El acuerdo rubricado entre PSOE y Ciudadanos con una reforma exprés de la Constitución queda en entredicho desde su inicio ante la frontal oposición del Partido Popular y la indefinición de momento de Podemos. Como advirtió el líder de la formación morada, Pablo Iglesias, 90 más 40 (diputados en el Congreso de PSOE y Ciudadanos, respectivamente) no es un acuerdo de investidura “aunque lo ratifique el Papa”. Además, el apoyo “imposible” del PP a esta reforma constitucional “exprés” deja en prácticamente papel mojado el paso adelante dado por Pedro Sánchez y Albert Rivera para cerrar un pacto a todas luces insuficiente a falta de que lo ratifiquen sus ejecutivas y también la militancia socialista.

El lunes, un día antes de lo previsto, comienza el debate de investidura de Pedro Sánchez como candidato a la presidencia del Gobierno. Y hasta entonces, el líder socialista tendrá que destensar por un lado la cuerda que aún lo distancia enormemente con Podemos, que a su vez sigue sin ver claro si otorgar algún tipo de apoyo a los socialistas una vez visto el abrazo al que han llegado con Ciudadanos por la derecha, y también la cuerda que sigue tensa con sus propios militantes y dirigentes, ya que muchos de ellos han comenzado a hacer público su malestar por el acuerdo alcanzado con el partido de Albert Rivera.

Para añadir más incertidumbre a estas horas decisivas para conformar un posible acuerdo de Gobierno o de investidura, la pregunta que el PSOE hará a sus militantes no puede ser más vaga e imprecisa: “El PSOE ha alcanzado y propuesto acuerdos con distintas fuerzas políticas para apoyar la investidura de Pedro Sánchez a la Presidencia de Gobierno. ¿Respaldas estos acuerdos para conformar un gobierno progresista y reformista?”. La respuesta de los afiliados no podrá ser otra que un “sí” o un “no”.

Casi los 200.000 militantes que forman parte del censo socialista podrán dar su opinión al respecto, aunque la consulta no es vinculante ya que será el Comité Federal extraordinario del 29 de febrero (cumpleaños del secretario general del partido y víspera de la adelantada primera sesión de investidura) el que finalmente rubrique con su aprobación un pacto de gobierno que necesita al menos de la abstención de PP (ya ha anunciado que dará un “no rotundo” al PSOE en la investidura) o de Podemos, que sigue empeñado en negociar un pacto de gobierno en coalición con el PSOE pese al acercamiento de este con el partido naranja de Albert Rivera.

Mientras tanto, los socialistas seguirán negociando hasta el sábado, además de con Podemos, con otras fuerzas como PNV o Coalición Canaria en busca de nuevas adhesiones, porque de momento las matemáticas no cuadran y Sánchez sigue con apoyos insuficientes para ser investido presidente.

La consulta a la militancia del PSOE comenzará este jueves 25 vía on line, mientras que el voto en las agrupaciones se ha convocado para el sábado 27 como estaba previsto. Será después el Comité Federal el que apruebe definitivamente todos los pactos antes de someterse Sánchez a la sesión de investidura.

Los puntos fundamentales del acuerdo entre PSOE y Ciudadanos se llevarían a cabo en los primeros tres meses de Gobierno y pasan por limitar los mandatos de los jefes de Gobierno a ocho años, despolitizar la justicia, transformar las diputaciones provinciales en consejos de alcaldes, eliminar por completo los aforamientos y reducir a 250.000 firmas (actualmente se necesitan el doble) las necesarias para presentar una Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Además, el PSOE se compromete a impedir referendos de autodeterminación si gobierna y a rebajar a 80 el número de escaños en el Senado, que ahora cuenta con 226. A nadie se le olvida que esta “reforma constitucional exprés” necesita un apoyo fundamental del Partido Popular, una circunstancia que no se produce desde un primer momento.

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