A las mujeres en huelga de hambre de Sol el maltrato les quitó tanto (a sus hijos, a su hermana o el amor a ellas mismas) que se quedaron sin nada. Y de tanto quedarse sin nada… se quedaron incluso sin miedo. Por eso se están jugando sus vidas. Es el todo o nada, el ahora o nunca. Están hartas de que nadie salga a su encuentro, de sentirse solas, de sentirse tristes y cabizbajas.

Ellas son el espejo de las 426 denuncias por violencia de género que cada día se presentan en los juzgados. Ellas son cada una de las 700.000 maltratadas que viven en silencio su drama y soledad. Ellas son cada una de las 60 asesinadas al año de nuestro país cuyo mañana no pudo ser.

Sus golpes, amenazas, insultos y el miedo con los que caminan por la vida se los producen 700.000 hombres que las pisotean porque sus genitales mandan. Y si hace falta, hasta las asesinan para quedar por encima.

Ese numeroso club de hooligans maltratadores se siente fuerte y lejos de reducirse se atrinchera porque la sociedad les ampara con el machismo lacerante y cómplice. Baste recordar que el 98, 2% de los españoles no cree que la violencia de género sea para tanto. O lo que es lo mismo solo el 1,8% de la población ve el maltrato como una lacra a la que poner punto final ya mismo.

A ellas con una mano se les indica el camino de la valentía, de denunciar, de marcar el 016 y por otro se les ponen zancadillas. Ni ayudas económicas, ni psicológicas ni profesionales formados, suma y sigue. Es el doble maltrato.

Cada una de las mujeres de Vela luz que acampan en el Kilómetro cero han decido poner el contador de sus vidas a cero porque cero es lo que tienen que perder y sin embargo todo que ganar. Ellas, aún cansadas y enfermas se envuelven con unas camisetas que anuncian sus intenciones. Ellas están sacando las vergüenzas y los colores a una clase política que ni por ser de derechas, de centro o de izquierdas, está a la altura de su dolor. Tampoco de su fuerza.

Ellas están sembrando rebeldía para cosechar la libertad. Una libertad que cuesta y duele demasiado pero que saben merece la pena. Ellas se saben solas, por eso lloran sus penas juntas y se abrazan tan fuerte que su abrazo llega al alma de todas las demás.

Ellas son cada una de nosotras, y cada una todas. Ellas, como les han cantado, recitado y apoyado las @mujeresartistas, saben que la justicia empieza por la libertad una libertad que tiene la magia de salvar sus corazones, sanar sus golpes, heridas y pasados que sería mejor olvidar. Ellas se merecen un pacto de Estado ya…y al lado un monumento a su valentía.

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Es periodista, editora en @lideditorial y responsable de Comunicación y RR.PP de @juanmerodio. Además es Máster en Producción Radiofónica (RNE), Biblioteconomía y Documentación (Universidad Complutense) así como Mujer y Liderazgo (Aliter). Fue becaria Erasmus y Leonardo en Roma. Ha desarrollado su carrera durante 25 años a caballo entre el periodismo, la comunicación, la organización y presentación de eventos. Colabora con El Español, 20 minutos y Diario 16. Es madre de dos hijos y cree que el liderazgo y la defensa de los derechos y los valores sociales, en especial los de las mujeres, han de partir de uno mismo.

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