Entrar en cementerio civil de Madrid es penetrar en el Jardín de la Libertad, donde todos sus moradores son semillas de libertad, de igualdad y de fraternidad, cuyo fruto disfrutamos la actual generación. Hoy conmemoraremos el 130 aniversario de la muerte de una de las primeras semillas allí sembradas EDUARDO CHAO FERNANDEZ (21-12-1887).

Eduardo, periodista que empleo como arma su pluma bien cargada de tinta libre. Su pensamiento era “Asociar e ilustrar”. Quiero que recordemos que aún en el mundo se pierde la vida por informar a los demás, por luchar con la pluma. Reporteros sin Fronteras, en su informe anual, nos recuerda que en 2017 son 65 los periodistas asesinados en el mundo, 54 secuestrados, 2 desaparecidos y 326 detenidos.

Eduardo nació el 6 de noviembre de 1822 en Rivadavia- Orense. Su padre, Jose Mª Chao, catedrático de Farmacia Experimental en Santiago de Compostela, fue perseguido por sus ideas liberales tras el Trienio Liberal en 1823, y encarcelado hasta 1829.

Chao cursó sus primeros estudios en Vigo, su débil organismo le impedía jugar con sus compañeros. Prosiguió sus estudios en la Universidad de Santiago de Compostela y en Madrid estudió Ciencias Naturales y trabajó como profesor de Farmacia.

El 7 de septiembre de 1840 secundó en Vigo el alzamiento vistiendo el uniforme de miliciano, escribiendo “Razones de España para la Revolución de septiembre” manifestando su fe republicana.

Los periódicos El Huracán (1848) y La Guindilla (1848) le ofrecieron sus columnas para sus admirables artículos democráticos y divulgar sus principios.

Fue encarcelado, sus periódicos perseguidos, su padre en el exilio, sin medios económicos. Pero en lugar de claudicar supo encontrar medios para levantarse sin comprometer la integridad de su conciencia.

Ya libre, desde El Espectador (1847) realizó una dura y enérgica oposición, sus artículos eran un clarín de guerra. Manuel Curros decía que: “cada uno de sus artículos era un proyectil que caía sobre la fortaleza enemiga destrozándola” “el pueblo los leía entusiasmado, fascinados por la brillantez de las frases y el vigor del pensamiento”. Cada número era un motín en las calles “el partido republicano era El Espectador y El Espectador era Chao”. Este periódico declaró incompatible la libertad con el trono de trono de Isabel II.

Con 24 años empezó a escribir libros, uno de los más importantes “Historia General de España”. Guerazzi dijo de él: “escribió un libro porque no pudo dar una batalla”.

La lucha por sus ideas, parece lo fortaleció y con 28 años era un joven fornido, de viva luminosa y penetrante mirada.

Fue elegido Diputado en 1810. En 1868, en el Congreso, votó con 19 republicanos contra el principio monárquico, contra el reconocimiento de Isabel II como reina de España. 19 republicanos condenaron a Isabel II, cuando está podía aniquilarles, ya que se encontraba en el apogeo de su poder.

Volvió a dedicarse al periodismo en El Correo de España (1860).

Tras un tiempo en Francia, firmó el manifiesto republicano con Orense, Figueras, Pi, Castelar y otros con los que había construido el Centro Democrático.

De nuevo es elegido Diputado por Orense en 1869. Tras las constituyentes de 1839 Chao es nombrado junto a Salmerón para redactar el Proyecto de bases de la Constitución republico-Federal.

Amadeo renunció a la Corona de España el 11 de febrero de 1873 y se declaró la Republica como forma de gobierno de la nación, presidida por Nicolás Salmerón. Chao dirige el Ministerio de Fomento, aunque durante pocos meses dejó profunda huella.

Enfermo de cuerpo y alma se traslado a Lisboa para atender su salud.

A su regreso necesitaba difundir sus ideas y con los miembros de su partido pensaron en fundar un periódico La Justicia. Chao fue el encargado de dirigirlo pero cuando tenía preparado el primer número se sintió enfermo, falleciendo a las once de la noche del 21 de diciembre de 1887 en brazos de su hija y rodeado de sus amigos.

Durante su vida fundó, dirigió y/o colaboró en bastantes periódicos. Asimismo fundó la biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig y la Biblioteca del Hombre Libre, con libros de su propiedad.

En torno a su cadáver se reunieron por primera vez todas las fracciones republicanas representadas en los hombres que acudieron a tributarle el último homenaje de respeto.

Reposa en el Cementerio Civil de Madrid, cuartel 1, manzana 1, letra B, muy cerca de Nicolás Salmerón, de Figueras, de Giner de los Ríos….¡SEMILLAS DE LIBERTAD!!!

“Sembrado el fruto, el tiempo se encargará de madurar la cosecha”

 

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