vacunas pero la realidad es la siguiente: son hechos coincidentes y no existe relación causal que haya sido evidenciada científicamente. Creer que las vacunas conllevan algunos efectos secundarios nocivos y a largo plazo que aún no se conocen e incluso pensar que pueden llegar a ser mortales no es ceñirse a la realidad pues es más probable sufrir un trastorno grave por la no vacunación que tras ser inoculado mediante vacuna (encefalitis y ceguera por sarampión, parálisis por poliomielitis, síndrome de rubeola congénita, neumonía, diarrea por difteria, hepatitis…).

  1. En España la vacunación es un derecho básico universal, accesible y “gratuito”. Es responsabilidad social vacunar y vacunarse.

Que en nuestro país varias de las enfermedades prevenibles por vacunación estén erradicadas no debe generar motivos para no vacunar, pues no están erradicadas del mundo, no existen fronteras para los patógenos. Es una cuestión de bien personal y de bien social, si te vacunas nos proteges a todos un poquito más. Cuando hay suficientes personas vacunadas en la población la protección alcanza a las personas no vacunadas debido a que los microorganismos encuentran muchas dificultades para avanzar.

  1. Los brotes infecciosos suponen una amenaza importante. Di “no” al rechazo a las vacunas.

Que no se observen enfermedades que se previenen mediante la vacunación no significa que no resulten peligrosas. Los brotes, epidemias, endemias y pandemias suceden cuando se van acumulando personas susceptibles año tras año por no vacunación o con vacunación no completada.

Como ejemplos.

En 1975 la población de Japón rechazó la vacuna frente a la tosferina por los posibles efectos adversos a está dando lugar a 135.105 casos de esta enfermedad frente a los 361 casos cinco años antes.

Un brote en Bulgaria en los años 2009 y 2010 produjo 24.047 casos de sarampión y 24 muertos y entre los años 1990 y 1998 en la antigua Unión Soviética un brote de difteria causó más de 157.000 casos y 5.000 muertos.

  1. Las enfermedades se pueden controlar y eliminar.

Con el mantenimiento de altas coberturas de vacunación se mantienen controladas ciertas enfermedades infecciosas y con un esfuerzo coordinado entre los países se puede conseguir eliminar e incluso erradicar las enfermedades.

Si usted piensa que mejorando las condiciones de higiene y saneamiento desaparecerán las enfermedades no siendo necesarias las vacunas comete un gran error, pues las enfermedades contra las que podemos vacunar volverían a aparecer ya que no guardan correlación con la higiene que mantengamos. El lavado de manos y el acceso a agua potable protegen frente a determinadas enfermedades infecciosas pero no frente a la polio por ejemplo.

  1. La vacunación es una medida coste (económico y emocional) efectiva.

La vacunación es sin duda una de las herramientas más coste-efectiva de salud pública, con grandes beneficios para la salud y bienestar de la población. Un estudio europeo realizado en 11 países muestra que el coste de tratamiento de un caso de sarampión fue entre 209 y 480 euros por caso, mientras que el coste de la vacunación y control del sarampión era entre 0,17 y 0,97 euros por persona (Carabin 2003). Los costes de atención sanitaria durante un brote de sarampión en Alemania fueron de 102.804 euros para los casos de sarampión con complicaciones, mientras que el total de los servicios fueron de un total de 229.122 euros (Wichman 2009).

  1. Inmunidad artificial frente a la natural para prevenir secuelas.

Ser niño no implica tener que pasar por las enfermedades prevenibles mediante vacunación, es más si no se pasan mejor por el menor riesgo de secuelas, sin duda es innecesario ser vulnerable.

  1. Administración simultánea.

Nuestro sistema inmune no se sobrecarga por la administración simultánea o próxima en el tiempo de vacunas, cualquier persona está expuesta continuamente a elementos extraños que activan el sistema inmune.

La administración combinada tiene como elementos positivos: reducir el número de pinchazos, incrementar la probabilidad de calendario vacunal completo, reducir el número de visitas ambulatorias y prevenir los efectos biopsicosociales y espirituales negativos que en nuestra salud tienen las enfermedades y sus posibles secuelas.

Es de vital importancia continuar con los esquemas de vacunación a toda la población sin excepciones e incluso que su cumplimiento estuviera regulado formal y legalmente con acciones de formación en Salud Pública que fueran desde la más tierna infancia hasta a los adultos reproductores, en las escuelas, en los barrios y en los centros de trabajo pues la salud de la población está en juego. Acciones cuya piedra angular sea Atención Primaria-Enfermería y su mecanismo de acción la prevención mediante Educación para la Salud.

Estoy segura que con formación se vacunaría más y mejor. Porque los mitos o se demuestran o se desmontan.

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