El viajero, como cualquier humano desde la noche de los tiempos, precisa estar cerca del agua. Vivir rodeado del líquido elemento hidrata, quita la sed, da vida y sustenta. Por tales razones viajamos al litoral del sur español. Nos detenemos en el noroeste de la provincia gaditana. Rota es el destino.

Con 330 días de sol al año, un clima mediterráneo oceánico (18/25 grados centígrados de media anual) a Rota no llega al frío y llueve lo justo. No azota tampoco el levante y poniente que castiga las orillas del estrecho de Gibraltar. Rota da oportunidad para el bienestar, es idónea para recalar, vivir y disfrutar de sus excelencias. Si nos vamos de Rota, regresaremos. ¡Seguro!

Con casi 35.000 habitantes (se cuadruplican en fechas estivales) antaño centrados a la agricultura y pesca, los roteños del siglo XXI están volcados en atender al visitante y darles lo necesario. Lo hacen con sus mejores sonrisas, la voluntariosa hospitalidad sureña unida a la del mejor andaluz.

La crónica de la Villa, de 84 kilómetros cuadrados, comienza desde la prehistoria. Su geoestratégica situación en la bahía gaditana hizo que fenicios, tartesios, romanos y árabes pusieran una pica en su puerto de abrigo con nombres distintos (Astaroth, Oleastrum, Rabita Rutta) hasta el que conocemos. La conquista cristiana construyó el Castillo de Luna en 1295. Posteriormente, se amplió su configuración con un recinto amurallado que hoy por hoy es la joya de un casco histórico excelentemente conservado.

Las murallas de Rota fueron imprescindibles para defenderla de ataques berberiscos, normandos, turcos y anglo-holandeses. Su puerto se conectó al Norte de África. El Castillo de Luna aloja al Ayuntamiento, celoso de su patrimonio e historia con mayúsculas. Tiene mucho que conservar.

El Castillo merece visita al igual que sus murallas. Muy recomendable reservar la visita teatralizada que nos viaja al medievo mágicamente. La Iglesia de la O, torre de la Merced, Faro, Capillas de San Roque y la Caridad son los siguientes destinos de más visita a través de calles encaladas, macetas floreadas y una luz omnipresente. Las excelencias alimenticias de la huerta, frutas, pescado y marisco conviene constatarlas en el mercado de abastos. El ‘museo del campo’ revive el mundo de la Mayetería, la agricultura local. El puerto completa una gira en la que el visitante se percata que está en un lugar importante. Veremos por qué.

Interior castillo luna.

 

El siglo XX

Pasear por el centro de Rota alegra la vista y la existencia. Incontables bares, tiendas, oficinas y casas solariegas que acreditan un pasado glorioso mantienen el tipo ante los ojos de propios y forasteros. Es llamativo el número de visitantes, veraneantes en días estivales (españoles y europeos) y muchísimos norteamericanos que copan todo el año los establecimientos diseminados por calles estrechas plenas de casas encaladas a las que rematan bloques de piedra ostionera.

La presencia de tanto hijo del Tío Sam se explica por la base aeronaval hispano-norteamericana, oficialmente conjunta enclavada allí. Es la mayor base europea de EEUU y aloja una auténtica ‘city’ que convive con la de Rota. Tiene campo de golf, 130 kilómetros de carreteras internas, colegios y universidades representadas, autocine, cultos para católicos, protestantes, judíos y musulmanes, supermercado, hospital, juzgado… También, se conecta a diario con vuelos con la metrópolis y otras bases de EEUU en Europa y Oriente Medio.

La base aeronaval se extiende por 2.400 hectáreas, de las que 2.000 son de uso exclusivo norteamericano. La historia de la Base empieza en 1955 cuando Franco concedió en 1953 a EEUU su uso exclusivo junto a las de Morón, Zaragoza y Torrejón, más arsenal naval en Cartagena. El único presidente que la visitó fue Barack Obama, en 2016.

