Martha encontró la muerte el pasado 5 de enero gracias al pánico que le infundió un grupo de choque enviado por el diputado Mauricio Toledo con el propósito de sabotear una reunión de vecinos y simpatizantes del Movimiento de Regeneración Nacional -Morena- de la delegación Coyoacán con Claudia Sheinbaum, precandidata a Jefa de Gobierno en la Ciudad de México.

Sufría de hipertensión y ejercía una reiterada crítica en contra de los gobiernos, su activismo se intensificó a partir de su condición de víctima del terremoto del 19 de septiembre en el que perdió a dos de sus nietos, quienes habitaban el edificio colapsado en el multifamiliar Fovissste Tlalpan.

Sus posturas críticas iban desde la corrupta aplicación de recursos para las banquetas hasta la militarización del país por la Ley de Seguridad Interior, pasando por la exigencia de una reconstrucción sin endeudar a los damnificados, este pensamiento la convirtió de una natural simpatizante a una activa militante de Morena.

Esa simpatía la hacía pública a través de sus redes sociales, tuve la fortuna de conocerla desde hace unos 6 años, conocí sus reclamos y peticiones, siempre pensó en su comunidad, desde entonces la acompañé a reuniones y recorridos con sus vecinos para atender demandas esenciales de su colonia.

Es la primera vida que cobra el proceso electoral que con todo y que aún no inicia formalmente campañas ya se torna violento, es motivo de alarma que esto suceda en la Capital de la República, en un símbolo cultural de México como lo es Coyoacán y a plena Luz del día, ¿qué pasará en las regiones más distantes del país?

Este hecho alimenta la tesis de que, aunque Andrés Manuel sea el indiscutible ganador de la elección el poder corrupto no lo dejará ser presidente, esa idea ronda el imaginario mexicano y se sustenta en el uso de la fuerza para negar el resultado democrático.

El homicidio de Martha Reyes es una advertencia al pueblo de México, significa la impunidad de la que podrán disfrutar los caciques para imponerse, en este caso a prácticamente una semana de lo sucedido, es la hora que la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad no ha siquiera iniciado una investigación bajo la premisa de que Martha murió a causa de su hipertensión.

El diputado Mauricio Toledo goza de la protección de Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno quién a su vez ha pactado su declinación como aspirante presidencial con Ricardo Anaya candidato de la derecha mexicana bajo la promesa de convertirse en Fiscal General de la República y así garantizar su impunidad luego de ejercer una corrupta administración al frente de la Ciudad de México.

El problema es que el cacique de Coyoacán no es un político excepcional, en México sobran este tipo de personajes, la figura del cacique se ha preservado desde la fundación de México como nación independiente, hay cientos de estos exponentes en el resto de país que están dispuestos a matar con tal de mantener el sistema de corrupción.

La esperanza es que somos millones de mexicanos los que cómo Martha estamos hartos del saqueo que ha llevado al país a una condición de miseria y violencia, ella es una víctima más de la corrupción que tanto denunció, los últimos tres meses de su vida los destinó a luchar por encontrar justicia por la irreparable pérdida de sus nietos en el sismo.

Sostuvo la responsabilidad de Mauricio Toledo por la muerte de sus nietos gracias al corrupto uso de millones de pesos en Unidades Habitacionales, las que sólo pintó de amarillo para identificarlas con el color de su partido -PRD- y con un escandaloso sobreprecio.

Ella se encuentra en el corazón de los que la conocimos y probamos sus pizzas caseras, siempre exigió mi libertad y desde el exilio impuesto por el propio diputado Toledo lo menos que puedo hacer es rendirle estas líneas, modesto tributo como mujer excepcional, como luchadora social cabal y sumarme a la enérgica exigencia de justicia, cárcel a su asesino.

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Académico; maestro en derecho por la UNAM; defensor de derechos humanos. Actualmente, activista del Movimiento de Regeneración Nacional. Hombre de izquierda con una militancia en el PRD, por el que fue diputado a la VI legislatura, electo por el distrito XXX de Coyoacán. Padre de dos hijos: Sahara de 6 años y Fidel de 2 años, casado con Sara Zuñiga.

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