Se está creando una nueva forma de vida que anima y asusta a un tiempo. Los Robots han llegado a nuestras vidas y no parece raro pensar que se quedarán y las cambiarán radicalmente.

Los robots nos asombran cuando vemos los reportajes en los que se nos muestran la de tareas que se les ha enseñado a hacer. Y lo bien que las han aprendido. Nos maravilla que puedan recoger las latas o las botellas de plástico entre un barullo de basuras varias; que puedan calibrar los verdeles- caballas- de más tamaño; que tríen los pimientos más rojos; que empaqueten el trigo en grandes sacos y los coloquen apilados en un orden perfecto.

No hay nada de creativo en muchos de estos trabajos. En cadena, repetitivos. No son oficios, son sólo formas de ganar el sustento. Ganar el pan con el sudor de la frente del que habló el Creador cuando se cabreó con Adán y Eva. Los robots nos librarían de la maldición aquella. Y tan contentos.

Nos inquieta un poco más que tengan rostro humano y nos reciban a la entrada de un hotel o en una terminal del aeropuerto; nos sirvan en un restaurante; nos expliquen arte en algún museo; nos atiendan en un comercio. El rostro perfecto, sin arrugas, sonriente.

Nos inquieta porque con éstos hay que relacionarse y se nos hace difícil pensar cómo hablarle a un muñeco tan perfecto que parece humano, pero no lo es. No resulta sencillo dirigirse a alguien que no es alguien, que está en otra dimensión y al que se le pueden cruzar los cables en cualquier momento, por muy bien hecho que esté.

Pero, dicen, es el futuro. Hasta habrá, ya hay, robots para darnos abrazos, cuando estemos de bajón.

Quedarán pocos oficios o profesiones en pie. Los creativos. Los que exigen una gran cualificación. Y los que sepan hacer robots. El resto a vacar. A verlas venir.

Por eso parece que no es ciencia ficción empezar a pensar en una renta universal. Con matices o sin ellos. No por caridad, no por conciencia social. Por necesidad. Para que no nos matemos los unos a los otros por un pedazo de pan. Dicen los expertos que es posible y que de los propios beneficios que generen los robots ha de sacarse lo suficiente. No será ya un discurso de partidos marginales o populistas, de chalados o inconscientes.

No he leído nada sobre la clase política. ¿Qué será de ellos en un futuro en el que los robots pueblen la tierra? ¿Seguirán yendo humanos al Congreso a apretar el botón correspondiente? ¿para qué?¿Y a quién convencerán para que les voten los líderes carismáticos y con qué discurso si ya van a tener solucionado lo fundamental? Igual se extinguen, como los dinosaurios.

Será un tiempo de luces y sombras. Extraño para los que hemos oído a nuestros abuelos contarnos la vida dura en la que se peleaban con la tierra para tener lo indispensable. Nunca el descanso. El descanso como una forma de pereza.

No sé si será un tiempo más hermoso. No está demostrado que en tiempos de bonanza el ser humano se dedique a las artes, lea, estudie, mejore intelectualmente. Tampoco que saque lo mejor de su corazón.

Pero será.

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Soy Doctora en Derecho, Abogada en ejercicio y profesora de Derecho Constitucional en la UNED de Barbastro.
Hace poco leí unos pensamientos hermosos sobre la necesidad de escribir, que me impresionaron, acaso, porque me veía reflejada en ellos. Escribir ha sido para mí algo necesario, desde siempre, algo que he hecho siempre aunque me dedicara a otro oficio o tuviera otras ocupaciones. Mejor o peor, con más dedicación o menos, en los mejores momentos de mi vida y en los peores, siempre he escrito. Creo en el valor de la palabra escrita, en su fuerza y en su belleza, hasta el punto de que me altero cuando alguien la maltrata o la utiliza sin tino o sin delicadeza. Y la palabra es, también, un arma valiosa y dura, como dijo el poeta, por eso y porque no puedo olvidar que soy, como todos, un animal político, necesito también usarla para bramar contra el orden establecido que nos aplasta y nos oprime de muchos modos y contra el que nada más tenemos los ciudadanos corrientes.
De lo que he escrito, algo ha sido publicado. En poesía: en la colección Voces Nuevas, VIII selección de poetisas, Editorial Torremozas, Madrid 1991; en la obra “Trayecto Contiguo (última poesía)”, Editorial Betania, colección Antologías 1993; inédito “Donde crecen las amapolas”. Y tengo pendientes de publicar, ya en prensa, una colección de cuentos para niños titulada “Cuentos para soñar”
He sido y soy colaboradora en prensa: artículos de opinión y sección de Crítica Literaria en “Franja Digital” y colaboradora habitual de la sección “Al levantar la vista” y Extraordinarios del Semanario “El Cruzado Aragonés”.
Y ya, por mi profesión, he publicado en Ensayo: “Reflexiones en torno a la previsión Constitucional de los Estados Excepcionales” en la Revista “Annales” de la UNED, Barbastro, tomo V 1988; mi tesis doctoral:“ La tutela del Rey menor en la Constitución de 1978” en la colección Aula Abierta, UNED Ediciones, Madrid 2000; “La cuestión de la incompatibilidad del tutor del Rey menor con cualquier otro ´cargo o representación política´ “ en Anuario de la UNED, Barbastro 1995-2000; “ La ruptura de la pareja de hecho: aspectos procesales”, en Actas de los Vigésimos encuentros del Foro de Derecho Aragonés 2012, Edición el Justicia de Aragón, Zaragoza 2012; en prensa “Secreto de las comunicaciones y correo electrónico”.

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