Antes del convenio de Franco con el general Eisenhower desempolvaron en el Pentágono informes de agentes del OSS (Office of Strategic Services) –antecesor de la CIA– que dirigió el también general Bill Donovan. Estos espías recorrieron el litoral occidental gaditano, entre otros puntos españoles donde tenía ‘antena’ OSS, en la década de los cuarenta. Su excusa ‘oficiosa’ fue buscar nichos petrolíferos como ingenieros de la ficticia ‘American Oil Company’ (AOC).

En realidad, buscaban bases secretas de submarinos nazis que, en efecto, amerizaban en Zahara de los Atunes, cerca de Tarifa. Como buenos gourmets y al no encontrarse los submarinos que intentaban localizar los chicos de la OSS degustaron la excelente huerta y frutas de los mayetos (agricultores locales), pescado y marisco autóctono. No obviaron, además, en sus partes a Madrid de AOC y a Washington recomendar la geoestrategia de Rota por su privilegiada posición entre Europa y África.

Rota es la Base preferida de los militares norteamericanos, la que más solicitudes de destino registra. Fue innegociable para Felipe González en los ochenta su desmantelamiento, junto a la aérea de Morón, cuando se renegociaban convenios España-EEUU. Además de la base aeronaval, EEUU tiene allí ‘antenas’ de agencias federales (NSA, FBI, DEA…) e inteligencia del ejército más dotado del globo (NCIS-ONI, AFISRA-AFOSI, MIC..). EEUU vigila, desde Rota, los doce cables de fibra óptica que pasan por el estrecho gibraltareño que posibilitan las comunicaciones de medio globo.

Los últimos años se despidieron a empleados españoles de la Base tras anunciar lo contrario -contrataciones a gogó- el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Pero en Rota aterrizan más aviones y atracan más barcos norteamericanos gracias al ‘escudo antimisiles’ que ya desplegó cuatro navíos. No sabemos, los españoles, si tal escudo es diana o nos protege –como parte de OTAN- del enemigo yihadista, ruso, iraní, chino, norcoreano o algún otro del presidente Trump.

Castillo Luna.

Lo positivo es que ‘la base’ enriquece la economía de la depauperada bahía gaditana. Se le calculan ingresos de casi 700 millones de euros al año, que son bienvenidos en Rota, que registra un 35% de desempleo. Aproximadamente 3.000 pisos y casas tienen alquilados los militares de EEUU en Rota y cercanías. Navantia, astilleros militares españoles, radican en la Base su mejor negocio pues repara y mantiene buques patrios, de EEUU y los de países de OTAN, que también repostan en Rota.

 

Playas de cualquier formato

El benigno clima de Rota aloja la mejor experiencia en sus playas y sus cuidados alrededores. Hay para elegir 16 kilómetros de su litoral. Comenzamos la gira playera por la de los Galeones, o la del Almirante. Pequeña pero densa colinda con la Base, que también aloja un ‘resort’ para jubilados y reservistas del ejército norteamericano. Los vecinos de Rota hacen popular esta playa pues es de fácil acceso.

Más arriba encontramos la playa del Rompidillo. Más ancha y familiar que la urbana de la Costilla, es perfecta para la práctica deportiva, ya en la arena o en sus aguas generalmente cristalinas. Colinda con la playa del Chorrillo, que lo preside desde su particular atalaya un paseo marítimo.

La Costilla es la más conocida y visitada de Rota. Se sitúa en el centro de la ciudad. Es playa genuinamente urbana donde es un privilegio bañarse, pasear y disfrutar del infinito Atlántico que queda frente a la vista humana. Detrás quedan incontables bares, tiendas y un extenso paseo marítimo donde disfrutar más del irrepetible lugar horas. El trazado de La Costilla da para varios ambientes dentro de su etiqueta de playa urbana: los surferos y roteños frecuentan El Caracol; los más jóvenes prefieren Santa Marta y El Hornito. Los más adinerados se concentran en Virgen del Mar.

Seguimos hacia el norte y nos encontramos la playa de Peginas (Aguadulce). Al ser zona no urbanizable el acceso es más complicado, aunque hay muchos caminos para llegar. El oleaje es fuerte, lo que hace que no sea muy visitada por lo que el que va no tendrá mucha compañía.

