Con su clásica túnica o sin ella. Con su turbante o sin él. En persona o a través de su columna, Shangay Lily estaba siempre con nosotras. Y no hablo por hablar. Fue ejemplo en vida de coherencia y de posicionarse con las oprimidas que sufren este sistema capitalista y heteropatriarcal, asumiendo las consecuencias que el posicionarse implicaba.

Qué decirte, “Revolucionario de la guarda”, allá donde estés seguro que sigues haciendo lo mismo que hacías aquí; tocar las narices al poder y cuidar a las oprimidas. Y puedo tomarme la licencia de contar mi experiencia. Hace algunos años sufrí una agresión fascista en Pinto, mi pueblo y mi supuesto espacio de seguridad y confort. Te hiciste eco de la agresión, contactaste conmigo, me cuidaste y me diste fuerzas para seguir. Tiempo después nos organizamos para hacer una manifestación antifascista y fuiste el único que nos dio voz. Estabas con nosotras. Sin olvidar que ante las privatizaciones de los servicios públicos también diste voz de denuncia a las trabajadoras que ejercían su derecho a huelga. Y podría continuar con las fuerzas que me dabas simplemente al verte y la alegría con la que me contagiabas al abrazarme.

De pocas personas se pueden aprender lecciones de vida, y más si son lecciones de cara a afrontar las adversidades que tenemos. La primera lección es la de unificar luchas. Unificar las reivindicaciones de los sectores populares y las clases subalternas, unificar los conflictos laborales, la lucha feminista, la lucha LGTBI, la lucha antifascista y así ser más efectivos, ser más fuertes. Sin poner ninguna encima de la otra, dando su importancia en el momento concreto. Y con ello extender redes de apoyo y solidaridad, y si es posible a aprender a cuidarnos un poco. Con esto ligo con la segunda lección que he aprendido de ti y es el cuidarnos entre nosotras. Saber cuidar de nuestras compañeras y saber defenderlas cuando haga falta antes los opresores.

Porque no existe ninguna revolucionaria que no haya sentido el apoyo que les diste. Porque siempre nos cuidabas. Desde a nuestro héroe y víctima del montaje policial Alfon  pasando por la PLAFHC; no habrá nadie que te olvide. Porque un Revolucionario de la guarda nunca desaparece, siempre deja rastro y ejemplo. Seguiremos por ese camino, amigo.

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