PSOE, ¿ser o no ser?

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Finalmente no hubo Sorpasso en las elecciones generales, el PSOE consiguió aguantar así aún con el peor resultado electoral desde 1978 el empuje de la candidatura de Unidos Podemos que, finalmente, no pudo lograr asaltar los cielos el pasado 26J. Pero aún con todo, la batalla de las urnas nos dejo en la noche de la eterna victoria en la que nadie pierde, datos claros sobre la situación que hoy vive la política Española. Así, parece claro que la resurrección de un exquisito cadáver como Mariano Rajoy dado por muerto por propios y extraños no deja a nadie si cabe indiferente, máxime cuando el PP logró no sólo recuperar apoyos, sino aumentar escaños y de paso ganar las elecciones en un feudo socialista como Andalucía, en donde la victoria popular dio para bailes esperpénticos como el del propio Zoido en la noche electoral cuando con sorpresa asistían a una victoria otorgada con el apoyo de una ley electoral que en esta ocasión favorecía a los populares. Si bien, no obstante cada vez se ve como más preocupante la caída en votos permanente del PSOE que parece no conocer suelo electoral y sigue bajando en la mayoría de los territorios, incluida Andalucía.

Pero junto a la victoria del PP, dos son los elementos dignos de señalar tras la celebración de estas segundas elecciones. Por un lado, la necesidad clara del PSOE de llevar a cabo un proceso de renovación y reflexión interna con la celebración de un congreso que fije las líneas fundamentales de reorganización del socialismo español, hoy primer partido de la izquierda pero sin capacidad de ser opción de gobierno por la fragmentación del voto progresista en nuestro país y la pérdida de espacios territoriales, urbanos y sociales, antaño apoyos fundamentales del PSOE. Por otro, la pérdida de votos estrepitosa de los partidos emergentes, que parecen tocar techo y empezar a bajar en lo que a la ocupación del espacio electoral se refiere. Algo que en PODEMOS se muestra aún con más virulencia con la pérdida de un millón doscientos mil votos y el rechazo de parte del electorado de IU en las urnas al  pacto de confluencia tejido por Pablo Manuel Iglesias y Alberto Garzón. Y, junto al partido morado, la caída de Ciudadanos, cuyos votantes parecen haber rechazado el pacto impulsado por Albert Rivera con el PSOE tras el pasado 20D, encontrando en el PP un espacio de mayor seguridad a los posicionamientos ideológicos del centro derecha de nuestro país.

En definitiva, el PSOE tiene ante sí la posibilidad de ser o no ser, de volver a recuperar el espacio político perdido en manos de PODEMOS tras el fatídico Mayo del 2010 o, por el contrario, permitir que el partido morado pueda volver a rearmarse tras el noqueo al que parece estar sometido tras el varapalo electoral del pasado 26J. Dependerá, en todo caso, el futuro del socialismo español de la propia dirección y de la postergación o no de los procesos congresuales inevitables hoy tras el resultado de unas urnas que deja al PSOE, en estas elecciones generales, sin opciones de ser alternativa de gobierno al ser cuarta fuerza política en Cataluña, segunda fuerza en Andalucía o tercera en la Comunidad Valenciana y Madrid, territorios estos donde se aglutina la mayor población y electores/as de nuestro país.

Por ello, hoy resultado cuando menos sorprendente la celebración como si de un éxito se tratase de la evitación de un Sorpasso que siempre fue del todo improbable en virtud de una ley electoral de difícil encaje para las aspiraciones de Unidos Podemos. Máxime cuando el espacio electoral de la izquierda en nuestro país es inviable para la existencia mayoritaria de dos fuerzas de izquierda, hecho este aprendido por los socialistas de la transición ante un Partido Comunista que se diluyo por el empuje del PSOE de entonces. Debería el PSOE así fijar desde ya en su próximo comité federal una hoja de ruta clara que tenga como objetivo, a través de la celebración de un congreso, el rearme programático de su modelo de partido y su vocación de gobierno, la renovación de sus estructuras necesarias para conectar con la realidad que hoy demandan otros perfiles tras el varapalo de las urnas y la fijación de la recuperación del espacio electoral de la izquierda hoy perdido y en manos de PODEMOS para que el PSOE sea así de nuevo opción mayoritaria de gobierno en las próximas elecciones generales. Todo ello, si las circunstancias lo permiten y la incapacidad del parlamentarismo político no nos lleva a unas nuevas elecciones generales, la terceras antes de finales de año. Todo puede pasar, veremos.

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