Susana Díaz cada día que pasa tiene más deshojada la margarita y ya no lo esconde, ni ella ni los suyos más cercanos. Andalucía, Madrid, Andalucía, Madrid… Los grandes gurús del partido la han empujado sin miedo pero con prudencia hacia arriba, pero los tiempos siguen corriendo definitivamente en su contra. También en los de Pedro Sánchez. Por eso ella sigue afirmando públicamente una y otra y otra vez que su misión se mantiene en Andalucía, aunque sus palabras preferidas y más reiteradas son España y unidad.

Como ya informó Diario16 el pasado 15 de marzo, la baronesa andaluza del PSOE tiene previsto dar el paso para optar a la secretaría general del partido a mediados del próximo abril, cuando ya se conozca prácticamente con seguridad que Pedro Sánchez no ha obtenido finalmente los apoyos necesarios para poder ser investido presidente del Gobierno.

Sánchez ha recibido día sí y día no golpes directos en las costillas de su colega andaluza, como el que le propinó cuando el secretario general apoyó al líder gallego pese a tener hasta diez imputaciones judiciales sobre la mesa. “Yo tengo que valorar que en Andalucía hay personas que asumen sus responsabilidades previamente a los que nos pide el código ético por generosidad con el partido y yo creo que eso siempre es loable”, dijo Susana Díaz en clara alusión al caso de Galicia. Esto, traducido en clave interna Ferraz-San Telmo significa que la presidenta andaluza le estaba indicando el camino a Pedro Sánchez para que dejara de apoyar públicamente al líder del partido en Galicia, José Ramón Gómez Besteiro, que finalmente decidió renunciar como candidato a la Presidencia de la Xunta y también como secretario general del PSdeG-PSOE, aunque inicialmente se resistió a ello pese a estar inmerso en dos causas judiciales, Pulpo y Garañón, con una decena de imputaciones.

Díaz echa mano del “ejemplo andaluz” para enmendarle la plana al todavía secretario general del partido, el primer candidato a la presidencia del Gobierno de toda la democracia rechazado por el parlamento. “En Andalucía se asumen responsabilidades más allá de lo que exige el código ético” siempre con el objetivo de “no hacer daño” al partido, argumenta Díaz. Y añade la baronesa del PSOE andaluz que es el único “camino correcto y adecuado”.

Con ello vuelve a echar el enésimo capote a sus predecesores en el cargo, los ex presidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán, que abandonaron sus cargos públicos tras ser apuntados por la justicia en el escándalo de los ERE fraudulentos. De hecho, ambos se sentaron este 16 de marzo ante el juez Álvaro Martín de Sevilla para responder de sus posibles implicaciones.

Mientras tanto, Susana Díaz sigue meditando en sordina su probable presentación como candidata a la secretaría general del partido, opción ya hecha pública por Pedro Sánchez. El tiempo corre en su contra porque el reloj para la convocatoria automática de nuevas elecciones sonará inapelablemente el 3 de mayo en caso de que Sánchez, u otro candidato, no haya cerrado un acuerdo de Gobierno, hecho cada vez más improbable a tenor de la situación actual de las negociaciones. Sánchez quema sus últimos cartuchos con Podemos, inmerso en disputas internas y enrocado en no facilitar un gobierno en minoría de PSOE con Ciudadanos.

Además, la presidenta andaluza debe decidirse finalmente entre los días 11 y 14 de abril próximos para presentarse como candidata a liderar el PSOE desde Ferraz y no desde el palacio de San Telmo en Sevilla, porque si no es así será Sánchez el que afronte en solitario como cabeza de cartel unas nuevas e inciertas elecciones generales para un PSOE que ha perdido votos a cientos de miles elecciones tras elecciones durante los últimos años. En caso de que haya más de un candidato, la recogida de avales comenzaría el 15 de abril.

El 8 de mayo es la fecha ya inamovible señalada por Ferraz para consultar a la militancia sobre la elección del líder del partido en caso de disputa entre varios aspirantes, quince días antes de la celebración del 39 Congreso Federal, los próximos 21 y 22 de mayo.

El silencio prudencial que los barones más influyentes están manteniendo estas últimas semanas se debe sin duda al proceso negociador abierto por Sánchez, que ha finalizado por el momento en un pacto del todo insuficiente con Ciudadanos, que contentó con una holgada mayoría a la militancia tras ser consultada pero que no sirvió en absoluto para conseguir la abstención de Podemos.

Mientras Sánchez continúa en su estrategia de buscar un pacto “transversal” a derecha e izquierda para poder se investido presidente con la abstención de Podemos, Susana Díaz sigue de momento los consejos del ex presidente Felipe González, que la conminó a mantenerse de momento en Andalucía, posiblemente con la clara intención de que el actual secretario general queme sus últimos cartuchos y Díaz aparezca como la relevista “natural” de un líder quemado prematuramente ante las andanadas recibidas desde fuera y dentro de un partido que aún busca el norte sabiendo que su granero sigue en el sur.

La famosa sevillana comienza con un “Sueña la margarita con ser romero para ir con la virgen en el sombrero”. Metáfora de una realidad política demasiado compleja de desentrañar que un simple estribillo puede marcar como hoja de ruta.

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1 Comentario

  1. Ni una nota pequeña en la portada de hoy de ‘El País’, altavoz del PSOE, sobre Susana Díaz. Raro, ¿no? Claro: no dejaría espacio para el chisme diario sobre Podemos.

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