Los sabíamos. Nadie como el PP, y muy especialmente en la época de Aznar, para comprar el apoyo de los nacionalistas. Si hasta en los momentos más duros de ETA los populares fueron capaces de estrechar lazos y apoyos, especialmente en la época en la que no tenían mayoría absoluta, hasta el punto de convertir a Álvarez Cascos y Arzallus en amigos. Sí, sí, de esos amigos que comen juntos, pasan un fin de semana con sus familias, de esos que ríen y se ríen de todos nosotros, mientras las portadas de los medios daban a entender que Aznar era enemigo del PNV por su ambigüedad con la banda terrorista.

El PNV, como corresponde a un vasco de palabra, cumplió su parte y apoyó en el Congreso, mientras el PP fue minoría, todo lo necesario y un poco más.

Pues de aquellos polvos vienen estos lodos. Sólo que Rajoy es menos artista para estos acuerdos con los nacionalistas que Aznar. Y el hombre se nos va a Cataluña con cartera en mano, llena de billetes, para mostrarlos a los catalanes esperando que renuncien a la consulta por la independencia.

Así, como quien no quiere la cosa y sin vergüenza alguna de lo que pueda parecer, el presidente del Gobierno afirmó ayer que España invertirá casi 4.000 millones hasta 2025 en la red catalana de Cercanías, 1.882 de ellos hasta 2020.

La oferta estrella de la mañana lo define hoy La Vanguardia, no sin cierta ironía. Y es que no es para menos. Rajoy también se ha comprometido “personalmente” –toma, que está que lo tira el presidente- a que el plan se ejecute de manera “viable y verificable“, y a trabajar con “todas las administraciones”. Incluida la Generalitat, que sin embargo ha prometido para antes de octubre un referéndum de independencia.

El corredor mediterráneo, que también despierta pasiones en Cataluña -y quejas por el supuesto empeño del Gobierno de hacerlo pasar por Madrid-, también ha recibido la atención del presidente del Gobierno. Rajoy ha asegurado que “los tres tramos catalanes” de esa infraestructura “estarán terminados en primavera de 2020”, y que a partir del primer trimestre de 2018 se mejorará con 677 millones el servicio ferroviario entre Tarragona y Vandellós, que reducirá en media hora el tiempo de viaje entre Barcelona y Valencia.

Y quién da más. Porque esto ni Aznar lo superó, que bueno es Mariano Rajoy. Y mientras el PP mira expectante la reacción catalanista –que ya empieza a aceptar suavizar su consulta tipo a la escocesa- y parte de la ciudadanía contiene la respiración como si el mayor problema de nuestro país fuese esa consulta, los millones se irán para Cataluña, como está mandado, y como ocurre desde que España ganara la candidatura para que Barcelona fuera sede de los Juegos Olímpicos en el 92.

Y Rajoy, sin vergüenza ni nada por mostrar los millones que no tiene para comprar al precio que sea la no celebración del referéndum ilegal, saldrá ileso como siempre de un nuevo atropello contra la equidad e igualdad para todos los territorios de España.

Dicen las malas lenguas que esta inversión ya se prometió, y no se cumplió, en la anterior legislatura. Cosa que tampoco importa mucho. Hoy Rajoy ha conseguido las portadas, el minuto de gloria y el órdago que necesitaba a un buen catalán que se precie: la pela.

Ahí va el presidente, haciendo el ridículo como nunca y ganando elecciones como siempre.

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Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible.
Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre y Directora de Comunicación de HoffmannWorld y Catalina Hoffmann.

Asesora a personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública.

Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

2 Comentarios

  1. Habrá que suponer que una inversión de este calibre, que hacemos todos los españoles, también revertirá en beneficio de todos los españoles. No sería de recibo que tanto esta como muchas otras que han sido muy gravosas para nuestras arcas públicas al final fueran un regalo, lo mismo en Cataluña que en otras comunidades a las que ha llegado dinero de todos los españoles. Y si llega el momento de negociar, que pongan sobre la mesa todo…

  2. Lamentable que lo haga y que esto no tenga la respuesta correspondiente de la ciudadanía. Que en España la gente deja de comprar cava por eso de que es catalán pero luego vota a quien se va a Barcelona cargado de billetes, de todos nosotros, para comprar las voluntades soberanistas del pueblo catalán. Anda ya!

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