La Sala Penal del Tribunal Supremo ha condenado al exduque de Palma a una pena de cinco años y diez meses de cárcel, cinco meses menos del fallo de la Audiencia de Palma. Así, Iñaki Urdangarín, el cuñado del Rey Felipe VI, podría entrar en prisión en las próximas horas. Sin embargo, como todo parece indicar, su abogado apelará al Constitucional y, al tratarse de una condena inferior a los seis años, el Alto Tribunal podría aceptar que esperara el fallo definitivo fuera de la cárcel.

Pendientes de la resolución del Alto Tribunal sobre el ingreso en la cárcel o no del cuñado del Rey Felipe VI

La condena a Urdangarín, adoptada por unanimidad del Supremo, le pone al borde de entrar en la cárcel, lo que deberá decidir en los próximos días la Audiencia balear. El marido de Cristina de Borbón aún puede pedir el indulto -lo que permitiría solicitar la suspensión de la ejecución de la pena- y también recurrir en amparo al Tribunal Constitucional. Pero este órgano no suele paralizar el cumplimiento de las condenas superiores a cinco años de cárcel, por lo que la rebaja operada por el Tribunal Supremo respecto a la pena impuesta en Baleares (seis años y tres meses de cárcel) no sería suficiente para demorar su ingreso en prisión.

Durante los años 2007 y 2008, Urdangarin llegó a defraudar a la Agencia Tributaria 326.000 euros. En el primer ejercicio, eludió el pago de impuestos por valor de 174.000 euros y, en el segundo, de 152.000 euros. Los peritos de Hacienda también descubrieron que el exduque y su exsocio obtuvieron unos beneficios de casi 4,5 millones.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorCCOO y UGT dan una oportunidad a Pedro Sánchez
Artículo siguienteMujeres que premian mujeres
Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

1 × dos =