Cuando la verdad es difícil de  descifrar.

Cuando quienes podrían hacerlo, es decir la prensa, se pone del lado que mejor conviene a la economía de su empresa y nos venden gato por liebre.

Cuando quienes controlan el poder del mundo someten a su albur el futuro de los demás, jugando con las vidas de quienes no piensan cual ellos, dominadores, y en poder de la “razón”, mejor dicho “su razón”.

Cuando son capaces de envenenar cuerpos y mentes no importa el resultado, ya que su interés de dominio es el único válido.

Cuando no les importa la muerte de las personas que no son de su pensar.

Debería de existir una Autoridad mundial, antes llamada Naciones Unidas –hoy desaparecida, al servicio de los dominantes- que, reunidos de urgencia, pusieran fin a la muerte e ignominia de quienes defienden el interés de su pueblo pero, No coincidente con el de los adversarios.

Mudos quienes deberían hablar.

Ciegos quienes deberían ver.

Sordos quienes deberían escuchar.

Incapaces de discernir sobre el bien y sobre el mal, cual hacían en tiempos pasados incluso en las más remotas tribus, con sus Senados de gente racional, la de los viejos, la que no estaba sujeta a nadie y era capaz de trabajar para la verdad y la justicia.

Ahora, en Venezuela, quieren repetir la masacre que sufrió Libia, que sufre Siria, vergonzante para quienes seguimos teniendo vergüenza y amamos a todos los seres humanos.

Masacres que los que se creen dueños del mundo someten a las Naciones por no querer ser rebaño, sino que intentan apostar por su gente, por sus pueblos.

¿Dónde va el mundo sino que a su destrucción total?

Miseria y hambre, dolor y muerte. Desesperanza sobre todo porqué cuesta descubrir por dónde entrará la luz.

Latinoamérica quiere ser libre, vean que sucede en Argentina, en Brasil, donde la clase dominante quiere apoderarse del poder.

Ahora Venezuela, bajo la mano negra americana, dice que no quiere ser rebaño de un pastor que solo aspira a quedarse con la riqueza de su suelo, el petróleo.

Necesitamos voces potentes que digan basta, no más muertes, no más intromisiones. No más mentiras. Ayudemos a conciliar.  Que sean los pueblos quienes decidan su futuro, No las fuerzas del mal las que quieren conseguir sus trofeos, no importa el precio.

Dejen que el verdadero pueblo de Venezuela decida. Así ha dicho el Papa Francisco.

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