Podemos leer en la prensa de hoy un artículo titulado “La lenta descapitalización del Psoe”. Aparece publicado en el que antes era un periódico afín al Psoe, pero que sin embargo ahora ya no lo es tanto; y, sobre todo, es hoy claramente antisanchista. Se cuestiona en este artículo el número de veces que Pedro Sánchez nombró el término “Nuevo Psoe” en su discurso en el desayuno informativo del 9 de enero, y se cuestiona el goteo incesante de deserciones del “ejército” que podríamos denominar viejo Psoe. Curiosamente también se hace alusión al final de las familias de antaño y la nueva e imprescindible transversalización de la política en el seno del Partido, que pasa inexorablemente por abrir las oportunidades de participación entre el extraordinario talento de la militancia, y de las personas simpatizantes. Se trata, en definitiva, de abrirse a la sociedad y parecerse a ella para construir un socialismo moderno que dé cuenta de los retos del presente-futuro.

Es psicológico, que no lógico, que aquellos que han protagonizado la vida política del Partido en primera persona durante los últimos veinte años se resistan a hacerse a un lado y dejar paso a gente nueva. Lo lógico sería que cuando una persona decide dar el paso a la primera línea de la política, tanga más o menos claro cuándo será el momento de recuperar su vida anterior, e integrarse a ella ¿Acaso no pensaríamos en el modo de salir antes de adentrarnos en una cueva misteriosa, oscura y desconocida? Lamentablemente las personas no somos lógicas, sino psicológicas, y hacemos cosas como creernos mejores que los demás y sentirnos acreedores del derecho “divino” (recordemos aquella frase del compañero Lambán, sobre …los dioses del socialismo…) a la incombustibilidad, a la eternidad política. Para nada. La sociedad cambia, y el Psoe debe cambiar con ella para poder servirla ¿Puede hacerlo con personas educadas en “otras épocas”? Lo dudo mucho; por eso es importante la renovación de ideas y de personas. ¡Cuánto lamento que haya compañeros y compañeras que esto no lo entiendan y se vayan del Partido en vez de permanecer en él ayudando de otra manera! Yo les invito a quedarse, y seguir participando.!

Pero, qué es eso del Nuevo Psoe debemos aclararlo, porque si no lo hacemos, surgen de forma automática preguntas inquietantes, e incluso alarmantes: adónde vamos… y esto qué es… quiénes somos… y esto para qué… Pues bien, el Nuevo Psoe es precisamente la respuesta a quiénes debemos ser, hacia dónde debemos ir, y, sobre todo, para qué debemos hacerlo.

Tras la Primera Guerra Mundial la conciencia de quiénes somos se derrumbó. Todo entró en crisis, y surgieron un sinfín de propuestas para explicar la nueva realidad del ser humano: los “ismos”. Sin embargo, los ismos pasaron de forma efímera, y la humanidad se vio en la tesitura de reconstruirse desde lo más básico, el instinto de supervivencia, el hambre, la venganza, la violencia desatada, y veinte años después de la guerra que acabaría con todas las guerras, hubo otra guerra aún mayor, la Segunda Guerra Mundial. Tras ella, el atrincheramiento, los bloques, pero también la esperanza en forma de tercera vía, la democracia participativa (recordemos que lo que hay en EEUU no es una auténtica democracia, en el sentido de que no es representativa del 70% de la población pues no participa al no sentirse identificada con ninguno de los partidos hegemónicos). El ser humano supo dar el salto de lo más básico e instintivo para desarrollarse creativamente desde la reivindicación progresista, y así, lo que ahora son fuertes movimientos independientes como el pacifismo, el feminismo, el ecologismo, etc, se aglutinaban en lo entendemos que eran partidos “de izquierda”, o socialdemócratas. Es decir, ser socialdemócrata significaba ser todas estas cosas. Hoy día estos movimientos han crecido y se han emancipado. Son independientes. Su patrimonio no es ya de la socialdemocracia ¿qué le queda, pues, a la socialdemocracia? El Progresismo. La prueba de que la mayoría de las personas somos progresistas es que el mundo avanza. Y avanza de la mano de la democracia, el respeto a los derechos humanos, y de las personas individuales. Es, la versión moderna del Humanismo. Y se sustenta en los principios y valores básicos, progresistas, del ser humano como que el derecho surge de la necesidad, no de la diferencia: todos somos básicamente iguales, y, por lo tanto, debemos serlo en igualdad de derechos y oportunidades.

El Progresismo Democrático es una apuesta por los valores básicos que compartimos la mayoría de las personas: la honradez, el esfuerzo, el hermanamiento, la fuerza de la mano tendida, de la palabra dada; el sacrificio por los demás, la esperanza en un mundo mejor compartido por todas las personas, las presentes, aquellas que lo hicieron posible y a cuya memoria debemos respeto, y las que todavía no han nacido para con los cuáles tenemos un deber. El Progresismo Democrático es creer que todas las personas, hombres y mujeres, juntos, podemos conseguirlo, con transparencia, igualdad de oportunidades, y apoyo mutuo. Revertir la situación social en la que nos encontramos es tarea de todas la ciudadanía que conforma este país. Necesitamos un hilo conductor ideológico que nos aúne como un collar de perlas. Esa ideología integradora, esa fuerza motriz de carácter transversal es el Progresismo Democrático, para un Nuevo Psoe.

 

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