Foto de Irene Lingua.

Tras la interrupción necesaria para que Ramón Espinar bajase a votar unas mociones en el Pleno del Senado seguimos con la entrevista enfocándonos más en el futuro de Podemos y algún detalle humano más allá del amarillismo de algunos medios.


 

En casi un año y medio habrá que elegir candidato y poner en marcha el proceso de unidad popular. Quitando la cuestión menor de si es Errejón o no ¿cómo lo afrontáis?

Son muchos los mimbres para llevar a cabo la transformación social. No sólo queremos contar con partidos como Equo e Izquierda Unida (que ya se ha declarado favorable a la confluencia) o ciertos movimientos sociales sino que nos gustaría incorporar a todos esos socialistas que no están de acuerdo con el PSOE y quieren formar parte del cambio social. En el imaginario colectivo debemos ser el referente de la alternativa progresista.

 

Lo del PSOE tiene mala pinta.

No se puede echar la culpa de la crisis de la izquierda al PSOE y sólo al PSOE. Es una crisis muy implicada con la pérdida de credibilidad de sus referentes mediáticos. No tiene capacidad de liderazgo social. La crisis de la socialdemocracia viene determinada porque su sujeto colectivo el trabajador industrial acaba desapareciendo y no han sabido encontrar ese otro sujeto que está en las clases medias que ven como las pisan. Si no hay una respuesta progresista que conecte lo que viene es Marie Le Pen.

 

Al fin y al cabo lo que hacéis es algo, salvando las distancias del sujeto colectivo, que hicieron el PSOE y PCE a finales de los 1970s y primeros 1980s, trabajar con los movimientos sociales.

No es del todo así porque tanto el PSOE como el PCE acabaron por constituirse en partidos de élites políticas muy poco intercambiables. (Le interrumpo para decirle que algunos son compañeros de Senado suyos). Algunos han estado años y años sin generar una renovación. Y cuando las elecciones se convierten en un supermercado al final gana la derecha con su producto y la gente tiene mucho que perder.

 

¿Tenéis miedo a cartelizaros (un partido que vive de las instituciones) o que el sistema os absorba?

Recuerdo a Gramsci cuando decía que había que tener una parte institucional y otra de contienda social. Esa tensión irresoluble siempre va a existir. Lo bueno que tiene Podemos es que hay personas que cuando el péndulo se mueve demasiado hacia lo institucional sabe avisar de eso y, en sentido contrario, hay otros compañeros y compañeras que avisan si el péndulo se mueve demasiado hacia la contienda social. Respecto a poder ser absorbidos por el sistema, los miedos existen y son parte del debate desde la constitución y creo que es bueno que sea así. De hecho al nacer como fuerza antisistema sabíamos que los golpes iban a ser duros por parte del sistema y se está viendo día a día.

Foto de Irene Lingua.

En el plano más personal ¿qué has perdido con la política?

Libertad. Existe una operación política del sistema que es decir hasta qué comes o debes comer. Como dijo José Mújica (ex-presidente de Uruguay) no somos cartujos, pero entre los excesos de las élites y tomar una copa con un amigo hay una distancia enorme. Pero sí te digo que estar en política también tiene una recompensa como es poner en marcha muchas cosas y la sensación de estar haciendo Historia en el país.

 

En Podemos dais mucha importancia a la formación ¿qué referentes intelectuales tienes?

Me interesé mucho durante mis años en la facultad y posteriormente en el análisis que hace del neoliberalismo urbano David Harvey. Y durante la época del 15-M (hay que recordar que Espinar fue uno de los más implicados en ese movimiento) me acerqué a Jacques Rancière porque explica los momentos políticos en que las personas que se quedan fuera de juego en la sociedad acaban siendo el elemento de chispa para el cambio social o la transformación.

Si no hay una respuesta progresista que conecte lo que viene es Marie Le Pen

 

Y ¿sigues estudiando o te evades con otras cosas?

No te lo vas a creer pero estoy releyendo Juego de Tronos que voy por el cuarto (nos reímos porque parece fetiche en Podemos) y estoy viendo Mad Men. Para estudiar ya casi ni tengo tiempo porque con todos los informes que tienes que leer, propuestas a ejecutar y demás lo que menos apetece es leer ensayos. En mitad de la vorágine es imposible. De la época anterior a la política se produce un cambio de metabolismo intelectual. Con el ensayo necesitas leer, reposar, expulsar durante un proceso muy lento. Con la vorágine política te conviertes en un intelectual bulímico, así te llega algo lo expulsas casi sin digerir. Lo bueno es que toda la formación intelectual anterior me sirve como brújula.

 

No hay tiempo para pensar.

Fíjate que últimamente mis lecturas más profesionales son manuales de economía y cosas así para entender muchas cosas que te llegan. Digamos que es una nutrición por utilidad. Pero sí que leo algunas cosas más livianas para evadirme. Los diarios de Iñaki Uriarte (Pepitas de Calabaza) me gustan porque son una especie de píldoras pequeñas de reflexión. Y no te rías pero, ya sabes que me encanta el ciclismo y monto en bici cuando puedo aunque sea para ir a por el pan, me encanta la literatura deportiva. Hace no mucho leí un libro de Ander Izaguirre sobre relatos del Tour de Francia (se refiere a Plomo en los bolsillos de Libros del KO).

 

Yo sé que sigues viéndote con tus amigos de toda la vida ¿es otra válvula de escape?

Claro, somos un grupo de unos 10 o 12 amigos de toda la vida cada uno con su vida muy diferente, los cuales son mi anclaje con la realidad. Mucha gente me dice que me muestro poco humano porque cuando voy al cine o al teatro no hago como otros compañeros y compañeras que se hacen un selfie, pero es mi mecanismo de autodefensa y el miedo a exponerme. (Nos miramos y nos reímos por las famosas navajas como diciendo y para una vez que lo haces…). Hago cosas que me ayudan como salir con mi perra a pasear pero he perdido otras muchas cosas. Aunque también gano en que me encanta cocinar y creo que se me da bien y puedo preparar platos para mis amigos y comer o cenar en casa que es algo que suelo hacer mucho.

 

Le comento que le informaré de conciertos…

Hace poco fui a ver a Izal, que me gustan más en su versión Pop que en la Rock, pero la verdad es que me pierdo algunas cosas como esas. Eso sí recomiendo a muchos escuchar La MODA que sí que realmente me gustan.

Y así, tal y como llegamos, nos acabamos yendo dándonos cuenta de que lo que iba a ser quince minutos se alargó hasta casi dos horas.

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