Playa de Punta Candor.

Punta Candor es una playa rodeada por los frondosos pinares del Parque Natural de la Almadraba y cuenta con un amplio cordón dunar. Es de las mejores de Rota y queda a la derecha desde Los Corrales, área donde se artificiaron laberintos de piedra para la pesca antaño. Punta Candor está a varios kilómetros del casco urbano de Rota aunque es muy concurrida por las urbanizaciones cercanas. En tal playa puede practicarse el nudismo, aunque en zona delimitada desde su bajada principal y Los Corrales.

La que se considera mejor playa para incontables veraneantes y residentes no roteños es la Playa de Costa Ballena. Sita entre el término de Chipiona y La Ballena estamos ante una playa bajo criterio de lo ‘sostenible’. Se configura de urbanizaciones y casas de alto nivel con máximo de tres alturas con zonas ajardinadas, piscinas, parking, recogida neumática de basuras. En el centro de Costa Ballena hay un excelente campo de golf.

Costa Ballena resucita de su letargo tras explotar la burbuja inmobiliaria con nuevos hoteles de 4* (Best e Infinity) sobre los ya existentes (Elba, Barceló, Alegría y Playa Ballena). Allí impresiona su respeto medioambiental, empatía con el ecosistema, carril bici, amplias avenidas, lago con aves, punto limpio y arbolado generoso. Todo excelentemente conservado. Lo mejor de esta playa es que no daña la vista edificios-hormiguero y la relajan palmeras, bosque de litoral. Los que pasean, viven o residen en Costa Ballena perciben que están en su paraíso particular.

 

La mesa ‘roteña’

Escribíamos que gourmets espías décadas atrás degustaron las excelencias de Rota, que toca todos los palos dela buena mesa. Sus fértiles tierras producen verdura y fruta aunque las hectáreas dedicadas al cultivo descendieron en favor del ‘intensivo’ y minimizándose el cultivo de vides que crean excelentes caldos, elaborados desde la uva autóctona ‘tintilla’.

Rota es la base preferida de los militares norteamericanos, la que más solicitudes de destino registra. Fue innegociable para Felipe González en los ochenta su desmantelamiento

El litoral de Rota tiene la fortuna, dentro del esquilmado caladero gaditano por culpa de arrastreros, de estar muy cerca del estuario del Guadalquivir. Las toneladas de limo que expande el río hasta la extensa barra de Sanlúcar de Barrameda hacen que el plácton de la zona optimice los nutrientes entre pescados, crustáceos y moluscos. Por ésta razón los frutos del mar en Rota y localidades aledañas son literalmente excelentes. Además, encontramos especies exclusivas del caladero gaditano que son gloriosas al paladar en la mesa (marrajo, cazón, urta, chova, breca, baila, herrera, mojarra).

La gastronomía de Rota tiene señas de identidad. Se inicia con ‘Arranque roteño’, variante local del salmorejo cordobés o porra antequerana más sólida que se basa en la huerta local. La ‘urta a la roteña’ es el clímax de la buena mesa. La textura del pescado y la mayúscula verdura que acompaña hacen que el paladar se excite en positivo. Cazón en amarillo o con tomate, melva a la plancha y un atún encebollado de nota. La Berza roteña iguala o supera a las de capitales colindantes (Jerez, Sanlúcar), repetimos, por la excelencia de su huerta.

Pistas para tapear, comer y beber en Rota sobran. Aquí encontramos excelente comida internacional (italiana, china, mediterránea, asadores) por el turismo nacional y foráneo. La Base aeronaval genera clientela todo el año con dólares y que también exige calidad por lo que los estándares gastronómicos roteños son altos. La comida local tiene incontables propuestas en zona céntrica. Los chiringuitos de las diferentes playas ofertan pescado y marisco fresco, guisos, ensaladas plus y postres caseros.

