Se sabe de las dificultades para lograr cotas de libertad y progreso, pero éstas se deben reflejar nítidamente para que sirvan como referentes reivindicativos de las generaciones actuales y futuras. 

El anunciado “giro a la izquierda” del PSOE por Pedro Sánchez, al menos en lo que respecta a su documento no es suficiente y más bien se queda en una “operación cosmética” y con bastante retorica. Desde posiciones ideológicas no plantea alternativas claras y precisas, ni coge ejemplos que en tal sentido vienen funcionando muy bien, como es el caso del gobierno del Partido Socialista Portugués, coaligado o más bien con apoyos puntuales del Bloque de Izquierda, Partido Comunista de Portugal y los Verdes. Da la impresión que la visita que Pedro Sánchez efectuó a ese país vecino el 05 de enero de 2016, y su entrevista con el primer ministro el socialista Antonio Costa, para conocer las formulas de constitución y gestión de su gobierno, que con arreglo al 63% del pueblo portugués viene siendo bastante positiva, en contra de tan sólo el 25 % que estima es negativa, con arreglo a las expectativas creadas no sirvió para nada o al menos no produjo ningún efecto. Como tampoco valorar positivamente los pactos de gobierno o apoyos mantenidos con Podemos en comunidades autónomas, cabildos y ayuntamientos y preferir Pedro Sánchez pactar con Ciudadanos. Ahora parece que pretende rectificar pactando con la formación morada. Como se suele decir: “rectificar es de sabios” y “nunca es tarde si la dicha es buena”.

En lo que se refiere a un sector tan importante y transcendental como la educación, una vez más se vuelve a “la cantinela” del celebre “pacto educativo”, entre todas las partes implicadas: profesores, padres y alumnos. “Ante la galería” esa expresión suena muy bien, pero se ha venido comprobando su inutilidad. Va siendo hora de que si el PSOE tiene las ideas claras aplique su propio modelo educativo, aunque en una primera instancia procure convencer sobre el mismo a la comunidad educativa, pero sin supeditarse a ésta si pretende imponer sus intereses corporativos a los generales y no digamos nada si son partidarios y fundamentalmente de organizaciones políticas de derecha, que tienen en ésta materia muchos intereses creados. Además no se trata de improvisar y menos aún desde la incertidumbre crear un nuevo modelo educativo, sólo basta con importar y aplicar uno que esté funcionando satisfactoriamente en los países de nuestro entorno europeo como por ejemplo el finlandés.

Sobre todo en los últimos años, se ha venido recortando cada vez más en la enseñanza pública y a favor de la privada-concertada. ¡Quien quiera enseñanza privada, que la pague!. Esa era una de las frases más significativas e impactantes que pronunciaba Felipe González, en los actos electorales para las elecciones legislativas de 1977. Sin embargo al llegar a la Moncloa después de las elecciones “por el cambio” de octubre de 1982, hizo exactamente lo contrario, pactando con la conservadora y reaccionaria Conferencia Episcopal e imponiendo la injusta enseñanza concertada con ideario incluido, que con sus “filtros”, imposibilita el acceso a la misma de estudiantes de familias humildes incluidas las de inmigrantes. Con la escolarización de sus hijas e hijos en este tipo de enseñanza, se han beneficiado o están beneficiando muchos de los dirigentes “socialistas”.

Combatir el fracaso escolar uno de los más elevados de Europa y que la enseñanza sea el principal instrumento para lograr la igualdad de oportunidades, debe ser la meta prioritaria si de verdad se pretende hacer una política de izquierda. En gran medida el fracaso escolar, es el paso previo al desempleo y a la marginación y de ésta a la drogadicción (enfermedad) y delincuencia. El coste económico que para hacerle frente a este problema le está causando al Estado es incalculable, pero mucho más es el social con el drama que le produce al afectado y sus familiares.

Las medidas preventivas y represivas que se están aplicando, son manifiestamente insuficientes e ineficaces y es que en torno al “mundo de la droga”, hay mucha economía sumergida e intereses creados. En consecuencia, hay que hacerle frente a esta lacra, con más imaginación e ideas progresistas.

El PSOE, en adecuada respuesta a sus postulados de izquierda, debe combatir el paro con medidas de reducción de la jornada laboral, mitigando así el importante desempleo juvenil existente. Los trabajadores parados tienen derecho a ser cubiertos socialmente con retribuciones justas mientras no perciban ingresos salariales, por el desempeño de sus trabajos que deben ser estables y bien remunerados. Los gobiernos socialistas tienen el deber de impedir que se facilite y abarate el despido y no hacerle el trabajo sucio a la derecha política y a la CEOE, como contempla la actual Reforma Laboral que debe ser derogada. La prolongación en la edad de jubilación, coadyuva a la situación de paro de cientos de miles de jóvenes aspirantes a su primer puesto de trabajo.

Tomando el ejemplo de otros países de la Europa de nuestro entorno, se hace necesario introducir y aplicar la conciliación laboral con la familiar y adaptarnos o homogeneizar nuestro horario con arreglo al meridiano que nos corresponde el de Greenwich.

El PSOE tiene que reivindicar su carácter pacifista, pero hasta que esa sociedad que deseamos no sea una realidad, debemos considerar injusto que el ejercito (clase de tropa), esté siendo sostenido por inmigrantes y jóvenes del extracto más humilde de la sociedad, que ven esto como una salida laboral para hacerle frente a sus problemas sociales y económicos. Para al menos paliar esta situación tan injusta, la mitad de la clase de tropa de la que se nutre el ejercito, debe ser de reemplazo y elegida mediante sorteo (así también “tendrán la oportunidad de participar”, quienes se reclaman como “auténticos patriotas”). Esta formula existe en otros países y Suecia la ha empezado a poner satisfactoriamente en práctica.

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Militante de los sindicatos ingleses (Trade Unions) desde 1971 y hasta mi regreso de Londres en 1976. Afiliado a la UGT y al PSOE en Londres desde junio de 1972. Cofundador y coordinador sindical de la F.A.E.E.R.U. (Federación de Asociaciones de Emigrantes Españoles en el Reino Unido). Fundador de la cooperativa de servicios PAILARCA (Pablo Iglesias-Largo Caballero). Miembro de los dos primeros comités regionales del Partido Socialista Canario -PSOE- 1977-1985 y por esas mismas fechas, miembro de las primeras ejecutivas insulares de Gran Canaria del PSOE y de la UGT. Cofundador en 1980 de Izquierda Socialista y su coordinador en Gran Canaria hasta 1989. Miembro del primer Consejo Federal de la Emigración del PSOE. Presidente del 1er. Comité de Empresa por la UGT del Hospital Materno Infantil de Gran Canaria. Concejal de deporte y de los distritos: Isleta, Santa Catalina y Guanarteme del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, legislatura 1983.1987. Miembro de la Comisión Permanente de Deporte de la FEMP (Federación Española de Municipios y provincias) y del pleno del CSD (Consejo Superior de Deporte). Cofundador en 1991 de la Fundación Juan Negrín y su secretario durante 23 años (hasta 2014).

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