Sigue colgando mi ropa. Todas las semanas. Apoyándose con inseguridad en el murete de la terraza, luchando contra el vértigo de los siete pisos. A menudo resbala una pinza de sus dedos poco acostumbrados y cae al patio con un chasquido. Mi marido sigue lavando mi ropa. Colgándola en el patio. Con sus manos torpes. Todos los lunes después de vestirse y antes de salir para la oficina. Cada semana. Como si yo aún estuviera entre los vivos. Como si yo no estuviese muerta.

 

(Este artilato, mucho más relato que artículo, es también el cuento-capítulo número 372 de EL AÑO DEL CAZADOR, obra de Javier Puebla que sólo se puede adquirir previo acuerdo personal con el autor. No se vende en librerías ni en ningún tipo de establecimiento público; tampoco a través de internet. La obra original, la única que puede conseguirse, consta únicamente de 365 cuento-capítulos, pues de eso se trataba, de escribir un relato al día durante todos los que conforman un año. Sin embargo el autor no pudo detenerse, liberarse de su obligación y costumbre, hasta meses después. De ese período es la breve obra que figura más arriba. Las correcciones sobre el original han sido mecanografiadas por Ángel Arteaga Balaguer).

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