Llegó el más difícil todavía. Puigdemont nombra a Quim Torra como candidato para presidir la Generalitat. Hágase. El dedo de ‘dios’ por fin salió del ombligo.

¿Y quién es el tal Torra? Es un hombre sin experiencia política alguna pero con cierta experiencia en la militancia independentista a través de Omnium Cultural donde hizo su master antiespañol ‘cum laude’. Así, los españoles somos “ladrones, fascistas, repulsivos y patéticos”. Sobresaliente en la asignatura del insulto.

En la de dignidad, suspende. Porque la megalomanía de ‘Puchi’ necesitaba alguien que se arrastrara más allá de lo imaginable. Para el fugado no ser presidente de la Generalitat siendo el ‘legítimo’ es una humillación inaceptable. Así que deja claro que lo de Torra es “provisional”. Y para que quede clara la provisionalidad le pide a Torra que no use su despacho. ¡Y Torra acepta!

Está claro quien es el jefe y quién el empleado. Pobriño. Lo que no queda claro es si Torra tendrá mano suficiente. Más bien no. Porque los catalanistas quieren tensar la cuerda, pero no romperla. Así que tanto el PdeCat como ERC ya le han prometido al gobierno Rajoy que el nuevo gobierno catalán estará limpio.

Es verdad que está por ver lo que entienden los ‘indepes’ por limpio y su capacidad para cumplir sus compromisos. Pero algo tendrán que dar. Y ese algo será mucho más que lo que el ventrílocuo de ‘Puchi’ quiera dar a través de Torra. La tensión está servida.

Porque salvo para el ‘mesías’ de Puigdemont, el catalanismo político es de nadar y guardar la ropa. Por cierto, lo mismo que el gobierno Rajoy: aplico el 155 ‘ma non troppo’. Controlo la policía autonómica, pero nombró a mandos independentistas. Un caldo de cultivo estupendo para quien quiera rentabilizar las incoherencias, a saber, Vox y Ciudadanos.

La diferencia de ambos es que Vox llevaba más de un año reclamando un 155 ‘de verdad’ mientras que Ciudadanos se opuso primero para ponerse estupendo después. Los ‘naranjitos’ sostienen sostienen ahora que hay que mantener el 155 si el nuevo presidente no jura la Constitución. Juegan a ganar porque es seguro que el títere hará un desplante. Nada relevante -piensa el gobierno- si su gobierno le controla en las cosas del comer.

Se equivocan en Moncloa. Los símbolos son relevantes. España no puede admitir desplantes públicos si quiere ser considerada en serio en el concierto internacional. Ciudadanos maximiza las ‘gallegadas’ ahora que las encuestas le sonríen. Bendito interés que hace que el niño denuncie que el rey va desnudo.

 


El anzuelo del pescador

La dignidad o se negocia. Tenso encuentro de las víctimas de ETA con Rajoy en Moncloa: “nuestra dignidad no se negocia en los Presupuestos”. Tarjeta amarilla. Y la roja: ¿Por qué no se detiene a Josu Ternera?

Bruselas quiere más. La ‘tasa google’ de Montoro es en realidad una propuesta europea contra la erosión de las bases fiscales por los negocios de internet. Así que Bruselas pide más para compensar la subida de las pensiones.

Eutanasia. Lo llaman muerte digna, pero es suicidio asistido, intención deliberada de acabar con la vida. ¿El único freno? El miedo de los mayores

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

uno × tres =