Ni siquiera llegaron a pactar el desacuerdo. Después del no rotundo de Pedro Sánchez a Mariano Rajoy sólo le queda lo que éste le dijo: “tiene que pactar con las derechas”. Y la única posibilidad de hacerlo la tiene en la reunión con Albert Rivera. PP y Ciudadanos han mantenido “discretos” contactos según fuentes de Génova. No se sabe si suficientes como para conformar una mayoría. De momento, Rivera sigue hablando de abstención en segunda vuelta. Así las cosas, salvo cambios de última hora, el líder popular irá a La Zarzuela sin más apoyos que los de su partido. ¿Se atreverá en tales circunstancias a presentarse a la investidura?. Es la pregunta del millón.

Los analistas políticos descartan, definitivamente, un “desacuerdo pactado” entre el PP y el PSOE y buscan lecturas ante el difícil panorama que se presenta. Las elecciones del 25 de septiembre en Galicia y Euskadi pueden ser la clave para hacer cambiar de opinión a los socialistas. Pero para ello habría que aplazar “sine die” cualquier tipo de investidura parlamentaria. Dejarlo todo para después de estos comicios es una operación arriesgada pero posible. La Constitución no contempla plazos para una nueva consulta sin que haya mediado sesión de investidura. Pero si, al final, es fallida en el mes de octubre, nos meteremos en otro año, sin presupuestos, y con una posible sanción de Bruselas. Para ese viaje, dicen los populares, “no hacen falta tantas alforjas”. O sea mejor volver a las urnas.

Otra hipótesis que se baraja es la presentación de Rajoy a sabiendas de que no logrará la investidura. Entonces se abrirá el plazo para la celebración de la nueva consulta electoral que tendría lugar, como pronto, en diciembre. También sin presupuestos y con las consabidas amenazas de la UE.

Los analistas manejan otras posibilidades. Negociación con las derechas, tal y como pide Pedro Sánchez. Podría ser si Alberto Rivera decide apoyar. Incluso entrar en el Gobierno. A ello se sumarían los posibles apoyos de Coalición y… ¿PNV?. Aquí volvemos al condicionante de las elecciones del 25 de septiembre. Los nacionalistas vascos no darán su apoyo a nadie hasta que se celebren estos comicios. De ahí esa posibilidad de agotar al máximo los plazos.

Existen más escenarios que manejan los analistas. Una coalición de izquierdas es impensable, además de no tener la mayoría aritmética necesaria. Que Rajoy renuncie a presentarse y lo haga en su lugar otro dirigente del PP es prácticamente imposible y más después de su “huida hacia adelante” que, a pesar de lo que dicen sus afines, es la verdadera responsable de la situación política que se está generando.

Nadie se atreve, en su sano juicio, por apostar por uno de estos escenarios descritos. Pero lo que sí parece seguro es de que, tras las reuniones de este miércoles, se empezarán a descartar algunos de ellos.

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