Normalmente, cuando hablamos de adicción, automáticamente pensamos en que el adicto consume algún tipo de sustancia. Sin embargo, hoy quiero abriros una nueva ventana a las denominadas adicciones comportamentales o adicciones SIN sustancia.

Esta patología se refiere a trastornos dependientes a actividades relacionadas con la vida diaria de la persona. Se ha llegado a decir que cualquier actividad que pueda resultar placentera para la persona es susceptible de convertirse en una adicción.

Dentro de este tipo de adicciones se sitúan, entre otras: adicción al juego o ludopatía, adicción a las compras, adicción a internet, adicción al móvil, adicción al trabajo o, como el caso que retrata la película que os traigo esta semana, la adicción al sexo.

Thanks for sharing‘ (mal retitulada en español como ‘Amor sin control’) es una película de 2012 que nos introduce en el mundo de la adicción al sexo desde el punto de vista de varios personajes (Adam, Mike, Neil y Dede), cada uno en una etapa distinta de la rehabilitación. Todos ellos acuden a un grupo de terapia (que podría llamarse perfectamente “sexoadictos anónimos”) por diferentes razones, en el que comparten sus experiencias con la enfermedad y se entrelazan sus historias.

La película deja atrás el morbo que podría suscitar este tipo de adicción a la hora de mostrarla en pantalla y se centra en la vida de los personajes de una forma bastante íntima. De forma muy cercana, nos muestra los miedos asociados a cada fase del proceso, tanto de los pacientes como de sus familiares y sus parejas o posibles parejas, y muestra la dificultad para entablar una relación afectiva sana.

A lo largo de sus 112 minutos, va pasando por todo el proceso asociado a una “desintoxicación” y una rehabilitación: la identificación del problema, la asunción de que hay un problema, el inicio de la terapia, la labor de los co-terapeutas, la recaída, el inicio de relaciones,…

También hay que destacar el énfasis que se hace durante todo el film sobre la importancia del contexto y de los factores sociales que rodean a este tipo de enfermedades. Los personajes tienen que enfrentarse a una vida sin un smartphone, sin televisión, sin internet,… e incluso sin subir en el metro; todo ello por ser factores que les condicionan en su enfermedad.

Además, también puntualiza la relación que se da entre las adicciones comportamentales y el consumo de algún tipo de sustancia que, en la mayoría de los casos, suele ser el alcohol o la cocaína.

Sin duda, es una película que narra bastante bien todo lo relacionado con la adicción al sexo, aunque de una forma más liviana y tranquila, introduciendo el factor cómico en algunas de sus secuencias e intentando romper con algunos mitos como el de, en palabras de Phoebe, personaje que interpreta Gwyneth Paltrow: “Pero… ¿eso existe?… ¿No es sólo una excusa que ponen los tíos cuando son infieles a sus parejas?”.

A continuación, el trailer:

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