Lo que pasa y lo que hacemos son ya, de algún modo,  para siempre. En el sentido de irreversible. Lo que pasa y lo que hacemos habrá pasado y sido hecho, sin que jamás pueda ya nadie evitar que  eso haya ocurrido o sido hecho… Sólo hay billete de ida en el viaje del tiempo.

Intuitivamente todos distinguimos las cosas que hacemos de las cosas que nos pasan. En las cosas que hacemos, hay una cierta causalidad o iniciativa que parte de nosotros.  En las cosas que nos pasan, nos limitamos a ser receptores de efectos que nosotros no hemos iniciado.

El acudir el día 1 de octubre 2017 a un colegio electoral en Cataluña, y levantar los brazos para proteger los colegios electorales es algo que muchos ciudadanos hicimos.

Que nos molieron a palos es algo que nos pasó.

Quizá lo de no poder nunca, en ningún caso, volver atrás, sea una de las características más crudas y más difíciles de digerir de nuestra condición humana. Gracias a ello, las cosas no están peor de lo que estarían si por circunstancias, fuera posible cambiar el signo del tiempo.

Pero la física nos confunde. Dada la velocidad de la luz, hoy sabemos que mirar lejos es mirar atrás. El hecho tan sobrehumano como la velocidad de la luz, nos explica a los humanos que todo futuro está hecho de pasado actualizado, que es el instante presente.

La colisión del Titanic con el iceberg no se produjo cuando se produjo sino mucho antes. Otra vez la física nos indica cómo interpretar un acontecimiento. Así vemos que la velocidad de la embarcación y su trayectoria hacía imposible evitar el choque. Lo único razonable era desalojar el barco y salvar el mayor número posible de personas y no perder tiempo con maniobras evasivas del todo inútiles.

Lo mismo ocurre con la consecución de la republica catalana, que debido a la velocidad y la fuerza de voluntad de gran parte del pueblo de Catalunya, además de su persistencia en el tiempo, se constituyó bastante antes de su actualización.

Así como no todo lo que hacemos lo hacemos intencionalmente, así tampoco toda acción intencional es premeditada. En general, cuando actuamos intencionalmente, vamos formando la intención de hacer lo que hacemos mientras lo hacemos. Toda acción humana intencional es improvisada, toda planificación es antes de tiempo o a destiempo.

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