Un total de 1.850 soldados en toda España se irán a la calle en 2018, despedidos a los 45 años sin Certificación de Experiencia por su trabajo en las Fuerzas Armadas, con 600€ de prestación no contributiva y en un mercado laboral donde desactivar minas y numerosas medallas por desempeño, poco aportan para conseguir un empleo bien remunerado y digno.

Desde la creación de la figura del militar de empleo en 1989 hasta hoy, han pasado 28 años en los que se han promulgado ya hasta cuatro leyes de personal en el proceso de plena profesionalización de las Fuerzas Armadas. Desde la asociación ‘45sindespidos’ se preguntan por qué ¿se nos sigue negando a los soldados el reconocimiento pleno como los empleados públicos que somos, imponiéndosenos una temporalidad que no viene justificada por ningún criterio objetivo?

En la primera ley de 1989 se estableció un periodo máximo de ocho años de servicio que una segunda ley, en vigor diez años después, ampliaba a los doce años de servicio o una edad máxima de 35 años. Con esa ley se cerraba el periodo del servicio militar obligatorio.

Sin efectivos

En el periodo de transición, de un ejército de levas o conscripciones a un ejército plenamente profesional, se verificó un primer problema, derivado de la escasez de aspirantes a cubrir la plaza de soldado, que resulta del todo insuficiente el número de efectivos para mantener las plantillas fijadas. Entre las diversas soluciones o parches, denuncian desde el colectivo ‘45sindespidos’, “se recurrió a la utilización de personal extranjero, al diseño de planes de mejora de la calidad de vida y a la relajación de los requisitos para el ingreso. Ninguna de estas medidas hicieron más atractiva la carrera de soldado y, más aún, cuando la situación económica del país era por entonces muy favorable, existiendo ofertas de empleo mucho más atractivas en la vida civil”.

La espada de Damocles pende sobre otros 18.000 con más de 35 años

Esa situación obligó a promulgar la Ley de Tropa y Marinería de 2006. Esta norma ampliaba hasta 45 los años de servicio y se creaba la figura del Reservista de Especial Disponibilidad (RED) con un compromiso de disponibilidad para los soldados de más de 45 años para poder ser activados por el Gobierno en caso de necesidad.

Los soldados tienen un régimen jurídico estatutario público, constituido fundamentalmente por las dos Leyes mencionadas y las demás disposiciones de desarrollo reglamentario de las mismas. Es una           relación regulada por el Derecho Público Administrativo, y el empleador es una administración u organismo público; sin que tengan un contrato laboral o de trabajo, que nos llevaría a una relación jurídico-privada de ámbito laboral.

La temporalidad en las FFAA ha ido variando en este periodo de 28 años, pasando de los 8 años a los 12 años de servicio, de la edad de 35 a los 45 años con una disponibilidad desde los 45 a los 65 años. Las modificaciones no obedecen a criterios objetivos, no se permite al soldado servir en tempos de paz más allá de los 45 año, pero puede ser activado como reservista entre los 45 y la edad de la jubilación en caso de guerra o de necesidad si así lo estima el Gobierno.

La ley de 1999 introdujo la figura del soldado de carácter permanente, con la consideración de Militar de Carrera, y que con las mismas funciones que el temporal puede ejercerlas hasta la edad de retro. “El contingente de “Permanentes” se fija en el 15% de la plantilla total, sin que conste que la cifra atienda a criterios objetivos, profesionales o de servicio”, han señalado desde el colectivo ‘45sindespidos’.

Los soldados Reservistas de Especial Disponibilidad (RED), están obligados a reincorporarse a filas si son llamados. A cambio, reciben 618,92 euros al mes (7.427,4 al año), una paga incompatible con un sueldo público, pero no privado.

La espada de Damocles pende sobre otros 18.000 con más de 35 años (4.600 mayores de 40) que en la próxima década irán al paro si no encuentran una salida laboral. No obstante, a pesar de poder tener otro trabajo, a su edad no es fácil reincorporarse al mercado laboral.

Los soldados que ingresaron en 2006 se ven abocados al desempleo a una edad en la que conseguir trabajo es casi una proeza, sobre todo si se carece de cualquier titulación. Anteriormente todos los soldados recibían el título de Técnico Militar, equivalente a la Formación Profesional de Grado Medio. Sin embargo, la reforma educativa de 2006 suprimió esta homologación, al endurecer los requisitos. Durante más de una década no se hizo nada para dotarles de un título oficial. Recientemente Defensa ha puesto en marcha una herramienta para certificar centros y profesores y que

ERE encubierto

Para la asociación ‘45sindespidos’, podría hablarse de un “ERE encubierto”. “Los soldados hemos sido abandonados, siendo relegados a la exclusión de unas leyes que amparan a todos los empleados públicos, menos a nosotros. Hemos sido discriminados con respecto al resto de militares (los de carrera) con una dualidad de leyes de personal que suponen un castigo injustificado a quienes están dispuestos a los mayores sacrificios”, han denunciado, al principio de la subcomisión del Congreso de los Diputados que estudia la modificación de la ley de tropa y marinería.

Desde el colectivo ‘45sindespidos’, demandan “el derecho a ser reconocidos como empleados públicos de la administración de defensa, en la función militar, funcionarios de carrera, mediante la debida consolidación de nuestros empleos y cumpliendo con cuantos requisitos se nos exija, dándonos el tiempo y la formación necesarios para que el que no cumpla esos requisitos tenga la oportunidad de conseguirlos en un tempo razonable”.

También demandan “una salida voluntaria a quienes deseen abandonar las FFAA para ingresar en puestos de otras administraciones públicas, Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil, etc., incentivando estas salidas para que, junto con un adecuado sistema de ascensos por promoción interna, se produzca un “drenaje” en número suficiente para

Mujeres soldados

El bajo acceso de las mujeres a la carrera militar es debido a la arbitrariedad a la que se someten las medidas de conciliación familiar. Las mujeres militares del colectivo ‘45sindespidos’, reivindican: “el derecho a ser madres, atender a los familiares enfermos y que se amplíen las plantillas para que cumplan las medidas de conciliación familiar y puedan ser sustituidas en los periodos de maternidad, lactancia, cuidado de hijos menores o personas mayores a su cargo”.

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