Stephen Hawking ya forma parte del firmamento que tanto estudió. El científico británico descansa desde esta madrugada tras una lucha incansable contra el ELA y una aportación del conocimiento del universo que ha superado todas las expectativas..

“No le tengo miedo a la muerte, pero no tengo prisa por morir”

No le tengo miedo a la muerte, pero no tengo prisa por morir” era como se refería el físico y divulgador británico Stephen Hawking a la posibilidad de fallecer por la enfermedad con la que convivía desde hace décadas. Esta madrugada la familia del científico ha confirmado la noticia de su fallecimiento a los 76 años de edad. Un tiempo de vida muy superior al que le valió el diagnóstico original de Esclerosis Lateral Múltiple (ELA), una enfermedad degenerativa motora, que le auguró una esperanza de dos años de vida en 1962.

Hawking no dejó que su enfermedad le postrara, al menos mentalmente. Siempre unido a su conocida silla de ruedas, Hawking se graduó por la universidad de Cambridge, y se hizo conocido en el mundo entero rápidamente gracias a su trabajo conjunto con Roger Penrose a finales de los años sesenta. Entre ambos desarrollaron una teoría de la singularidad del espacio-tiempo.

Hawking fue uno de las personas más jóvenes en ser elegida miembro de la Royal Society, fue nombrado Sir por la Reina de Inglaterra, y acumuló docenas de doctorados y reconocimientos a lo largo de su vida (aunque el Nobel se le escapó). Incluso cuando una neumonía empeoró su salud, obligándole a respirar por un tubo, e impidiéndole hacer uso de su voz, no se rindió: “Quiero demostrar que la gente no debe estar limitada por discapacidades físicas, siempre que su espíritu no esté discapacitado”.

Con esta idea en mente, y miles más, se casó dos veces, tuvo tres hijos. Viajó con una expedición a la Antártida, y celebró su 60 cumpleaños subiendo a un globo aerostático, pero la experiencia no fue suficiente. Cinco años después se subiría a un Boeing 727 para probar la ausencia de gravedad.

(Mira a las estrellas, y no tus pies. Profesor Stephen Hawking 1942-2018)

Y aunque su silla de ruedas y su voz robótica le marcaron, también le convirtieron en una suerte de icono de la cultura pop: apariciones en series como The Big Bang Theory, Los Simpson o Futurama le granjearon el cariño del público general.

“La gente no debe estar limitada por discapacidades físicas, siempre que su espíritu no esté discapacitado”

La tenacidad con la que se aferró a la vida será una parte muy importante de su legado, junto con sus descubrimientos científicos. Siempre aseguró que su primer matrimonio, y el amor, le dieron fuerzas para combatir la enfermedad que le postraba: “El compromiso me salvó la vida, me dio una razón para sobrevivir”.

Recordado e inmortalizado para siempre, en su alma mater Cambridge le han querido recordar con un vídeo y un texto que recuerda las palabras del “Professor” Hawking en su 75 cumpleaños: “Ha sido un momento glorioso estar vivo e investigar sobre física teórica. Nuestra imagen del Universo ha cambiado mucho en los últimos 50 años, y estoy feliz de haber hecho una pequeña contribución”.

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