Las tabernas y bares del centro y aledaños son excelentes puntos para degustar tapas y raciones. El dato se desvela cuando advertimos llenos de clientela, por algo será. En Costa Ballena hay competencias entre distintos bares y restaurantes de los centros comerciales sitos en Avenida Rey Juan Carlos y Reina Sofía. La lista que sirve buena mesa en el término de Rota es tan larga que sería prolijo recomendar uno u otro lugar.

Qué decir de los quesos locales. El Bucarito es la marca local de estos lácteos y chacinas cuyos elaborados son de nota. Su granja-factoría es visitable y el proceso productivo a la vista del visitante. La empresa apadrina una excelente cadena de pastelerías-panaderías artesanas llamada ‘San Antonio’ que reparte vanguardistas locales por toda Rota.

Hotel Duque de Nájera.

El orgullo de la Urta para los roteños no se queda en un pescado, da nombre a una macrofiesta a principios de agosto muy concurrida que reparte en el contexto de la feria estival local un concurso de tapas, festival de música y degustaciones. Rota, estos días, es una gran urta que todos degustan. Además, su dinámico Ayuntamiento -ahora presidido por el arquitecto José Javier Ruiz Arana- mima otras fiestas locales (carnaval, Semana Santa, romería de san Isidro, feria de primavera, Corpus Christi y fiestas patronales en honor de Nuestra Señora del Rosario). Una recomendable feria de la tapa concentra a mediados de septiembre cada año las mejores propuestas culinarias roteñas. Los visitantes interactúan con los concursantes, se deleitan con la música y un jurado vota lo mejor.

Para el merecido descanso hay propuestas en Rota para todos los bolsillos. El Hotel Duque de Nájera se enclava en sitio privilegiado con inmejorables vistas a la inmediata playa de la Costilla. El Playa de la Luz no le va a la zaga, ni La Espadaña. Además, encontramos numerosos apartamentos turísticos por toda Rota, hostales y otros hoteles de menor rango que completan una oferta donde el descanso está garantizado. Además, dos campings (Punta Candor y Playa Aguadulce) excelentemente dotados alojan a quienes optan por Rota para desconectarse.

 

Más Rota

Aunque en esta localidad la mayoría de la población está encantada con sus vecinos norteamericanos, pues representan dos tercios del PIB local, es clásica una manifestación pacifista cuyo lema es sintéticamente ‘Bases Fuera’ al año. Aunque cada vez es menos concurrida registra ya 32 ediciones. Los inolvidables Carlos Cano y Rafael Alberti compusieron ‘Rota Oriental’, que popularizó Soledad Bravo.

La presencia norteamericana en Rota no esconde numerosas leyendas que se susurran, incontables parejas y familias hispano-norteamericanas, la vanguardia musical de una emisora que iluminó el rock andaluz y demasiados secretos (Red Echelon, antena Sigint, cables-espía submarinos, armas nucleares, comandos sobre África y Oriente Medio…).

Rota, además, es un fértil nido que vio nacer ilustres deportistas (la saga de los Cañas y Niño en el fútbol, Bea Sánchez –baloncesto- y Belén López –ciclismo-). El empresario que creó el imperio-fiasco de Rumasa José María Ruiz Mateos y un laureado literato como Felipe Benítez Reyes son roteños. Como la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, la única que ruboriza con argumentos y gracejo, dentro y fuera del Parlamento regional, a la presidenta andaluza, Susana Díaz.

Nuestro paseo gráfico y textual por Rota no puede concluir sin destacar las singularidades de ‘Intervenciones Rota’. Es la iniciativa de dos artistas locales cargadas de misterio que reparten el arte con desenfado por toda la población. Rótulos tan tiernos como ‘bésame en esta esquina’, esculturas en azoteas, lápidas vivas, calabazas pintadas de blanco, estrellas de mar pegadas a paramentos…. El mejor arte andaluz tiene embajada aquí. Lo constatamos.

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1 Comentario

  1. Te ha quedado muy bien lo del Camping de Punta Candor, que lleva años cerrado, no te lo ha chivado Google, eh?
    Y podías haber mencionado el restaurante chino más antiguo de España o la influencia de los americanos en la restauración roteña (pizzerías, arroz Shorty’s…)
    Buen artículo de todas formas.

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