El PSOE de Pedro Sánchez ya ha puesto boca arriba la primera carta de su plan de gobierno, un eje de “progreso” que buscaba el cambio en la cita del 20D y con el que gobernaría este país si fracasa el intento de la primera lista más votada, la del PP de Mariano Rajoy. En vez de apuntar, como muchos intuían a priori, hacia los nacionalistas vascos e incluso hacia los independentistas catalanes de ERC, su punto de mira se ha centrado en los conservadores de Ciudadanos, cuyos 40 diputados los sumaría, según sus cuentas de un hipotético pacto de progreso, a los 69 de Podemos, con lo que su ejecutivo supuestamente progresista y de “cambio” con el apoyo de un partido marcadamente conservador como es Ciudadanos tendría el respaldo o al menos la aquiescencia de 199 diputados de los 350 que componen el Congreso.

La primera respuesta de la formación naranja liderada por Albert Rivera a este canto de sirenas no ha sido la deseada por Sánchez, ya que Ciudadanos sigue apostando por un gobierno “fuerte” formado por los dos partidos que encarnan el tradicional bipartidismo más su aportación en busca de la “estabilidad” que pide por activa y pasiva el PP para poder afrontar, ahora sí, con garantías el órdago independentista catalán.

Porque Ciudadanos sigue sin contemplar ni por asomo que Podemos forme parte de un supuesto ejecutivo mientras siga manteniendo entre sus objetivos irrenunciables la convocatoria de un referéndum en Cataluña sobre la independencia. Pese a todo, desde el partido naranja se nota un tono más conciliador hacia el PSOE de Sánchez y avanza que “no pondrá palos en la rueda” de la búsqueda de confluencias para un pacto de “cambio”, aunque lo ve poco probable.

IglesiasEl vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, recalca que no apoyará ni un gobierno del PSOE ni tampoco del PP en la investidura, aunque no pondrá demasiados impedimentos para que esto se produzca optando por una “abstención responsable” con tal de facilitar la gobernabilidad de uno u otro partido.

Tras el chasco recibido en las urnas el 20D, Ciudadanos ha optado por la prudencia y ha sabido interpretar con humildad el respaldo recibido. Pese a todo, avisa de que si el deseo del PSOE es pactar con lo que considera un “batiburrillo de partidos”, en referencia a Podemos, no cree que Ciudadanos facilite la investidura de Sánchez con su abstención.

Desde Ciudadanos se contempla muy lejana cualquier posibilidad de confluencia con las políticas económicas y sociales de Podemos. “Vemos complicado que Sánchez pueda llegar a un programa de Gobierno que convenza a Podemos y a Ciudadanos lo suficiente como para darle la abstención”, recalca el dirigente de Ciudadanos, de ahí que reconoce que es “prácticamente imposible” que los dos partidos le den su apoyo al unísono para gobernar en solitario.

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