Recientemente se han llevado a cabo 300 asambleas distritales de Morena en las que han sido electos los que irán a sorteo para ser postulados a través de las listas plurinominales, bajo la premisa de igualdad, este es un ejercicio enteramente democrático que corrige el vicio de llevar al Congreso a familiares y amigos.

El sistema de listas cerradas vigente en México hace que el ciudadano las repudie por su perversión, las cúpulas han llegado llegado a casos extremos como la famosa telebancada integrada por diputados postulados como pago a las televisoras para a su vez promover leyes a modo.

El repudio a los pluris ha servido para atacar la representación proporcional y ofrecer su eliminación ocultando el verdadero propósito autoritario de acabar con la oposición, eso prometió Enrique Peña Nieto sin reconocer que la proporcionalidad es una condición esencial de las democracias y que en México fue consecuencia de los movimientos sociales que lucharon en contra del PRI gobierno.

El estatuto de Morena introdujo la tómbola para acabar con la práctica patrimonialista de las cuotas o cuates, así pone fin al influyentismo y garantiza bancadas con plena identidad popular, son las bancadas de Morena en el Congreso de la Unión y en los Congresos locales las que rechazan las privatizaciones y demás negocios al amparo del poder público.

La tómbola de Morena es ridiculizada por las elites partidistas, sin embargo, ha cumplido sobradamente su propósito democrático, mucho hablan los intelectuales del régimen de Morena como el partido de un solo hombre sin reconocer que se trata de un verdadero movimiento social que lucha por hacer que la democracia deje de ser simulación.

Un Congreso con diputados que nada hacen para que los impuestos los paguen los poderosos es tan sólo un accesorio del poder, son los diputados y diputadas que votaron en contra de los gasolinazos los que en verdad cumplen su obligación de estar de lado de la gente.

Eso es justo la trascendencia de Morena, que es más que un partido y más que un solo hombre, se trata del anhelo democrático del pueblo y en una sola palabra, la esperanza. Sólo el pueblo puede salvar al pueblo, el instrumento que ideó Morena para este propósito es el sorteo al estilo de la democracia ateniense.

La tómbola más que servir para la formulación de listas plurinominales debe servir para dar solución al lastre de las cuotas en la integración de los órganos autónomos, estos han sido prácticamente inútiles, el ejemplo más simple es que los más de 17 millones de pesos que se destinan al INE la única certeza que nos dan es que las elecciones libres no serán libres.

Es la ciudadanización de las instituciones lo que podría alcanzarse a través de esta antigua práctica democrática retomada por Morena y caída en desuso gracias al auge de la democracia indirecta traída por la Independencia norteamericana y la Revolución francesa.

El triunfo de Morena en 2018 detonará este debate entre su bancada hecha al calor de la lucha democrática y la del Frente que estará hecha de puro plurinominal beneficiario de las listas hechas al calor del nepotismo y el tráfico de influencia, con seguridad serán designados personajes reconocidos por su capacidad de proteger delincuentes sino es que serán los propios delincuentes.

La bancada del Frente son los pluris del Pacto por México que como pago por la aprobación de las privatizaciones obtuvieron la perpetuidad vía la reelección inmediata y negarán toda posibilidad de cambio, por lo que el sorteo bien puede ser la fuente de regeneración de la vida pública en un país donde las instituciones están secuestradas por las cuotas y las elecciones dominadas por la compra del voto en un país de más de 60 millones de pobres.

El sorteo debe llevarse a la Constitución para alcanzar instituciones independientes, mientras el sistema de listas cerradas debe eliminarse sin que esto implique la supresión de la representación proporcional y por supuesto derogar la reelección inmediata hasta por 12 años, estas son iniciativas que sólo una bancada salida del pueblo podría poner a discusión.

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Académico; maestro en derecho por la UNAM; defensor de derechos humanos. Actualmente, activista del Movimiento de Regeneración Nacional. Hombre de izquierda con una militancia en el PRD, por el que fue diputado a la VI legislatura, electo por el distrito XXX de Coyoacán. Padre de dos hijos: Sahara de 6 años y Fidel de 2 años, casado con Sara Zuñiga.

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