El impacto de la era digital, se traduce en la revolución tecnológica que está transformando el trabajo y las relaciones de manera radical, pero este cambio en el mundo es percibido ahora de forma heterogénea. Sin embargo, es necesario precisar que los valores democráticos, la ética, la honradez, no pueden ser cambiados por la tecnología. Todo lo contrario.

Vivimos nuevos escenarios, muy similares a los que fueron revelados por Chaplin, en su célebre obra Tiempos Modernos, filme realizado en 1936, cuando el gran capitalismo, genera la revolución industrial, que es el predominio de la máquina sobre el ser humano.

Las tecnologías informáticas es verdad están cambiando el tipo de trabajos disponibles, y que esos cambios “no son siempre para mejor”. Por ejemplo, desde la década de 1980 los ordenadores realizan tareas como la contabilidad, el trabajo administrativo y los trabajos repetitivos en la fabricación y todos ellos suponían ingresos de clase media.

Manuel Domínguez Moreno, Presidente y Editor de Diario16, de Madrid, en una conferencia sobre Comunicación y Medios Digitales, remarca que el periodismo no debe sucumbir a las dictaduras públicas o privadas.

Mas bien, aprovechando el mejor uso de la tecnología, el buen periodismo puede estimular la expansión de sus mensajes que se identifican con las necesidades y alegrías de la humanidad. De esta manera será posible enfrentar el crimen organizado contra los recursos públicos o de aquellas empresas que actuando en la “legalidad” y cumpliendo los códigos éticos del trabajo y los derechos de los trabajadores, son víctimas del chantaje de los “políticos” para obtener prebendas.

José Antonio Gómez, en la síntesis que publica el D16 sobre la conferencia de Manuel Domínguez, destaca la participación de estudiantes de Comercio y Marketing “con la pretensión de indagar los cambios que los nuevos medios digitales han implantado en el mundo de la comunicación, y al mismo tiempo destacar que la ética y la libertad son elementos fundamentales de la profesión periodística.

En su repaso a la historia del periodismo, Manuel Domínguez recordó que Diario16, al salir a las calles de España en 1.976, se sumó a la edificación de una línea editorial basada en la defensa de los derechos humanos, en la independencia y en dar voz a quienes no la tienen, pilares que también siguen vigentes en el actual Diario16, el diario de la Segunda Transición.

Un tema importante en esa conferencia fue el análisis de los proyectos de comunicación, considerando la premisa de “cómo ganar para no perder”, porque ese es el único medio para mantener una información libre, rigurosa y permanente.

En este aspecto, Domínguez enfatiza la trascendencia de mantener una información libre e independiente sin sucumbir a las «dictaduras públicas o privadas», al mismo tiempo que analizar la presencia de periodistas en ciertos casos de corrupción política. “Que un periodista se corrompa es mucho más grave que lo haga un político porque aquél roba la libertad.

Para el representante del Diario16 un periodista, debe ser el vigilante de los poderosos: que se corrompa es mucho más grave y dañino que lo haga un político o un empresario ya que éstos se venden por dinero, mientras que los periodistas corruptos están robando algo tan fundamental para un régimen democrático como es la libertad.

Estudios diversos sobre el mercado de trabajo indican que los jóvenes de hoy no podrán escapar de la pobreza para 2030 si no tienen una forma de empleo, sostiene la ONU en las metas relacionadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Al periodismo le corresponde no estar cerca del poder, porque los poderosos solo buscan el halago, a través del disfraz que le brindan muchos medios de comunicación.

El periodismo, ahora con las ventajas de la tecnología, está para colaborar con las instituciones públicas en todos los niveles y alentar el pleno empleo de los jóvenes con eficacia, sostenibilidad y escala.

Para abordar la crisis del empleo juvenil, urge una acción mundial. El crecimiento mundial dependerá de los jóvenes de hoy. Combatir la persistente crisis del empleo juvenil requiere de un esfuerzo global y de una acción dinámica, con ética y cuidado del patrimonio de la humanidad.

Una tercera parte de los 1.800 millones de jóvenes del mundo no trabaja, no estudia ni participa en ningún programa de formación. De los mil millones de jóvenes que entrarán en el mercado laboral en la próxima década, se prevé que sólo 40 por ciento logrará encontrar un empleo disponible, indican estadísticas oficiales de la OIT, 2017.

La economía mundial necesitará crear 600 millones de empleos en los próximos 10 años – cinco millones al mes – sólo para mantener el ritmo de las tasas estimadas de empleo juvenil. Revertir la crisis del empleo juvenil es una apremiante prioridad mundial y el costo socieconómico de la inacción es alto.

“Los jóvenes constituyen 40 por ciento de la población mundial – la población joven más numerosa de la historia de la humanidad – pero están desproporcionadamente afectados por el desempleo.

Los medios de comunicación, tienen la oportunidad de contribuir mejor en la solución del empleo que es un problema persistente. Alrededor del 30 por ciento de los jóvenes no trabaja, no estudia ni participa en ningún programa de formación y, en todo el mundo, la situación de las mujeres es peor.

Los jóvenes del mundo no logran encontrar un trabajo productivo sostenible. Esto contribuye a la desigualdad, fomenta la tensión social, y pone en peligro la prosperidad y la seguridad de los países, en el presente y en el futuro. Este un tema que el periodismo debe proponer y arrancar al poder de turno a emprender soluciones con mayor dimensión humana. La corrupción es enemiga del desarrollo. Volvamos a las fuentes de la sabiduría. La Filosofía, la Literatura, la Música, el Cine son elementos ligaos con el buen periodismo, oficio o profesión que será siempre una ventana de luz en la oscuridad del cielo.

Por ejemplo Nueva York, vive las 24 horas del día. Es una de las ciudades más pobladas del mundo, con una intensa dinámica cultural,  gracias a los aportes permanentes de los pueblos del Africa, de los errantes gitanos, los antiguos migrantes de Europa y los latinoamericanos que huyen del sur porque sus principales riquezas siguen siendo expoliadas por una cadena de políticos que caminan airosos ante la anomia de jueces y fiscales, según revelan periódicos digitales como El Mercurio de Madrid y Panorámica de Milán.

 

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